24 estudiantes de Pedagogía en Lenguaje y Comunicación recibieron sus piochas en una ceremonia que reconoció su identidad profesional y el valor de su vocación.
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El pasado 18 de noviembre se desarrolló el Hito de Compromiso Pedagógico de la generación que ingresó en 2022 a la carrera de Pedagogía en Lenguaje y Comunicación UACh. La ceremonia contó con la presencia del Secretario Académico de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Dr. Dámaso Rabanal; el Director del Instituto de Lingüística y Literatura, Dr. Manuel Contreras; la Subdirectora de la Escuela de Pedagogía en Lenguaje y Comunicación, Dra. Estefanía Peña; además de docentes, familiares y cercanos de las y los estudiantes.
El objetivo de este hito fue fortalecer la identidad profesional docente mediante la entrega de piochas, símbolo de las habilidades que las y los estudiantes han desarrollado durante sus procesos de práctica: el trabajo autónomo, colaborativo y solidario que caracteriza su formación.
El Secretario Académico, Dr. Dámaso Rabanal, dio apertura a la ceremonia destacando que esta generación será parte de la consolidación de una de las recientes actualizaciones curriculares, aportando a una formación con mirada avanzada y vanguardista. En sus palabras, señaló: “Es tremendamente relevante reconocer lo que ha acontecido con la Escuela de Pedagogía en Lenguaje y Comunicación desde su trayecto, siendo una de las escuelas más antiguas de la Facultad y de la Universidad. Sabemos la larga tradición que tiene con la formación de profesoras y profesores, pero también con lo que significa el desarrollo de ciertas habilidades que nos hacen sujetos particulares como, por ejemplo, con las artes escénicas”.
Desde su ingreso en 2022, esta generación ha recorrido un proceso formativo marcado por prácticas previas, intermedias y posteriores, que aseguran una preparación sólida y situada. Su última práctica, en particular, les permitió reflexionar sobre el quehacer docente, el compromiso con la pedagogía y las áreas disciplinares que convergen y dan sentido a su vocación.
En esta línea, la académica del Instituto de Lingüística y Literatura, profesora Marian Lutzky —quien acompañó a las y los estudiantes en la asignatura Taller de Formación Situada: Acompañamiento reflexivo crítico— compartió un emotivo mensaje:
“Lo importante es recordar por qué eligieron esto, por qué creyeron y aún creen que la educación es el espacio donde se gesta lo posible. Donde un niño, una niña puede descubrir que su voz importa, que sus preguntas tienen valor, que el mundo es más ancho y profundo de lo que pensaba. Este es un compromiso con la vida, la suya y la de los demás, revestido de mucho orgullo y responsabilidad”.
Por su parte, la Coordinadora de Prácticas de la Escuela, profesora Ruth Belmar, añadió: “La educación es el punto en que decidimos si amamos al mundo lo bastante como para asumir una responsabilidad por él. Como futuros docentes están invitados a vivir esa búsqueda incansable de lo que involucra asumir la tarea de la docencia, en la que confluye lo ético y lo moral, la responsabilidad y la proactividad”.
Posteriormente se realizó la entrega de piochas a los 24 futuros docentes. Tras este momento, Elizabeth Fuentes ofreció unas palabras en representación de la generación 2022, donde valoró las experiencias y aprendizajes adquiridos en la universidad, así como los desafíos de enfrentarse a las aulas.
“Este es un compromiso que no surge solo de lo aprendido en la Universidad, sino también de cada mirada, cada pregunta y cada pequeño avance en nuestro rol de estudiantes. Ellas y ellos nos recuerdan por qué elegimos este camino y por qué vale la pena seguir creciendo como futuros docentes. Porque todos los estudiantes que tuvimos en nuestras prácticas fueron los primeros en llamarnos por el título que tendremos: profesor y profesora”, expresó.



Hace unos días, en el Ágora del edificio Guillermo Araya, estudiantes de primer año de Pedagogía en Educación Física, Deportes y Recreación participaron de una clase sobre “Breakdance y cultura Hip Hop”.
En paralelo a su trayectoria como bailarín, Uribe destaca por su vinculación con diversos proyectos educativos, donde ha demostrado su vocación docente. Sobre ello, señaló que “es muy importante el rol del pedagogo para entregar herramientas a los jóvenes, niños y niñas, porque lo más difícil, y que no se aprende en la escuela, es creer en uno mismo. Creo que desde el breakdance uno puede entregar ese empujoncito y ayudarles a empoderarse en sus habilidades”.
Por su parte, Joaquín Álvarez, estudiante de primer año de la carrera, comentó sobre su experiencia en la clase que “fue un espacio bastante bonito, porque no tenía conocimiento en esta área. Es interesante conocer distintas culturas, y más sobre el baile, que también es una forma de liberar tensión y emociones, como mencionó el profesor”.
El pasado 28 de octubre, estudiantes de cuarto año de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales UACh finalizaron una de sus prácticas de formación situada con una intervención artística colaborativa en el Liceo Santa María la Blanca, junto a estudiantes de cuarto medio del establecimiento.
La Coordinadora General de Prácticas de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Yessica Carrasco, destacó la vinculación lograda con el establecimiento y el sello colaborativo del proyecto. Según indicó, los objetivos de la práctica se cumplieron plenamente al permitir que los estudiantes identificaran necesidades reales y diseñaran una propuesta dialogada con el liceo. “Como podemos ver, fueron los chicos y chicas quienes hicieron el proyecto y también quienes lo ejecutaron, teniendo a sus profesores en formación como guías”, señaló.
Los profesores en formación a cargo del proceso fueron Fabiana Asencio, Tamara Flores, Valentina Díaz y Felipe Vidal. Este último comentó que terminar la práctica con un trabajo tan significativo fue una experiencia enriquecedora. “Siempre sentimos mucho apoyo y, por ende, los chicos se fueron motivando cada vez más. El sentimiento que experimentamos mientras lo desarrollábamos es indescriptible”, afirmó.
La carrera de Pedagogía en Lenguaje y Comunicación de la Universidad Austral de Chile llevó a cabo su XIII Jornada de Debates, instancia formativa que se ha consolidado desde 2011 como un espacio de diálogo crítico y de vinculación con la comunidad educativa local.









Lo que comenzó como una tesis de pregrado se transformó en una experiencia inmersiva en la historia, la cultura y las redes afectivas de una comunidad que ha sabido sostener su identidad a través del mar. Su investigación fue realizada en el marco del FONDECYT N°11231127: “Prestaciones del paisaje en contexto de capitalismo posindustrial. Los futuros turísticos en dos zonas rurales archipelágicas de Chile” dirigido por la Dra. Asunción Díaz Álvarez.
La temporada de pesca de la langosta se extiende desde el 1 de octubre hasta el 14 de mayo, seguida por una veda que va del 15 de mayo al 30 de septiembre. Este calendario no fue impuesto desde fuera, sino que surgió por iniciativa de los mismos pescadores, quienes desde 1925 organizaron prácticas sostenibles para preservar la especie.
Uno de los hallazgos más potentes de la investigación fue el sistema de marcas, las cuales se pueden definir como coordenadas del mar donde cada familia coloca sus trampas, basadas en herencia y respeto comunitario. Las marcas no están registradas oficialmente, pero nadie las cuestiona. Algunas marcas tienen más de 120 años de historia y son parte del legado que se transmite entre generaciones. Aprender a ubicar una marca no es simple. Antes del uso de GPS, los pescadores debían hacer triangulaciones visuales entre montañas, piedras y puntos de referencia costera para identificar el lugar exacto. “Es un arte. Me contaron de pescadores que demoraron hasta 10 años en aprender a reconocerlas. Hacer una marca nueva era aún más complejo: requería exploración, paciencia y suerte”.
El pasado 04 de julio, en la Sala Multi Expresión del Edificio Eleazar Huerta Valcárcel, se presentaron las obras de teatro “Alicia en el País de las Maravillas” y “El Mago de Oz”, basadas en cuentos clásicos para la primera infancia. El evento se enmarcó en el cierre de la asignatura Teatro y Representación Escénica para la carrera de Pedagogía en Educación Parvularia, liderada por la académica del Instituto de Lingüística y Literatura, Ruth Marina Belmar.

Durante la intervención, las y los estudiantes ocuparon los tres niveles del edificio, incluyendo escaleras, ascensores, ventanales, hall y la Sala Multiexpresión, donde se dio inicio y término a la obra. El público acompañó el recorrido y vivió una experiencia escénica inmersiva que invitó a reflexionar sobre los lenguajes artísticos y su potencial transformador.
Por su parte, Kathina Riquelme Vásquez, estudiante de primer año de la carrera, comentó que participar en el montaje fue una experiencia intensa y significativa. “Al principio sentía nervios, sobre todo por el tipo de montaje que estábamos haciendo, que se alejaba bastante del teatro más clásico, pero a medida que avanzamos en el proceso, empecé a disfrutar cada parte: desde la creación colectiva, los ensayos, hasta el momento de estar en escena. Como futura profesora, valoro profundamente este tipo de experiencias porque nos sacan de la sala de clases y nos invitan a explorar otras formas de comunicar, educar y de construir sentido”, señaló.
El principal desafío para el elenco fue proyectar la voz y mantener la presencia escénica en un montaje itinerante que debía escucharse con claridad en todo el edificio. Estas habilidades, indicaron, se relacionan directamente con su futura labor docente.
Durante los meses más duros de la pandemia, mientras gran parte de la población permanecía resguardada en sus hogares, Pilar Azócar —entonces tesista y hoy antropóloga— comenzó a desempeñarse como monitora social en un albergue municipal de Osorno. Lo que comenzó como una oportunidad laboral, se transformó en el punto de partida para una investigación etnográfica que recoge, con sensibilidad y profundidad, los relatos de personas en situación de calle: una población históricamente invisibilizada tanto en las estadísticas como en el discurso institucional, según la autora.
En sus reflexiones finales, la investigadora también advierte sobre un vacío institucional y estadístico en torno a esta población. Hasta hace poco, la única fuente oficial eran los registros del Registro Social de Hogares, un sistema voluntario que muchas personas en situación de calle desconocen o directamente desconfían.