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Por tercer año consecutivo, la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile (UACh) desarrollará su ciclo de Cátedras Abiertas en Humanidades y Ciencias Sociales, espacio que busca posicionarse como una instancia de diálogo entre especialistas y la comunidad local, el cual se enmarca dentro de los lineamientos del actual Plan Estratégico de dicha Facultad.
Debido al contexto actual que vive el país por la pandemia de COVID-19 y apelando a la seguridad y bienestar de todos los miembros de la comunidad, la jornada se desarrollará mediante la plataforma zoom y se transmitirá en directo por Facebook LIVE de la Facultad de Filosofía y Humanidades.
Esta primera cátedra abierta del año lleva por título “Capitalismo cognitivo y el debate sobre las humanidades y las artes”, a cargo del destacado filósofo y académico de la Universidad de Chile, Dr. Carlos Ossa Swars.
La actividad que se realizará el próximo lunes 22 de junio, a las 15:00 horas, será gratuita y abierta a la comunidad local y nacional. Para acceder al link de la transmisión por zoom, las y los interesados deberán responder el siguiente FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN.
Cátedras Abiertas en Humanidades y Cs. Sociales
“Cátedra Abierta. Seminario Interdisciplinario en Humanidades y Ciencias Sociales” impulsado por la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile, tiene como foco visibilizar y difundir el desarrollo que disciplinas como la educación, la filosofía, la literatura, la historia, las ciencias de la comunicación, la antropología y la sociología tienen al interior de la Universidad y Facultad.
Dr. Carlos Ossa Swears
Es Doctor en Filosofía, mención en Estética y Teoría del Arte, y Magíster en Comunicación Social, ambos títulos obtenidos en la Universidad de Chile. Es licenciado en Comunicación Social y licenciado en Teoría e Historia del Arte de la Universidad ARCIS.
En el ICEI imparte las cátedras de Formación Básica de “Lenguaje y Cultura”, “Cultura Visual Contemporánea”, “Estudios Culturales” y “Estudios de la Representación” (exclusiva para estudiantes de Cine y Televisión). Actualmente es Coordinador del Magíster en Comunicación Política de la Universidad de Chile.
Dentro de sus publicaciones destacadas se encuentra:
“Golpe al Corazón”, Editorial Planeta, 1997.
“La Pantalla Delirante”, Editorial LOM, 1999.
“Saberes Académicos y Normalización”, Editorial Norma, 2003.
“Santiago Imaginado”, Editorial Taurus- U. Nacional de Colombia.
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En el marco del Día del Patrimonio, la Escuela de Historia y Ciencias Sociales, en conjunto con el Instituto de Historia y Ciencias Sociales y la Dirección Museológica UACh, han organizado el conversatorio “Miradas Patrimoniales: Debates, experiencias y propuestas”.
La jornada contará con la participación de la Coordinadora del Área de Educación Patrimonial Dirección Museológica Universidad Austral de Chile, Carolina Maturana Ibáñez; el Geógrafo, Socio ONG POLOC y Docente Escuela de Geografía UACh, Patricio Contreras Fuentes y la representante del Proyecto Patrimonio Ferroviario Los Ríos, Yoselin Jaramillo Belliazzi.
El conversatorio será moderado por el director del Instituto de Historia y Cs. Sociales prof. Ricardo Molina y se desarrollará el día viernes 29 de mayo, a partir de las 18:30, a través del fanpage de Facebook de la Escuela de Historia y Ciencias Sociales y por la plataforma zoom.
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Había comenzado a reflexionar sobre el momento histórico que vivimos, rebuscando en la vieja sabiduría la íntima contradicción del ser, de todo ser, incluido, aunque parezca evidente, nuestro propio ser. Recalco esto porque pareciera de pronto que consideramos nuestro propio ser tan importante que lo sentimos separado del resto, en un pedestal erigido en medio del universo.
“Díjose entonces Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra” (Génesis, I, 26). Ideología como esta, mal leída desde el mito religioso judío, contamina la falacia total del yo contemporáneo y, aun más, se vuelve absolutamente necesaria para la pervivencia del sistema globalizado que nos rige. “El hombre, soberano de la naturaleza”, debe ser uno de los más letales constructos ideológicos con que se contaminó nuestro existir en el mundo.
Y sabemos, desde hace mucho tiempo, que esto es la gran mentira.
“La tierra no pertenece al hombre, el hombre pertenece a la tierra”, es una frase vuelta pintoresca. Y su mutación en una especie de simpática complacencia, es verdaderamente monstruosa. Pareciera ser una verdad demasiado simple como para tomarla en cuenta.
Conocemos algo de las leyes de la naturaleza. La biología ha tenido en el presente siglo un papel tan preponderante como lo tuvo la física en el pasado. Comprendemos la naturaleza más que nunca en la historia. El problema es ¿para qué la comprendemos? El problema no es epistemológico: es ético. Porque si usamos este conocimiento para ir en contra de las leyes de la naturaleza, nuestro sofisticado saber, no solo valdrá menos que la frase del jefe sioux, será mortalmente falso.
Toda nuestra actual sociedad se basa en la agonía y en el endiosamiento del triunfador. Este rellena no tan solo portadas y pantallas de los medios, sino se incrusta profundamente en nuestra siquis. El triunfador contemporáneo, el hombre surgido por su propio esfuerzo, es nuestro Moisés y nuestro Ulises, nuestro Cresos y nuestro Napoleón ¿Y los perdedores? ¿Cuántos niños hambrientos para un Henry Ford? ¿Cuántos esclavos modernos para un Elon Musk? ¿Cuántas víctimas de la pandemia no pertenecen a los triunfadores? Porque ha quedado en la evidencia más palpable que la muerte no es democrática. Los que mueren son los negros y latinos de Nueva York, los precarios inmigrantes de Europa, los pobres de América Latina.
Esta catástrofe global surge a consecuencias del egoísmo de la especie. Por allí iban mis primeras reflexiones. El dilema actual no es tan complejo: seguimos viviendo en una sociedad del egoísmo y destruyendo el medio ambiente o nos volvemos altruistas y construimos científicamente —la ciencia misma es necesaria y beneficiosa— una sociedad que dé cuenta de nuestro cabal respeto a nuestra única casa y a todos los que en ella moran. Debemos hacer la Utopía posible o desaparecer. Nosotros elegimos.
Surge la idea por aquí y por allá —los espíritus razonantes suelen estar en sintonía— que el virus es al hombre como este es a la tierra. Y tal como nosotros lo hacemos, la tierra peleará duramente por su vida. Puede que este mismo instante seamos el peak de la pandemia en la tierra y puede que nuestro huésped necesite desembarazarse de algunos miles de millones de nosotros. O, de todos nosotros.
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Hay librerías de piso, de paso y de peso. Las primeras son donde las novedades se apilan, casi confundidas, desde los suelos. En las de paso, el lector puede pasar raudo con la esperanza de encontrar un libro cuyo canto le encante. Las últimas son las de prosapia, nutridas, con “punto de vista”, con cierta historia y animadas generalmente por sus dueños. Las ciudades las miman y atesoran, porque en ellas han quedado parte de las biografías emotivas y creativas, las de sus hijos o nietos y grabadas en la memoria por alguna plática cercana, cuyo único pretexto son esos pequeños artilugios que, incluso digitalmente, se pueden hojear. Sean de piso, de paso o de peso, un lector versado o en ciernes agradecerá toda su vida tenerlas cerca, sobre todo las últimas, porque si bien gran parte de la tarea de los libros es continuar la conversación por otros medios, una buena plática en carne y hueso, una recomendación vehemente o un comentario sutil, es la espoleta que detona el entusiasmo por traspasar la tapa de cualquier libro. Es que la librería y un buen librero pueden llegar a ser tan importantes en nuestra vida como el médico o el farmacéutico. Y lo sabemos ahora y lo repetía Stendhal: no hay desgracia en el mundo, por grande que sea, que un libro no ayude a soportar.
