“Imaginar el Futuro”: Bachillerato en Humanidades y Ciencias Sociales realizó Feria de Proyectos Estudiantiles 2025

La actividad reunió a estudiantes de siete carreras de pregrado de la Facultad de Filosofía y Humanidades UACh, quienes presentaron propuestas creativas y colaborativas desarrolladas durante el semestre.

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Este miércoles, en el Ala Norte del edificio Guillermo Araya, se realizó la Feria de Proyectos Estudiantiles 2025 del Bachillerato en Humanidades y Ciencias Sociales, denominada “Imaginar el Futuro”. La instancia reunió a estudiantes de las siete carreras de pregrado de la Facultad de Filosofía y Humanidades, quienes presentaron cerca de 60 proyectos desarrollados durante el semestre en el Módulo Creatividad, Innovación y Proyectos.

Para la actividad, las y los jóvenes se organizaron en dos líneas de trabajo: la elaboración de pósters y la creación de reels. En función de ello, se establecieron dos categorías de premiación: póster destacado y reel destacado.

En la categoría póster destacado, el reconocimiento recayó en el proyecto orientado a la creación de un medio digital para visibilizar el trabajo de artistas visuales y músicos emergentes de Valdivia. La propuesta consideró entrevistas, cápsulas audiovisuales, registros de procesos creativos y actividades participativas en espacios culturales de la ciudad. Su objetivo fue fortalecer la escena local, abrir espacios de exhibición y generar una plataforma colaborativa –incluida una cuenta de Instagram– para difundir obras y prácticas artísticas.
Estudiantes integrantes: Martina Pérez; Bastián Flores Matus; Sofía Aros; Monserrat Ojeda; Almenara Rojas.

Por otro lado, en la categoría reel destacado se premió el producto audiovisual “Archivos de la Plaza de la República”, cuyo propósito fue registrar y preservar las conversaciones, recuerdos e historias de personas mayores que se reúnen en dicho espacio público. El proyecto surgió ante la ausencia, en la ciudad, de un medio que conserve y difunda estos testimonios, lo que suele dejar sus voces fuera de la prensa, las políticas públicas y los registros culturales.

Para su desarrollo, el equipo entrevistó, registró y transformó los relatos recopilados en un diario físico compuesto por crónicas, microcuentos, poemas y fotografías inspiradas directamente en sus experiencias. La publicación reconoce a quienes han contribuido a la construcción de Valdivia desde sus vivencias, visibiliza a las personas mayores como patrimonio vivo y aporta a la preservación de una memoria colectiva que pertenece a toda la comunidad.
Estudiantes integrantes: Sofía Gandarillas; Katalina Sáez; Katherine Hueitra; Martina Ramírez; Benjamín Vargas; Tiany Gallegos.

Estudiantes de enseñanza media participaron de talleres vocacionales en la Facultad de Filosofía y Humanidades

La actividad fue organizada por el Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la Educación Superior (PACE)  junto a la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile.

Esta mañana, la Facultad de Filosofía y Humanidades recibió a estudiantes de tercero y cuarto medio, quienes participaron en los Talleres de Vocación Pedagógica y Humanidades. En la jornada participaron más de 60 estudiantes provenientes de distintas comunas y localidades de la región, entre ellas Panguipulli, Malalhue, Lanco, Mariquina, Los Lagos, Lago Ranco, Crucero, Río Bueno, Paillaco y Valdivia. Los asistentes se dividieron en grupos según su interés por la carrera de Periodismo o por las distintas pedagogías que se imparten en la Facultad.

La Decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Dra. Karen Alfaro, destacó la relevancia de estos espacios como una oportunidad para despertar en los jóvenes una vocación temprana por las pedagogías y las carreras vinculadas a las humanidades y ciencias sociales. En esa línea, subrayó que estas áreas constituyen pilares fundamentales que sostienen a la sociedad. Asimismo, invitó a las y los estudiantes a reflexionar sobre sus intereses y decisiones futuras: “Esperamos que en ese trayecto de ingreso a la vida universitaria, o de selección de un área que les apasione, podamos ser una casa de estudio que les reciba y acompañe”, señaló.

Cabe destacar que ésta y otras jornadas se realizaron durante los meses de agosto y septiembre, con el objetivo de fortalecer el interés pedagógico y ampliar las expectativas de los jóvenes respecto a su elección vocacional. Para ello, se abordaron diversas temáticas, tales como inclusión, diversidad, formación en derechos humanos, formación inicial docente y la construcción de la sociedad desde el aula.

La Coordinadora del componente de Preparación en la Enseñanza Media del Programa PACE, Bárbara Alarcón, explicó que: “Estos espacios son esenciales para clarificar la idea que tiene el estudiante respecto de las carreras, las posibilidades laborales al egresar, el sentido y relevancia de la vocación en la formación educativa a nivel país y que, en base a esta reflexión, sean capaces de tomar una decisión informada y sólida para su proyecto de vida”.

El grupo de estudiantes interesadas en la carrera de Periodismo participaron de una charla impartida por el académico del Instituto de Comunicación Social, José Arturo Figueroa. Posteriormente, realizaron un recorrido por las dependencias del instituto, donde conocieron espacios como el estudio de radio, la sala de edición y los equipos para el set de televisión que utilizan los comunicadores en formación.

