La actividad fue organizada por el Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la Educación Superior (PACE) junto a la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile.
Esta mañana, la Facultad de Filosofía y Humanidades recibió a estudiantes de tercero y cuarto medio, quienes participaron en los Talleres de Vocación Pedagógica y Humanidades. En la jornada participaron más de 60 estudiantes provenientes de distintas comunas y localidades de la región, entre ellas Panguipulli, Malalhue, Lanco, Mariquina, Los Lagos, Lago Ranco, Crucero, Río Bueno, Paillaco y Valdivia. Los asistentes se dividieron en grupos según su interés por la carrera de Periodismo o por las distintas pedagogías que se imparten en la Facultad.
La Decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Dra. Karen Alfaro, destacó la relevancia de estos espacios como una oportunidad para despertar en los jóvenes una vocación temprana por las pedagogías y las carreras vinculadas a las humanidades y ciencias sociales. En esa línea, subrayó que estas áreas constituyen pilares fundamentales que sostienen a la sociedad. Asimismo, invitó a las y los estudiantes a reflexionar sobre sus intereses y decisiones futuras: “Esperamos que en ese trayecto de ingreso a la vida universitaria, o de selección de un área que les apasione, podamos ser una casa de estudio que les reciba y acompañe”, señaló.
Cabe destacar que ésta y otras jornadas se realizaron durante los meses de agosto y septiembre, con el objetivo de fortalecer el interés pedagógico y ampliar las expectativas de los jóvenes respecto a su elección vocacional. Para ello, se abordaron diversas temáticas, tales como inclusión, diversidad, formación en derechos humanos, formación inicial docente y la construcción de la sociedad desde el aula.
La Coordinadora del componente de Preparación en la Enseñanza Media del Programa PACE, Bárbara Alarcón, explicó que: “Estos espacios son esenciales para clarificar la idea que tiene el estudiante respecto de las carreras, las posibilidades laborales al egresar, el sentido y relevancia de la vocación en la formación educativa a nivel país y que, en base a esta reflexión, sean capaces de tomar una decisión informada y sólida para su proyecto de vida”.
El grupo de estudiantes interesadas en la carrera de Periodismo participaron de una charla impartida por el académico del Instituto de Comunicación Social, José Arturo Figueroa. Posteriormente, realizaron un recorrido por las dependencias del instituto, donde conocieron espacios como el estudio de radio, la sala de edición y los equipos para el set de televisión que utilizan los comunicadores en formación.
Elena Díaz, alumna de tercero medio del Liceo Antonio Varas de Lago Ranco, comentó que había asistido anteriormente a un taller de Antropología en la Facultad y que, gracias a esa buena experiencia, decidió volver para participar de esta versión. “Es genial la oportunidad que se nos da para poder venir, porque así podemos esclarecer nuestras ideas y nuestros propios gustos. En particular, la carrera de Periodismo me gusta porque tiene que ver con todo el mundo de la comunicación, de las relaciones y las redes sociales”, explicó.
En tanto, quienes optaron por las pedagogías participaron en dos bloques de actividades. El primero fue dirigido por la académica del Instituto de Historia y Ciencias Sociales, Yessica Carrasco, quien reflexionó junto a los estudiantes sobre la educación soñada para el país y la importancia del rol docente en la construcción de una mejor sociedad.
Posteriormente, el director de la Escuela de Historia y Ciencias Sociales, Yerko Monje, abrió un espacio de conversación enfocado en las habilidades necesarias para el siglo XXI y los desafíos que plantea el uso de la inteligencia artificial en el ámbito educativo. Finalmente, los jóvenes realizaron un trabajo práctico donde dibujaron y escribieron sus ideas sobre la educación que anhelan para el futuro.
Amelie Vivanco, estudiante de cuarto medio del Centro Educativo Fernando Santiván de Panguipulli, agradeció la oportunidad de participar y valoró el espacio de diálogo con los académicos. “Últimamente me he interesado en la pedagogía, porque creo que la enseñanza es fundamental para el crecimiento. Lo he aprendido gracias a los profesores que me han tocado: en básica estuve en un colegio muy estricto, pero desde primero medio cambié a otro liceo donde descubrí lo valioso que es un buen acompañamiento. Por eso me gustaría ser esa profesora que los niños necesitan, distinta a los que en su momento no me gustaban tanto en la básica”.
De esta forma, la jornada no solo permitió a los jóvenes conocer de cerca las carreras que imparte la Facultad de Filosofía y Humanidades, sino también vincularse tempranamente con profesionales y académicos que, además de dedicarse a la docencia, desarrollan su quehacer en ámbitos como la investigación, la ciencia y la participación en proyectos, ampliando así la visión sobre las múltiples posibilidades que ofrece la formación universitaria.










Lo que comenzó como una tesis de pregrado se transformó en una experiencia inmersiva en la historia, la cultura y las redes afectivas de una comunidad que ha sabido sostener su identidad a través del mar. Su investigación fue realizada en el marco del FONDECYT N°11231127: “Prestaciones del paisaje en contexto de capitalismo posindustrial. Los futuros turísticos en dos zonas rurales archipelágicas de Chile” dirigido por la Dra. Asunción Díaz Álvarez.
La temporada de pesca de la langosta se extiende desde el 1 de octubre hasta el 14 de mayo, seguida por una veda que va del 15 de mayo al 30 de septiembre. Este calendario no fue impuesto desde fuera, sino que surgió por iniciativa de los mismos pescadores, quienes desde 1925 organizaron prácticas sostenibles para preservar la especie.
