¿Cómo se construye el saber de una educadora? ¿Cómo se desarrolla un docente al enseñar en diferentes contextos? Esas preguntas dieron forma a una investigación realizada por las estudiantes Antonia González y Yesenia Montes, de la carrera de Pedagogía en Educación Parvularia de la Universidad Austral de Chile (UACh), cuyo objetivo fue comprender cómo se configura el saber pedagógico de una educadora a través de su trayectoria profesional.
La tesis, titulada “Saber pedagógico construido por una educadora de párvulos con trayectoria profesional en distintos contextos”, se inscribe en el marco del Proyecto FONDECYT N°1221524, titulado “Trayectorias de Profesores rurales. Aportes para comprender y mejorar la escuela rural”, liderado por el Dr. Marcelo Arancibia de la Universidad Austral de Chile. A través del enfoque biográfico-narrativo, las investigadoras reconstruyeron la experiencia vital y profesional de Alejandra González, educadora de párvulos con más de 27 años de experiencia en diversos escenarios educativos del país, desde jardines urbanos hasta iniciativas a distancia en zonas rurales.
El trabajo plantea que el saber pedagógico no es un conocimiento que se adquiere exclusivamente en la universidad, sino que se construye cotidianamente, en el aula, en el vínculo con los niños y niñas, y en el diálogo permanente con los desafíos que impone cada comunidad. Según las autoras, el saber no solo se limita a la teoría, sino que se integra de manera concreta y efectiva en la práctica.
Una pedagogía situada: teoría, afectividad y reflexión
El estudio recupera la voz de la educadora para identificar las dimensiones clave de su saber: la capacidad de adaptación, el manejo de la diversidad y la gestión del aula desde una perspectiva afectiva. En su relato, Alejandra destaca el valor de conectar con los niños, entregando un ambiente multidisciplinar y comprensivo, ya que ellos absorben toda la información de su entorno. Estas vivencias no solo pusieron a prueba su formación inicial, sino que impulsaron un aprendizaje profundo: enseñar también es aprender a leer el contexto.
Sobre este punto, Marcelo Arancibia, profesor patrocinante de la tesis, destacó:
“La reflexión pedagógica es un elemento fundamental (…) permite reflexionar antes, durante y después del proceso de enseñanza. Cuando a esta reflexión se le agrega el componente crítico, tiene una función también de mejora, es decir, no es una reflexión solo contemplativa, sino que una reflexión que propende a la mejora (…) no mantenerme en el estatus quo, en el hacer siempre lo mismo, sino que a través de la reflexión crítica voy reflexionando sobre mi experiencia y mejorando, por lo tanto, mi práctica”.
Aportes para la formación docente y la equidad educativa
Uno de los principales aportes del estudio es visibilizar el saber práctico que emerge del aula, particularmente en contextos no urbanos. En Chile, donde las políticas educativas muchas veces se diseñan desde una mirada estandarizada, este tipo de investigaciones contribuyen a mostrar la importancia de considerar las voces de quienes enseñan en escenarios complejos. La experiencia de Alejandra González incluye, por ejemplo, la creación de un “jardín infantil a distancia” para niñas y niños que no podían acceder presencialmente a la educación parvularia.
Según Arancibia, visibilizar estos casos tiene un gran valor:
“Visibilizan experiencias pedagógicas (…) experiencias con uso de tecnología, con cómo los profesores en estos contextos vulnerados, en estos contextos marginados, aislados en la educación rural, ofrecen alternativas pedagógicas y didácticas para que los estudiantes no se retrasen con el trabajo escolar”.
Asimismo, la tesis enfatiza la necesidad de promover procesos de desarrollo profesional que incluyan la reflexión crítica y el intercambio de experiencias. Los hallazgos tienen implicancias para la formación inicial docente, sugiriendo que los programas pedagógicos deberían incorporar más espacios que valoren el saber situado, la trayectoria profesional y la capacidad adaptativa de las educadoras.
Al reflexionar lo que plantea la investigación, nos podemos dar cuenta de que para fortalecer la calidad de la educación parvularia en Chile, es imprescindible escuchar las historias, las trayectorias y las reflexiones de quienes están en primera línea: las educadoras de párvulos.





Por su parte, Sebastián Benavente, alumno de cuarto año de Pedagogía en Educación Física, Deportes y Recreación, valoró la instancia como una oportunidad enriquecedora:









Esta semana, en el Cine Club UACh, se realizó la presentación del Concurso de Proyectos Estudiantiles en el marco de la asignatura PLAC 125-151 “Creatividad, Innovación y Proyectos”, perteneciente al Bachillerato en Humanidades y Ciencias Sociales y dirigida a las carreras de pregrado de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile.






Lo que comenzó como una tesis de pregrado se transformó en una experiencia inmersiva en la historia, la cultura y las redes afectivas de una comunidad que ha sabido sostener su identidad a través del mar. Su investigación fue realizada en el marco del FONDECYT N°11231127: “Prestaciones del paisaje en contexto de capitalismo posindustrial. Los futuros turísticos en dos zonas rurales archipelágicas de Chile” dirigido por la Dra. Asunción Díaz Álvarez.
La temporada de pesca de la langosta se extiende desde el 1 de octubre hasta el 14 de mayo, seguida por una veda que va del 15 de mayo al 30 de septiembre. Este calendario no fue impuesto desde fuera, sino que surgió por iniciativa de los mismos pescadores, quienes desde 1925 organizaron prácticas sostenibles para preservar la especie.
Uno de los hallazgos más potentes de la investigación fue el sistema de marcas, las cuales se pueden definir como coordenadas del mar donde cada familia coloca sus trampas, basadas en herencia y respeto comunitario. Las marcas no están registradas oficialmente, pero nadie las cuestiona. Algunas marcas tienen más de 120 años de historia y son parte del legado que se transmite entre generaciones. Aprender a ubicar una marca no es simple. Antes del uso de GPS, los pescadores debían hacer triangulaciones visuales entre montañas, piedras y puntos de referencia costera para identificar el lugar exacto. “Es un arte. Me contaron de pescadores que demoraron hasta 10 años en aprender a reconocerlas. Hacer una marca nueva era aún más complejo: requería exploración, paciencia y suerte”.
Hace unas semanas, en la Sala Jorge Bárcena, se dio inicio a las Jornadas de Reflexión Docente 2025, un espacio que este año fue proyectado como un ciclo de capacitaciones a desarrollarse durante el segundo semestre. La jornada inaugural contó con la participación de la profesora Camila Alcaíno Monsalves, quien abordó la temática “Inteligencia Artificial para la actividad académica y docente”.
El segundo taller, titulado “Manos a la obra: taller de aplicación práctica de IA”, se llevó a cabo el 23 de junio y se centró en el uso aplicado de herramientas como ChatGPT, SciSpace y Elicit. En esta ocasión, las y los participantes aprendieron a redactar prompts efectivos, explorar literatura científica asistida por IA, organizar procesos investigativos y evaluar críticamente los alcances y limitaciones de estas herramientas en entornos educativos. La jornada promovió el uso autónomo, ético y estratégico de la inteligencia artificial como recurso docente.
El profesor Yerko Monje, Director de Docencia de la Facultad de Filosofía y Humanidades, destacó la relevancia de estas actividades:
“Reflexionar sobre el uso de la inteligencia artificial en entornos universitarios ya no es una opción, sino una necesidad urgente para todas las instituciones de educación superior. Este tipo de espacios no solo fortalecen el diálogo académico, sino que también nos invitan a pensar críticamente cómo estas tecnologías —insertas en complejas redes sociotécnicas— están transformando nuestras prácticas cotidianas. Participar en esta apertura también me motiva a seguir investigando y compartiendo conocimiento sobre un fenómeno que, sin duda, seguirá reconfigurando nuestras formas de aprender, enseñar y comunicarnos”.
y la divulgación de procesos históricos ocurridos en las últimas tres décadas, temas que aún generan debate y reflexión en la sociedad chilena.
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