Elena Díaz, alumna de tercero medio del Liceo Antonio Varas de Lago Ranco, comentó que había asistido anteriormente a un taller de Antropología en la Facultad y que, gracias a esa buena experiencia, decidió volver para participar de esta versión. “Es genial la oportunidad que se nos da para poder venir, porque así podemos esclarecer nuestras ideas y nuestros propios gustos. En particular, la carrera de Periodismo me gusta porque tiene que ver con todo el mundo de la comunicación, de las relaciones y las redes sociales”, explicó.

En tanto, quienes optaron por las pedagogías participaron en dos bloques de actividades. El primero fue dirigido por la académica del Instituto de Historia y Ciencias Sociales, Yessica Carrasco, quien reflexionó junto a los estudiantes sobre la educación soñada para el país y la importancia del rol docente en la construcción de una mejor sociedad.

Posteriormente, el director de la Escuela de Historia y Ciencias Sociales, Yerko Monje, abrió un espacio de conversación enfocado en las habilidades necesarias para el siglo XXI y los desafíos que plantea el uso de la inteligencia artificial en el ámbito educativo. Finalmente, los jóvenes realizaron un trabajo práctico donde dibujaron y escribieron sus ideas sobre la educación que anhelan para el futuro.

Amelie Vivanco, estudiante de cuarto medio del Centro Educativo Fernando Santiván de Panguipulli, agradeció la oportunidad de participar y valoró el espacio de diálogo con los académicos. “Últimamente me he interesado en la pedagogía, porque creo que la enseñanza es fundamental para el crecimiento. Lo he aprendido gracias a los profesores que me han tocado: en básica estuve en un colegio muy estricto, pero desde primero medio cambié a otro liceo donde descubrí lo valioso que es un buen acompañamiento. Por eso me gustaría ser esa profesora que los niños necesitan, distinta a los que en su momento no me gustaban tanto en la básica”.

De esta forma, la jornada no solo permitió a los jóvenes conocer de cerca las carreras que imparte la Facultad de Filosofía y Humanidades, sino también vincularse tempranamente con profesionales y académicos que, además de dedicarse a la docencia, desarrollan su quehacer en ámbitos como la investigación, la ciencia y la participación en proyectos, ampliando así la visión sobre las múltiples posibilidades que ofrece la formación universitaria.

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Museos con corazón: cómo la gestión comunitaria sostiene el patrimonio en la Región de Los Ríos

“No hay que esperar el Día del Patrimonio para visitar un museo”. Con esa invitación, Alessandra Bertolo resume el espíritu de su investigación, una tesis de pregrado que pone en valor a los museos de base comunitaria, estos espacios muchas veces invisibles pero profundamente vivos, sostenidos por la vocación, la memoria y el afecto de quienes lo construyen.

Su trabajo, titulado “Tras las vitrinas: prácticas y discursos en la gestión de museos de base comunitaria de la Región de Los Ríos, Chile”, fue desarrollado para optar al título de Antropóloga en la Universidad Austral de Chile. Durante más de un año, Alessandra convivió con las personas que gestionan tres de estos espacios: el Museo Escolar Hugo Günckel en Corral, el Museo Despierta Hermano Malalhue y el Centro Cultural Museo y Memoria de Neltume. Su investigación no solo se centró en cómo funcionan estos museos, sino en cómo sus gestoras y gestores les dan sentido, los sostienen con esfuerzo cotidiano y los entienden como herramientas de transformación social y educativa.

Un museo que se toca

Una de las partes más importantes de la tesis aborda las prácticas museográficas y cómo estas desafían la lógica tradicional del museo. En vez de centrarse en la conservación distante del objeto, los museos comunitarios que Alessandra estudió apuestan por la vinculación directa, emocional y cotidiana con su entorno.

Un caso especialmente llamativo fue el del Museo Escolar Hugo Günckel, ubicado dentro de una escuela rural en Corral. “Alessandra explica que durante los recreos, los niños entraban al museo, abrían las vitrinas y jugaban con los objetos. La escena le generó a Alessandra una contradicción inicial formada en museos más formales, donde todo se observa sin tocar, pero pronto comprendió que en ese lugar el museo no es una sala aparte, sino un espacio vivo, integrado a la rutina escolar.

“Me explicaron que el vínculo con el objeto no es contemplativo, sino táctil, incluso afectivo. El museo se habita como parte de la escuela”, relata.

Esta lógica se repite en otros espacios. En el Museo Despierta Hermano Malalhue, por ejemplo, se pide permiso para ingresar, ya que ciertos objetos tienen valor espiritual para la comunidad mapuche. En ambos casos, lo importante no es solo el objeto, sino lo que representa para quienes lo donaron o lo comparten.

La tesis destaca que en estos museos, la selección y disposición de las piezas responde más a vínculos simbólicos y emocionales que a criterios técnicos. Los objetos no solo se exhiben: se narran, se tocan, se resignifican. Así, el museo se vuelve un lugar donde la historia y la vida cotidiana se cruzan en cada gesto, en cada guiado, en cada conversación.

La gestión como acto afectivo

Poner en el centro el rol de los gestores comunitarios, es uno de los ejes centrales de esta investigación. Lejos de ser profesionales del patrimonio o museólogos de formación, muchas veces son profesores, vecinos o familiares que, con vocación y esfuerzo, sostienen estos espacios con trabajo voluntario y recursos personales. Alessandra analizó cómo los discursos sobre lo comunitario, la horizontalidad, el trabajo colectivo, la pertenencia territorial se traducen en prácticas cotidianas marcada por el esfuerzo, la sobrecarga y, sin embargo, una profunda entrega.

“Hablamos de sostenibilidad más allá del financiamiento. Hay sostenibilidad en las redes, en el trueque, en el cariño, en el compromiso”, explica.

Sin embargo, también hay tensiones. Las lógicas institucionales exigen resultados, rendiciones, formalidades que no se ajustan a estas realidades rurales y colaborativas. Muchos gestores no tienen tiempo ni conocimientos técnicos para postular a fondos. teniendo que aportar dinero de sus bolsillos para mantener el museo. La tesis propone el concepto de gestión afectiva, para dar cuenta de estas dimensiones invisibilizadas del trabajo cultural.

Una crítica al modelo tradicional

A lo largo de su investigación, Alessandra lanza una crítica directa al modelo dominante de museo: centralizado, urbano, monumental y muchas veces excluyente, ya que según ella, los modelos de gestión patrimonial que se imponen desde el Estado no se ajustan a estos espacios. Su propuesta apunta a la necesidad de políticas públicas diferenciadas, que reconozcan la diversidad de formas de hacer museo, sobre todo en contextos locales, rurales y comunitarios.

“Es urgente sistematizar cuántos museos comunitarios existen realmente, visibilizar sus prácticas y pensar en apoyos que no vengan a imponer, sino a acompañar”, plantea.

Más allá de los resultados, Alessandra espera que su investigación motive a otros a mirar su propio entorno. “Hay museos por todo Chile que no conocemos solo porque no están en Santiago o no salen en la prensa”, dice. “No hay que esperar el Día del Patrimonio. Están abiertos todo el año, con actividades, con historia viva”.

 La invitación final es simple pero potente, salir a buscar, a conocer y a valorar esos museos que existen gracias al esfuerzo de estas personas, que creen que la cultura no se guarda bajo llave, sino que se vive libremente en comunidad.

Más que pesca: la vida en torno a la langosta en Juan Fernández

Ignacio Guerrero Pereira, antropólogo de la Universidad Austral de Chile, viajó durante los meses de abril y mayo al archipiélago de Juan Fernández para investigar los modos de vida asociados a la pesca artesanal durante la temporada de la langosta.

Lo que comenzó como una tesis de pregrado se transformó en una experiencia inmersiva en la historia, la cultura y las redes afectivas de una comunidad que ha sabido sostener su identidad a través del mar. Su investigación fue realizada en el marco del FONDECYT N°11231127: “Prestaciones del paisaje en contexto de capitalismo posindustrial. Los futuros turísticos en dos zonas rurales archipelágicas de Chile” dirigido por la Dra. Asunción Díaz Álvarez.

Ignacio sabía que no quería hacer una tesis desde el escritorio. Para él, la antropología tenía sentido solo si se vivía en terreno. Así fue como eligió estudiar los modos de vida pesquero-artesanales del archipiélago de Juan Fernández, con un foco específico en la temporada de langosta, la cual empieza el 1 de octubre y finaliza el 14 de mayo, siendo una actividad que no solo sostiene la economía local, sino que estructura la vida cotidiana, los afectos y las memorias del lugar.

Durante abril y mayo de 2024, vivió en la isla Robinson Crusoe, compartiendo con pescadores y sus familias. Allí descubrió que hablar de pesca es hablar también de infancia, migración, familia, sostenibilidad, tradición y adaptaciones tecnológicas. A lo largo de su investigación, Ignacio entrevistó a más de 20 personas y se involucró en la vida local mediante observación participante, cartografía, entrevistas semiestructuradas, sombreo y conversaciones informales.

Su investigación no solo tuvo apoyo académico, sino que se inscribió dentro de un estudio mayor sobre los paisajes turísticos y las tensiones del capitalismo posindustrial en territorios rurales insulares. Desde esa perspectiva, su trabajo también ofrece pistas sobre los futuros posibles de la pesca artesanal en contextos de creciente interés turístico y ecológico.

La langosta: eje cultural y económico

La temporada de pesca de la langosta se extiende desde el 1 de octubre hasta el 14 de mayo, seguida por una veda que va del 15 de mayo al 30 de septiembre. Este calendario no fue impuesto desde fuera, sino que surgió por iniciativa de los mismos pescadores, quienes desde 1925 organizaron prácticas sostenibles para preservar la especie.

La historia comercial de la langosta se remonta a 1893, cuando el empresario suizo Alfred Von Rodt comenzó su exportación en conservas pequeñas latas que contenían las colas, marcando así el inicio formal de una economía exportadora basada en un recurso local en un territorio que hasta entonces vivía en un sistema cerrado, sin mercado nacional ni conexión fluida con el continente.

Actualmente, se estima que cerca del 70% de la economía del archipiélago depende directa o indirectamente de la extracción de langosta. Ignacio explica que la pesca no solo provee ingresos, sino que organiza el tiempo, define roles familiares y marca los flujos migratorios internos y externos. Además, se trata de una pesca artesanal basada en métodos sostenibles, solo se utilizan trampas, la talla mínima es de 11,5 cm, y las capturas deben permitir la supervivencia de hembras reproductoras.

“Esa medida mínima fue decidida por ellos mucho antes de que existiera un estudio científico. Lo hacían por experiencia y por respeto. Décadas después, se comprobó que esa talla asegura que la langosta ya haya vivido al menos siete años y pasado por dos o tres ciclos reproductivos. Esa es la sabiduría del lugar”, afirma.

Marcas, embarcaciones y herencias

Uno de los hallazgos más potentes de la investigación fue el sistema de marcas, las cuales se pueden definir como coordenadas del mar donde cada familia coloca sus trampas, basadas en herencia y respeto comunitario. Las marcas no están registradas oficialmente, pero nadie las cuestiona. Algunas marcas tienen más de 120 años de historia y son parte del legado que se transmite entre generaciones. Aprender a ubicar una marca no es simple. Antes del uso de GPS, los pescadores debían hacer triangulaciones visuales entre montañas, piedras y puntos de referencia costera para identificar el lugar exacto. “Es un arte. Me contaron de pescadores que demoraron hasta 10 años en aprender a reconocerlas. Hacer una marca nueva era aún más complejo: requería exploración, paciencia y suerte”.

Si alguien tira su trampa en una marca ajena, el dueño tiene derecho a retirarla. Pero esto no ocurre normalmente. Hay un respeto profundo, ya que saben que todos dependen de este equilibrio en el que están emparentados de alguna manera. La comunidad funciona como una gran familia.

Estudiantes se alían con Wikipedia para enriquecer el conocimiento sobre el sur de Chile

Una innovadora iniciativa de la Universidad Austral de Chile, en colaboración con Wikimedia Chile, busca que estudiantes de primer año mejoren y creen artículos en la enciclopedia digital sobre temas culturales, históricos y científicos de las regiones del sur del país.

En un esfuerzo por visibilizar y preservar el acervo cultural del sur de Chile, la Universidad Austral de Chile (UACh) ha puesto en marcha un proyecto pionero que transforma a sus estudiantes en protagonistas de la difusión del conocimiento. A través de una alianza estratégica con Wikimedia Chile, los alumnos del Bachillerato en Humanidades y Ciencias Sociales están editando y creando contenido en Wikipedia, la enciclopedia en línea más grande del mundo, con un enfoque en temáticas regionales.

La iniciativa surge de la articulación de dos asignaturas clave para los estudiantes de primer año de la Facultad de Filosofía y Humanidades: Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) y Lectura Comprensiva y Expresión Escrita. «Los docentes se coordinaron y con el apoyo de Wikimedia Chile desarrollaron una actividad donde se les pedía a los estudiantes mejorar artículos de Wikipedia existentes o crear nuevos, con temas atingentes a la región», explica el Dr. Javier Campos, Coordinador del Bachillerato.

Este modelo pedagógico busca que los jóvenes desarrollen habilidades de comunicación científica mientras prestan un servicio directo a la comunidad, fortaleciendo la presencia digital del patrimonio del sur.

De consumidores a productores de contenido

El proyecto representa un cambio de paradigma en la formación universitaria. Según destaca el Dr. Luis Cárcamo, Prodecano de la Facultad, la iniciativa permite que «los estudiantes desde primer año se comprendan como prosumidores de contenidos digitales, superando la idea de que son solo sujetos entrenables para usar herramientas». En lugar de redactar informes de investigación que quedan archivados en el aula, ahora sus trabajos tienen un impacto real y un alcance global.

La Prof. Dra. Yasna Roldán, coordinadora de una de las asignaturas, subraya esta diferencia: «Están trabajando el mismo texto académico, pero en un formato real. La entrada en Wikipedia tendrá lectores y editores instantáneos, por lo que recibirán retroalimentación inmediata».

Para los estudiantes, la experiencia ha sido enriquecedora. Fernando Soto, futuro periodista, eligió investigar la estatua de Licarayén en Puerto Varas. «Ha sido súper bueno, entretenido y he aprendido mucho», comenta. Por su parte, Constanza Zagaglioni junto a su compañero Leonardo Peña trabajaron sobre el Coliseo Municipal de Valdivia. «Me parece bien porque así tenemos una verdadera experiencia acercándonos a lo que es publicar en una web», sostuvo Leonardo.

Alianza para fortalecer las competencias digitales y el conocimiento abierto

La colaboración con Wikimedia Chile es fundamental para el éxito del proyecto. Patricio Romero, director de Educación de la organización, afirma que editar en Wikipedia requiere habilidades indispensables como «el análisis de fuentes, reconocimiento de sesgos, pensamiento crítico y la colaboración». Este ejercicio no solo mejora la enciclopedia, sino que también equipa a los estudiantes con las herramientas necesarias para navegar responsablemente en un ecosistema digital saturado de desinformación.

El Prof. Dr. Paulo Contreras, académico de TICs, resalta la importancia de conectar el currículum universitario con plataformas sólidas. «Es fundamental que realicemos estos ejercicios críticos (…) para desafiar a los estudiantes a aprender sobre y con tecnologías desde una mirada crítica, en un ecosistema medial plagado de fake news«, sostiene.

Los temas abordados son diversos e incluyen desde biografías de personajes destacados de la zona hasta monumentos, historia local y derechos humanos, llenando vacíos de información y garantizando que la riqueza cultural del sur de Chile esté al alcance de todos.

Investigación etnográfica revela las redes, afectos y luchas cotidianas de personas en situación de calle

Una investigación realizada por Pilar Azócar, antropóloga de la Universidad Austral de Chile, reveló a partir de su experiencia como voluntaria y su trabajo directo con personas en situación de calle durante la pandemia, el enfoque asistencialista predominante en estas intervenciones. Su trabajo aporta una mirada más humana que podría contribuir al diseño de futuras políticas públicas más eficaces y contextualizadas.

Durante los meses más duros de la pandemia, mientras gran parte de la población permanecía resguardada en sus hogares, Pilar Azócar —entonces tesista y hoy antropóloga— comenzó a desempeñarse como monitora social en un albergue municipal de Osorno. Lo que comenzó como una oportunidad laboral, se transformó en el punto de partida para una investigación etnográfica que recoge, con sensibilidad y profundidad, los relatos de personas en situación de calle: una población históricamente invisibilizada tanto en las estadísticas como en el discurso institucional, según la autora.

Respecto a su motivación para desarrollar este estudio, Azócar comenta:
“Lo cualitativo me permitió mirar más allá de las cifras y explorar significados, contextos, vínculos… y sentarme a escuchar.”

Uno de los hallazgos más relevantes de su trabajo es el valor de las redes que construyen las personas en situación de calle. “Ellos construyen comunidad. Existe solidaridad, códigos de respeto, vínculos que se sostienen incluso en los entornos más hostiles”, explica.
En el albergue donde se desarrolló su estudio, por ejemplo, observó dinámicas de cuidado entre jóvenes y personas mayores, relaciones marcadas por lo que algunos autores han denominado la coexistencia entre “el poder de la ambición” y “el poder del corazón”.

En sus reflexiones finales, la investigadora también advierte sobre un vacío institucional y estadístico en torno a esta población. Hasta hace poco, la única fuente oficial eran los registros del Registro Social de Hogares, un sistema voluntario que muchas personas en situación de calle desconocen o directamente desconfían.

“¿Cómo se diseñan políticas públicas si ni siquiera sabemos cuántas personas viven realmente en la calle?”, cuestiona.

Recién en el Censo de 2024 se incorporó por primera vez a esta población, un avance significativo, aunque tardío. En cuanto a los programas gubernamentales, Azócar es crítica: iniciativas como “Vivienda Primero”, “Plan Protege Calle” y “Noche Digna”, aunque bien intencionadas, resultan insuficientes.

“En Chile se reacciona solo en invierno y con recursos centralizados, sin considerar la realidad completa de quienes habitan la calle. Necesitamos dejar atrás el asistencialismo y avanzar hacia un enfoque basado en derechos y autonomía”, sostiene.

¿Cuál es entonces el mensaje central de esta investigación? Que las personas en situación de calle no son casos perdidos, ni cifras en una planilla, sino sujetos sociales, con historias, afectos, estrategias de sobrevivencia y memorias compartidas.

“No podemos seguir siendo observadores pasivos ante su exclusión”, enfatiza Azócar. “Esta tesis es también una invitación a cuestionar lo establecido, a pensar nuevas formas de habitar nuestras ciudades y construir comunidad”, concluye.

Seminario “Pu wangvlen peiñ mew” abordó el vínculo entre astronomía y cultura mapuche

La iniciativa puso en valor los conocimientos originarios sobre astronomía, fortaleciendo la formación académica desde una mirada intercultural.

En el marco de la conmemoración del Wiñol Tripantü —el regreso del sol y la llegada del invierno para los Pueblos Originarios, celebrado cada 21 de junio—, el Instituto de Estudios Antropológicos en conjunto con la Unidad de Apoyo al Aprendizaje organizaron el seminario “Pu wangvlen peiñ mew” (Las estrellas nos miraron).

La actividad se desarrolló el martes 17 de junio en la Sala Multipropósito del Edificio Guillermo Araya, y contó con la participación de integrantes de la comunidad local, académica y estudiantil, quienes se reunieron para reflexionar en torno a la astronomía y su profunda conexión con la cosmovisión mapuche.

El seminario inició con la presentación del destacado investigador nacional en arqueoastronomía, Patricio Bustamante, quien ofreció la charla “Origen y evolución de la astronomía”. En ella, realizó un recorrido histórico, social y cultural del conocimiento astronómico, abarcando desde las sociedades precolombinas hasta el presente. Asimismo, destacó el valor patrimonial de los diversos sitios y observatorios astronómicos construidos en Chile, relevando el posicionamiento privilegiado del país para la observación de los astros.

Posteriormente, se desarrolló un espacio de diálogo junto a Jaime Calfiao, etnoastrónomo mapuche perteneciente a la Comunidad Segundo Huenuñanco, quien compartió su perspectiva en torno al “Wiñol Tripantü. El regreso del sol”. Su intervención permitió conocer cómo el pueblo mapuche comprende y se relaciona con los astros desde una mirada ancestral y cultural.

La Directora del Instituto de Estudios Antropológicos, Dra. Debbie Guerra, explicó que en esta instancia: “Aprendimos que la mayoría de los seres vivos, tanto humanos como no humanos, regulamos nuestra existencia en conexión con el universo de diversas maneras, percibiendo puntos o manchas dependiendo de nuestra posición en ese vasto cosmos. Esta comprensión permite apreciar la interdependencia y la pluralidad de existencias. En este sentido, la manera en que configuramos las estrellas y los planetas se convierte en una metáfora para entender la sociedad, lo que permite una mirada que reconoce las múltiples formas de ser y entender el mundo”.

Desde la experiencia estudiantil, Roberto Fernández, alumno de cuarto año de Antropología, valoró el enfoque del seminario señalando que “es interesante observar y comprender cómo, desde nuestros orígenes, hemos estado ligados a la astronomía en nuestras prácticas, orientación geográfica y vida cotidiana”. Asimismo, destacó la relevancia del encuentro para su formación profesional, indicando que “desde la antropología existen múltiples fuentes teóricas que explican cómo el ser humano ha construido conocimiento sobre su estar en el mundo. Este seminario es un claro ejemplo de cómo los saberes astronómicos de los pueblos originarios siguen vigentes, permitiendo una enriquecedora hibridez de conocimientos”.

La instancia buscó promover el diálogo intercultural y visibilizar los saberes indígenas como parte fundamental del conocimiento científico y cultural contemporáneo.

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Antropólogo investigó la incorporación de Educación Sexual integral en Chile liceos públicos asegura: “Es crucial, realmente puede salvar vidas”

El antropólogo de la Universidad Austral de Chile, Maximiliano Rogel Álvarez, investigó los desafíos y oportunidades que tenía implementar Educación Sexual en Chile en liceos públicos de Valdivia. En su investigación, desarrollada durante todo 2024 para lograr el grado académico y título profesional, reveló ciertas necesidades claves para que su implementación sea efectiva: articulación entre comunidades educativas, redes externas, y toda la comunidad escolar.

Desde la implementación de la Ley 20.580, que establece la obligatoriedad de impartir Educación Sexual Integral (ESI) en los liceos a través de planes de sexualidad, afectividad y género —con un mínimo de dos horas—, su aplicación ha sido irregular y marcada por avances y retrocesos. Esto se debe, en gran parte, a que la ley otorga amplia autonomía a cada establecimiento educacional, dejándolos sin lineamientos claros ni apoyo sistemático para su desarrollo.

Es en ese contexto que Maximiliano Álvarez, actual antropólogo titulado de la Universidad Austral de Chile, decide involucrarse directamente en la elaboración de planes de sexualidad, afectividad y género en establecimientos educacionales, motivado por su experiencia en el DAEM durante su práctica profesional. “En ningún establecimiento habían trabajado antes con un antropólogo para desarrollar planes ESI. Esto es algo totalmente nuevo para ellos, y eso ya hablaba de una gran carencia”, asegura.

Según Rogel, muchos planes recaen exclusivamente en un o una docente sin formación específica ni apoyo suficiente:  “La ley mandata a hacer el plan, pero no entrega herramientas reales; básicamente deja a cada colegio haciendo lo que puede”, enfatiza.

Además, explica que, si bien algunos colegios logran articular redes externas —como la Escuela de Obstetricia de la UACh, centros juveniles y otros—, la mayoría desconoce que puede acceder a ese tipo de apoyo: “En una capacitación con 18 establecimientos, 15 no sabían que podían solicitar apoyo”, subraya.

Brechas generacionales y desafíos internos

“La ESI no es solo una clase más: es información que realmente puede salvar vidas”, asegura el joven investigador. Aún así, comenta que, durante su trabajo en terreno, descubrió que la implementación no está exenta de desafíos: mientras profesores jóvenes desarrollan las actividades con entusiasmo, docentes de mayor edad tienden a resistirse.

“Había discusiones sobre si ciertas actividades eran apropiadas o no. Algunos decían que era ‘demasiado’”, relata.

En sus conclusiones, también comenta que la Educación Sexual Integral sigue marcada por un fuerte sesgo heteronormativo, lo que, en sus palabras, invisibiliza otras formas de relaciones sexoafectivas, altamente frecuentes entre los y las jóvenes.

“Se sigue trabajando mucho con figuras heteronormadas, dejando fuera otras experiencias. Hay que diversificar el enfoque”, subraya.

Hallazgos destacados

El investigador destaca que uno de los hallazgos más relevantes fue constatar un alto nivel de conocimiento propio entre los estudiantes:
“Conversando con ellos, decían que ya sabían mucho de lo que se les enseñaba, incluso más que sus profesores. Hay un desfase generacional evidente, y eso genera tensión”, asevera.

No obstante, Rogel advierte que la juventud no es homogénea: también hay estudiantes con posturas muy conservadoras, influenciadas por discursos de ultraderecha: “Algunos quieren aprender más, otros se resisten abiertamente a estos contenidos”.

Una Educación Sexual Integral con retroalimentación y políticas claras

Rogel subraya la necesidad urgente de una ley específica que regule de forma clara y uniforme la implementación de la ESI. Esto debería ir acompañado de una capacitación sistemática para los equipos educativos y de mecanismos anuales de evaluación.

“Hoy los colegios, liceos o centros educativos no evalúan cómo les fue con la Educación Sexual Integral. Nadie sabe si el plan funcionó o no. Es urgente incorporar evaluaciones para mejorar”.

En ese sentido, el antropólogo enfatiza que la ESI debe ser comprendida como una herramienta transversal, comunitaria, necesaria y no adoctrinante: “La ESI enseña a reconocer emociones, a poner límites, a respetar a otros. Por eso puede salvar vidas”, concluye.

Lavkenmapu en disputa: saberes mapuche y política pública en tensión

José Francisco Cox Lagos es antropólogo titulado en el año 2024 de la Universidad Austral de Chile. Su investigación de tesis se adentró en las complejas dinámicas socioestatales que atraviesan el Lavkenmapu, con especial atención a la figura del tukukan (huerta tradicional mapuche) y su relación con las políticas públicas rurales. Su profesor patrocinante fue Roberto Morales En esta entrevista, reflexiona sobre los cruces entre la cosmovisión mapuche, la intervención estatal y los desafíos de las nuevas ruralidades.

¿Qué te llevó a investigar las dinámicas socioestatales en el Lavkenmapu y cómo defines la relación entre el tukukan y la chacra?

Mi interés surge de una práctica profesional con INIA en el territorio, donde estaban investigando la huerta tradicional. Esas salidas a terreno con Sebastián me dieron el empujón: las entrevistas con las lamgen me hicieron cuestionar la política pública en ese contexto y me llevaron a escalar hacia una antropología del Estado. Siempre me ha interesado el desarrollo rural, en gran medida porque mi mamá siempre ha trabajado en el campo, aunque desde la veterinaria.

La relación entre tukukan y chacra es muy distinta. El tukukan no es solo un espacio productivo, sino sumamente íntimo y a veces estético; responde a los intereses personales de quien lo cultiva, a su vida, a su historia. En cambio, la chacra tiene un enfoque más productivo, por eso encuentra mayor cercanía con la lógica institucional.

¿Cómo describiste la interacción entre usuarios mapuche e instituciones del Estado en tu investigación? ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan?

Trabajé en torno a la figura de los usuarixs del PDTI, no con comunidades como tal. La relación con la institucionalidad es principalmente instrumental. Los desafíos están en las confianzas, en la colaboración entre ambas partes, y también en las capacidades de involucramiento de las instituciones. Muchas veces las buenas intenciones terminan en asistencialismo si no van más allá de cumplir metas de corto/mediano plazo.

¿Qué impacto tiene la intervención del Estado en las prácticas tradicionales del Lavkenmapu, especialmente en el uso de la tierra y los recursos naturales?

Se evidencian cambios en la matriz socioproductiva. Se reduce el uso de prácticas tradicionales como el uso de desechos del campo, como compostajes o el guano, y se privilegia el uso de fertilizantes químicos y semillas comerciales. Todo esto depende también de factores sociológicos como el tipo de hogar, la mano de obra disponible, y la intención de producción; en cultivos de autoconsumo es menor el uso de químicos, no así en lo destinado a venta.

¿Cómo influyen las estructuras socio-políticas y las políticas públicas en las relaciones sociales dentro de las comunidades?

Aunque no trabajé con comunidades como tal, noté que la institucionalidad podría hacer mucho más en fortalecer el tejido social. Hoy predomina la figura del individuo por sobre lo colectivo, y eso perpetúa formas que alejan a las personas de lo comunitario. La institucionalidad debería trabajar desde la figura de la comunidad, no solo desde la familia o el individuo.

¿Qué rol cumple el territorio (Lavkenmapu) en la identidad y resistencia mapuche?

Es fundamental. No solo como símbolo, sino como una territorialidad activa: el territorio es lo cultural en movimiento, lo que se hace y cómo se hace. Está presente en los vínculos con la tierra y en las prácticas socioproductivas. La relación con el territorio es indivisible para los usuarixs territorializados.

¿Qué tensiones surgieron entre el tukukan y las normativas estatales?

Existen racionalidades distintas. Desde la institucionalidad, el tukukan pierde valor porque no es un espacio productivo en el sentido tradicional. Pero para las lamgen, es un espacio íntimo, que responde a sus necesidades estéticas y prácticas. La perspectiva institucional es productivista y se distancia de la lógica del autoconsumo que caracteriza al tukukan tradicional.

¿Identificaste estrategias de resistencia o adaptación frente a las políticas estatales?

Sí, principalmente el uso instrumental del Estado. Muchos usuarixs tienen núcleos familiares pequeños y han perdido prácticas colectivas como el mingako. Entonces, adaptarse implica usar tecnologías, conseguir un tractor o insumos, lo que puede parecer contradictorio, pero rompe con esencialismos. Usan las herramientas del sistema desde una racionalidad cultural distinta.

¿Cómo impactan estas dinámicas en las nuevas generaciones mapuche y su vínculo con las prácticas tradicionales?

El desarrollo rural que promueve el Estado fragmenta la visión comunitaria al centrarse en individuos. Las nuevas generaciones enfrentan el desafío de rearticular los saberes ancestrales en un contexto donde el tejido social ha perdido fuerza y queda relegado a la memoria. Pero al mismo tiempo hay un deseo de volver al campo y resignificar esos conocimientos.

Desde una perspectiva antropológica, ¿cómo ves la relación entre la cosmovisión mapuche y la gestión estatal del territorio?

El Estado fragmenta el territorio en tierras individualizadas, lo que lo vuelve un medio legal más que cultural. Aunque hay discursos sobre “territorio” desde la institucionalidad, estos no se articulan en políticas públicas reales. Por ejemplo, los PDTI podrían pensarse desde la comunidad, no solo desde la familia.

La cosmovisión está presente en la autocomprensión de los sujetos, pero la noción de territorio articulado varía mucho según el lugar. En algunos sectores como Lleulleu aún se practican dinámicas como el mingako, mientras que en otros hay escasa comunicación entre vecinos. Pensar la gestión del territorio requiere considerar múltiples elementos: el uso de tecnologías, la disponibilidad de agua, la comunidad, la cosmovisión, las forestales. Estas últimas afectan no solo la recolección de lawen o hongos, sino también la disponibilidad de agua y tierra.

 ¿Qué consejo le darías a quienes se inician en la Antropología y quieren estudiar la relación entre pueblos originarios y Estado?

Que rompan con los esencialismos. La realidad está llena de grises, discursos tristes o contradictorios que también son potentes. Esas áreas grises tienen su brillo, sus propias racionalidades. Y que el análisis sea relacional: los actores están en diálogo constante, las instituciones no son tan estáticas como parecen, y los agentes del Estado son múltiples.