Uno de los hallazgos más potentes de la investigación fue el sistema de marcas, las cuales se pueden definir como coordenadas del mar donde cada familia coloca sus trampas, basadas en herencia y respeto comunitario. Las marcas no están registradas oficialmente, pero nadie las cuestiona. Algunas marcas tienen más de 120 años de historia y son parte del legado que se transmite entre generaciones. Aprender a ubicar una marca no es simple. Antes del uso de GPS, los pescadores debían hacer triangulaciones visuales entre montañas, piedras y puntos de referencia costera para identificar el lugar exacto. “Es un arte. Me contaron de pescadores que demoraron hasta 10 años en aprender a reconocerlas. Hacer una marca nueva era aún más complejo: requería exploración, paciencia y suerte”.
Hace unas semanas, en la Sala Jorge Bárcena, se dio inicio a las Jornadas de Reflexión Docente 2025, un espacio que este año fue proyectado como un ciclo de capacitaciones a desarrollarse durante el segundo semestre. La jornada inaugural contó con la participación de la profesora Camila Alcaíno Monsalves, quien abordó la temática “Inteligencia Artificial para la actividad académica y docente”.
El segundo taller, titulado “Manos a la obra: taller de aplicación práctica de IA”, se llevó a cabo el 23 de junio y se centró en el uso aplicado de herramientas como ChatGPT, SciSpace y Elicit. En esta ocasión, las y los participantes aprendieron a redactar prompts efectivos, explorar literatura científica asistida por IA, organizar procesos investigativos y evaluar críticamente los alcances y limitaciones de estas herramientas en entornos educativos. La jornada promovió el uso autónomo, ético y estratégico de la inteligencia artificial como recurso docente.
El profesor Yerko Monje, Director de Docencia de la Facultad de Filosofía y Humanidades, destacó la relevancia de estas actividades:
“Reflexionar sobre el uso de la inteligencia artificial en entornos universitarios ya no es una opción, sino una necesidad urgente para todas las instituciones de educación superior. Este tipo de espacios no solo fortalecen el diálogo académico, sino que también nos invitan a pensar críticamente cómo estas tecnologías —insertas en complejas redes sociotécnicas— están transformando nuestras prácticas cotidianas. Participar en esta apertura también me motiva a seguir investigando y compartiendo conocimiento sobre un fenómeno que, sin duda, seguirá reconfigurando nuestras formas de aprender, enseñar y comunicarnos”.

Durante los meses más duros de la pandemia, mientras gran parte de la población permanecía resguardada en sus hogares, Pilar Azócar —entonces tesista y hoy antropóloga— comenzó a desempeñarse como monitora social en un albergue municipal de Osorno. Lo que comenzó como una oportunidad laboral, se transformó en el punto de partida para una investigación etnográfica que recoge, con sensibilidad y profundidad, los relatos de personas en situación de calle: una población históricamente invisibilizada tanto en las estadísticas como en el discurso institucional, según la autora.
En sus reflexiones finales, la investigadora también advierte sobre un vacío institucional y estadístico en torno a esta población. Hasta hace poco, la única fuente oficial eran los registros del Registro Social de Hogares, un sistema voluntario que muchas personas en situación de calle desconocen o directamente desconfían.
En el marco de la conmemoración del Wiñol Tripantü —el regreso del sol y la llegada del invierno para los Pueblos Originarios, celebrado cada 21 de junio—, el Instituto de Estudios Antropológicos en conjunto con la Unidad de Apoyo al Aprendizaje organizaron el seminario “Pu wangvlen peiñ mew” (Las estrellas nos miraron).
El seminario inició con la presentación del destacado investigador nacional en arqueoastronomía, Patricio Bustamante, quien ofreció la charla “Origen y evolución de la astronomía”. En ella, realizó un recorrido histórico, social y cultural del conocimiento astronómico, abarcando desde las sociedades precolombinas hasta el presente. Asimismo, destacó el valor patrimonial de los diversos sitios y observatorios astronómicos construidos en Chile, relevando el posicionamiento privilegiado del país para la observación de los astros.
Posteriormente, se desarrolló un espacio de diálogo junto a Jaime Calfiao, etnoastrónomo mapuche perteneciente a la Comunidad Segundo Huenuñanco, quien compartió su perspectiva en torno al “Wiñol Tripantü. El regreso del sol”. Su intervención permitió conocer cómo el pueblo mapuche comprende y se relaciona con los astros desde una mirada ancestral y cultural.
Desde la experiencia estudiantil, Roberto Fernández, alumno de cuarto año de Antropología, valoró el enfoque del seminario señalando que “es interesante observar y comprender cómo, desde nuestros orígenes, hemos estado ligados a la astronomía en nuestras prácticas, orientación geográfica y vida cotidiana”. Asimismo, destacó la relevancia del encuentro para su formación profesional, indicando que “desde la antropología existen múltiples fuentes teóricas que explican cómo el ser humano ha construido conocimiento sobre su estar en el mundo. Este seminario es un claro ejemplo de cómo los saberes astronómicos de los pueblos originarios siguen vigentes, permitiendo una enriquecedora hibridez de conocimientos”.
El antropólogo de la Universidad Austral de Chile, Maximiliano Rogel Álvarez, investigó los desafíos y oportunidades que tenía implementar Educación Sexual en Chile en liceos públicos de Valdivia. En su investigación, desarrollada durante todo 2024 para lograr el grado académico y título profesional, reveló ciertas necesidades claves para que su implementación sea efectiva: articulación entre comunidades educativas, redes externas, y toda la comunidad escolar.
El investigador destaca que uno de los hallazgos más relevantes fue constatar un alto nivel de conocimiento propio entre los estudiantes: