La actividad, realizada en el marco de la asignatura Aprendizaje y Servicio, buscó resignificar espacios comunes y favorecer procesos reflexivos en torno a la identidad.
El pasado 28 de octubre, estudiantes de cuarto año de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales UACh finalizaron una de sus prácticas de formación situada con una intervención artística colaborativa en el Liceo Santa María la Blanca, junto a estudiantes de cuarto medio del establecimiento.
Las actividades se desarrollaron en el marco de la asignatura de Aprendizaje y Servicio, cuyo propósito es que las y los futuros docentes identifiquen necesidades dentro de las comunidades educativas o del territorio donde realizan su práctica. Así se busca promover diálogos y acciones que aporten a mejorar y transformar las realidades en las que están insertos.
Durante cerca de mes y medio, un total de cuarenta estudiantes de enseñanza media trabajó junto a los profesores en formación. Inicialmente realizaron un diagnóstico participativo sobre identidad colectiva, identidad individual e identidad territorial en el marco del electivo Geografía, Territorio y Medio Ambiente. Esta etapa dio paso a la creación de un mural que representó gráficamente dicho proceso reflexivo y que hoy se integra como un símbolo de pertenencia dentro de la comunidad escolar.
La Coordinadora General de Prácticas de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Yessica Carrasco, destacó la vinculación lograda con el establecimiento y el sello colaborativo del proyecto. Según indicó, los objetivos de la práctica se cumplieron plenamente al permitir que los estudiantes identificaran necesidades reales y diseñaran una propuesta dialogada con el liceo. “Como podemos ver, fueron los chicos y chicas quienes hicieron el proyecto y también quienes lo ejecutaron, teniendo a sus profesores en formación como guías”, señaló.
Desde el liceo, la profesora de Historia y Ciencias Sociales, Haydeé Ojeda, valoró el compromiso de las y los jóvenes, así como el acompañamiento brindado por la Facultad de Filosofía y Humanidades. Destacó que esta intervención resignifica un espacio común del establecimiento, convirtiéndolo en un punto de encuentro y reconocimiento. “Sin el compromiso es difícil concretar las ideas, aunque sean muy buenas. Agradezco esta labor que, desde mi punto de vista, quedó espectacular”, expresó.
Los profesores en formación a cargo del proceso fueron Fabiana Asencio, Tamara Flores, Valentina Díaz y Felipe Vidal. Este último comentó que terminar la práctica con un trabajo tan significativo fue una experiencia enriquecedora. “Siempre sentimos mucho apoyo y, por ende, los chicos se fueron motivando cada vez más. El sentimiento que experimentamos mientras lo desarrollábamos es indescriptible”, afirmó.
La intervención evidencia el valor de la vinculación entre la Universidad Austral de Chile y las comunidades educativas, fortaleciendo el aprendizaje mutuo y dejando una huella tangible que refuerza el sentido de identidad en los lugares que estudiantes y docentes habitan día a día.
Accede aquí a la galería fotográfica: https://www.flickr.com/photos/194257994@N05/albums/72177720329994948/with/54887645772/



La carrera de Pedagogía en Lenguaje y Comunicación de la Universidad Austral de Chile llevó a cabo su XIII Jornada de Debates, instancia formativa que se ha consolidado desde 2011 como un espacio de diálogo crítico y de vinculación con la comunidad educativa local.









Lo que comenzó como una tesis de pregrado se transformó en una experiencia inmersiva en la historia, la cultura y las redes afectivas de una comunidad que ha sabido sostener su identidad a través del mar. Su investigación fue realizada en el marco del FONDECYT N°11231127: “Prestaciones del paisaje en contexto de capitalismo posindustrial. Los futuros turísticos en dos zonas rurales archipelágicas de Chile” dirigido por la Dra. Asunción Díaz Álvarez.
La temporada de pesca de la langosta se extiende desde el 1 de octubre hasta el 14 de mayo, seguida por una veda que va del 15 de mayo al 30 de septiembre. Este calendario no fue impuesto desde fuera, sino que surgió por iniciativa de los mismos pescadores, quienes desde 1925 organizaron prácticas sostenibles para preservar la especie.
Uno de los hallazgos más potentes de la investigación fue el sistema de marcas, las cuales se pueden definir como coordenadas del mar donde cada familia coloca sus trampas, basadas en herencia y respeto comunitario. Las marcas no están registradas oficialmente, pero nadie las cuestiona. Algunas marcas tienen más de 120 años de historia y son parte del legado que se transmite entre generaciones. Aprender a ubicar una marca no es simple. Antes del uso de GPS, los pescadores debían hacer triangulaciones visuales entre montañas, piedras y puntos de referencia costera para identificar el lugar exacto. “Es un arte. Me contaron de pescadores que demoraron hasta 10 años en aprender a reconocerlas. Hacer una marca nueva era aún más complejo: requería exploración, paciencia y suerte”.
El pasado 04 de julio, en la Sala Multi Expresión del Edificio Eleazar Huerta Valcárcel, se presentaron las obras de teatro “Alicia en el País de las Maravillas” y “El Mago de Oz”, basadas en cuentos clásicos para la primera infancia. El evento se enmarcó en el cierre de la asignatura Teatro y Representación Escénica para la carrera de Pedagogía en Educación Parvularia, liderada por la académica del Instituto de Lingüística y Literatura, Ruth Marina Belmar.