Prestar atención a los detalles: herramientas, animales, plantas… Todo eso también tiene valor en el vivir de las personas. No solo lo humano importa en las redes sociales y simbólicas. Esos detalles marcan la diferencia en cómo se comprenden las actividades rurales hoy.

Jornada de Talentos 2025: estudiantes de enseñanza media conocieron carreras de pregrado y dependencias de la Facultad de Filosofía y Humanidades

La actividad convocó a cerca de 120 estudiantes pertenecientes a diversos establecimientos educacionales de la región de Los Ríos.

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Durante la mañana de este sábado 07 de junio, en dependencias del Cine Club y el edificio Guillermo Araya, se llevó a cabo exitosamente la Jornada de Talentos 2025. La actividad fue organizada por el Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la Educación Superior (PACE) UACh, en conjunto con nuestra Facultad de Filosofía y Humanidades.

El encuentro comenzó con un conversatorio titulado “Oportunidades profesionales de la formación pedagógica, ciencias sociales y la comunicación”, en el que participaron el Dr. Fernando Maureira, Director de la Escuela de Antropología; el Dr. Claudio Valdés, Director de la Escuela de Periodismo; y el profesor Yerko Monje, Director de Docencia en representación de las cinco carreras de Pedagogía. Este espacio permitió a los asistentes reflexionar sobre los desafíos y oportunidades que ofrecen las distintas disciplinas desde el área de las humanidades y las ciencias sociales.

Posteriormente, las y los estudiantes participaron en talleres didácticos impartidos por las Escuelas de las siete carreras de pregrado que conforman la Facultad, en una instancia práctica pensada como un primer acercamiento a la vida universitaria. Allí, estudiantes y profesores dispusieron información y material didáctico a los presentes, respondiendo dudas y orientando vocacionalmente.

Entre los establecimientos participantes se encuentran el Liceo Bicentenario Camilo Henríquez González de Lanco, Liceo Bicentenario Alberto Blest Gana de Los Lagos, Colegio José Manuel Balmaceda de Futrono, Complejo Educacional Tierra de Esperanza de Neltume, Liceo Bicentenario Rodulfo Armando Philippi de Paillaco y los liceos Técnico, Antonio Varas, Instituto Italia e Instituto Comercial de Valdivia.

La actividad contó con la presencia de autoridades académicas y regionales. El Prodecano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Dr. Luis Cárcamo, valoró la instancia señalando que “la inteligencia debe entenderse como una forma de resolver problemas de la sociedad y la cultura”, destacando que muchos de los jóvenes asistentes ya poseen inquietudes profundas propias de disciplinas como la antropología, el periodismo o la docencia.

Por su parte, el Seremi de Educación de Los Ríos, Juan Pablo Gerter, enfatizó la importancia de este tipo de espacios para fortalecer el vínculo entre los estudiantes y el mundo académico: “Jornadas como esta permiten materializar esos objetivos y reflexionar sobre el rol de las humanidades en el presente y futuro. Estos ámbitos son clave para enfrentar los desafíos actuales con las capacidades que exige este momento histórico”, señaló.

La encargada del componente de Preparación para la Enseñanza Media del Programa PACE, Bárbara Alarcón, destacó que esta iniciativa forma parte del eje de exploración vocacional del programa, con el objetivo de fomentar la continuidad de estudios superiores entre los estudiantes de los 23 establecimientos adscritos en la región.

Opiniones

Finalmente, fueron los propios estudiantes quienes valoraron la actividad, compartiendo sus experiencias.

Krishna Rivera, del Liceo Bicentenario Alberto Blest Gana de Los Lagos, señaló: “Me pareció muy genial porque tuve la oportunidad de conocer más profundamente la carrera que me interesa, que es Pedagogía en Comunicación en Lengua Inglesa. Pudimos conversar con un profesor que nos ayudó a entender que la carrera va mucho más allá del idioma; nos hizo reflexionar y pensar en el trasfondo de lo que significa ser docente. Fue una experiencia que me encantó”.

Rony Jaramillo, del Complejo Tierra Esperanza de Neltume, comentó: “Me gustó mucho la actividad, porque pude conocer mejor la carrera que me interesa, que es Pedagogía en Educación Física. Creo que es super bueno que se realicen este tipo de jornadas porque motivan a los estudiantes a seguir estudiando después de la escuela, en una universidad”.

Naira Acosta, del Instituto Italia de Valdivia, expresó: “Me llevé una muy grata sorpresa, los alumnos y profesores fueron muy abiertos a ayudarnos. Me inscribí al taller de Periodismo porque últimamente he visto que es un área que condensa todos mis gustos. Tenía el sesgo de que la carrera solo es hacer televisión, pero después de esta instancia pude conocer el ambiente, los estudios, sus estudiantes y me encantó”.

Natalia Paredes, del Liceo Alberto Blest Gana de Los Lagos, compartió: “Me llamó la atención la carrera de Antropología porque siempre están cuestionándose las cosas. Eso lo pude reafirmar en el taller, porque me interesaron mucho sus experiencias y el hacer preguntas incómodas para salir de la zona de confort e investigar. Eso me parece muy interesante y me voy con una idea mucho más clara de lo que se estudia”.

La Jornada de Talentos 2025 se consolidó como una valiosa instancia para acercar a las y los jóvenes al mundo universitario, ampliando sus horizontes vocacionales y fortaleciendo los lazos entre la educación media y la educación superior.