Durante la intervención, las y los estudiantes ocuparon los tres niveles del edificio, incluyendo escaleras, ascensores, ventanales, hall y la Sala Multiexpresión, donde se dio inicio y término a la obra. El público acompañó el recorrido y vivió una experiencia escénica inmersiva que invitó a reflexionar sobre los lenguajes artísticos y su potencial transformador.
Por su parte, Kathina Riquelme Vásquez, estudiante de primer año de la carrera, comentó que participar en el montaje fue una experiencia intensa y significativa. “Al principio sentía nervios, sobre todo por el tipo de montaje que estábamos haciendo, que se alejaba bastante del teatro más clásico, pero a medida que avanzamos en el proceso, empecé a disfrutar cada parte: desde la creación colectiva, los ensayos, hasta el momento de estar en escena. Como futura profesora, valoro profundamente este tipo de experiencias porque nos sacan de la sala de clases y nos invitan a explorar otras formas de comunicar, educar y de construir sentido”, señaló.
El principal desafío para el elenco fue proyectar la voz y mantener la presencia escénica en un montaje itinerante que debía escucharse con claridad en todo el edificio. Estas habilidades, indicaron, se relacionan directamente con su futura labor docente.
Durante los meses más duros de la pandemia, mientras gran parte de la población permanecía resguardada en sus hogares, Pilar Azócar —entonces tesista y hoy antropóloga— comenzó a desempeñarse como monitora social en un albergue municipal de Osorno. Lo que comenzó como una oportunidad laboral, se transformó en el punto de partida para una investigación etnográfica que recoge, con sensibilidad y profundidad, los relatos de personas en situación de calle: una población históricamente invisibilizada tanto en las estadísticas como en el discurso institucional, según la autora.
En sus reflexiones finales, la investigadora también advierte sobre un vacío institucional y estadístico en torno a esta población. Hasta hace poco, la única fuente oficial eran los registros del Registro Social de Hogares, un sistema voluntario que muchas personas en situación de calle desconocen o directamente desconfían.
Este lunes 30 de julio, en la Sala Jorge Bárcena, estudiantes de cuarto año de Pedagogía en Lenguaje y Comunicación presentaron sus trabajos finales en el marco del cierre de la asignatura Fotografía y Literatura, dirigida por la Dra. Cecilia Rodríguez.
Este es el tercer año consecutivo en que se socializan los proyectos, donde las creaciones combinan imagen, sonido y poesía en diálogo con la literatura. En esta versión, se dio inicio a la actividad con un homenaje al poeta valdiviano Bruno Serrano, recientemente fallecido, a modo de reconocer y poner en valor la obra literaria creada en el territorio local.
La profesora Cecilia Rodríguez destacó la relevancia de esta instancia para la formación pedagógica de los docentes en formación, al permitirles explorar nuevas estrategias didácticas. “Es una manera de llevar la poesía y la literatura a medios que combinan imagen y texto. Eso, de alguna manera, hace que el contenido sea más cercano a los estudiantes y que aprendan una nueva metodología de enseñanza para llevar al aula”, explicó.
En la sección de Videopoema, el primer lugar fue otorgado a Nicolás Ojeda, con su obra titulada “Dios es mi copiloto”. Mientras que en la categoría de Fotolibros, el reconocimiento recayó en las estudiantes Valentina Véliz y Paloma Pérez.
Respecto al vínculo entre esta experiencia y su formación profesional, Paloma reflexionó: “Dentro del aula hay niños y niñas que no saben cómo expresarse, o les cuesta mucho hacerlo, eso es algo que comparto con ellos. Por lo mismo, creo que esta instancia fue un buen momento para reflexionar y darle espacio a los que no tienen voz. También destaco que este trabajo me ayudó a soltar mi creatividad y encontrar nuevas formas de enseñar en el aula”.
El pasado martes 23 de junio, en el Gimnasio Teja 1, se realizó el Segundo Encuentro de Fútbol Ciego Escolar, una iniciativa que busca promover el deporte y la inclusión en la comunidad educativa local. La actividad reunió a estudiantes del Colegio Masters College, Liceo Las Ánimas y Colegio Deportivo de Valdivia, quienes vivieron una enriquecedora jornada de deporte adaptado que puso en valor la diversidad y el trabajo colaborativo.
El fútbol para ciegos, también denominado fútbol 5, es una disciplina derivada del fútbol sala convencional, especialmente diseñada para personas con discapacidad visual. En este deporte, los jugadores utilizan parches y antiparras, y se orientan gracias a las indicaciones verbales del arquero, el entrenador y el guía, mientras disputan el balón sonoro con el propósito de anotar goles. Cada equipo está conformado por cinco jugadores en cancha.
Este encuentro fue resultado del trabajo realizado durante el semestre en la asignatura “Sensibilización a la discapacidad y deporte adaptado e inclusión”, liderada por la académica del Instituto de Ciencias de la Educación, Pamela Tejeda Cerda. En este contexto, docentes en formación de la carrera de Pedagogía en Educación Física, Deportes y Recreación llevaron a cabo clínicas deportivas en diversos establecimientos educacionales de la ciudad, fomentando la práctica del deporte adaptado como herramienta de formación integral y de construcción de entornos escolares más inclusivos.
La jornada fue ampliamente valorada por directivos, docentes y estudiantes participantes, quienes destacaron la relevancia de este tipo de instancias para fortalecer la inclusión, el respeto por la diversidad y el compromiso con la justicia social en la educación.