Valdivia tuvo un pasado con una oferta libresca envidiable. No sólo tenían asiento en la ciudad filiales espaciosas y bien abastecidas de las editoriales “Universitaria” y “Andrés Bello”, sino también, de capital propio, como las desaparecidas “Fértil Provincia”, “Centro Cultural Cervantes”, “787”, “Donceles” o la tenaz y ya veterana “Libros Chiloé”. Aunque no podemos ufanarnos de librerías de viejo o de segunda mano añosas, sí contamos, en otro tiempo, con algunas emblemáticas por su singularidad, como la “Bielefeld”, casi coronando la calle Picarte, o la mítica librería “Catulo”. La mayoría de ellas eran atendidas por dependientes, dueñas o dueños, con un juicioso respeto por el libro como bien cultural y que muchas veces, en la dramaturgia de la venta, olvidaban que lo que exhibían en sus vitrinas también era mercancía. No hace tantos años, cuando muchas de ellas desaparecieron o se redujeron al mínimo, la ciudad mostró toda su fealdad edificada pues, de una u otra manera, el manto cultural de estas librerías escondía los peladeros devenidos en estacionamientos, las lóbregas galerías o el moho eterno alojado en los torcidos estucos de las fachadas. Pero claro, el vacío mayor fue que la ciudad se comenzó a desforestar de aura y, también, de conversaciones, esas peatonales y argumentadas, donde sin mediar botellas ni condumios, se podía razonar un par de ideas que te endilgaban libremente hacia alguna estantería o hacia la presentación de un nuevo libro. Así, el slogan de “capital cultural” con que Valdivia se pavoneaba, se craqueló mostrando sus tristes grietas.
Para nadie es un misterio la regresión lectora -aquella hilada, concentrada y no a brincos de links- y las sucesivas crisis de la industria y la artesanía del libro. La pantallización y los ruidos comunicativos que nos someten a una incesante dispersión, está privando a muchos de pasar algunas horas acompañado sólo de un buen libro. Un viaje inmóvil que, muy lejos de la monserga moralizante del “tienes-que-leer-un libro”, nos acerca a buena parte -aquella desafiante y menos obvia- de nuestra cultura. La lúcida Simone Weil solía definir cultura como la educación de la atención. Pero la atención, como el tiempo, es lo que trágicamente se nos viene secuestrando y, aun así, están los que insisten en el desvarío de dedicar su vida a una librería, la misma que servirá quizás, algún día, para decirle al último lector “no estás solo”. Y aunque es un lugar común, pareciera que pocos lo tienen claro: no hay librero que dedique sus días a los libros para hacerse rico. Su voluntad primera es la del enamorado, del papel, la lectura, la conversación y el oficio. Menos claro aún es que de todos los eslabones de la cadena del libro, el más frágil es, precisamente, la librería. Ya por el costo del alquiler, el bodegaje o el pago de salarios, los márgenes que dejan las ventas con suerte sostienen la economía doméstica.
Hace pocos años, otras y otros apasionados comenzaron a repoblar la ciudad de escaparates con libros. Si bien el encarecimiento del suelo los alejó de las calles más céntricas, hicieron pie con su quimera y sus portadas, animando y reanimando muchas de ellas -como “Qué Leo Valdivia”, “Libros del Gato Caulle” o “Casa Libro”- la fruición lectora. Pero si antes fue la indolencia o las crisis de lectoría más resueltas, hoy es la pandemia la que las amenaza con fuerza, impedidas de congregarnos y dejarnos persuadir para llevarnos a casa nuevas obras. La editorial de la Universidad Austral de Chile ha iniciado una campaña de apoyo directo a las librerías locales y regionales, un pequeño gesto que busca sensibilizar a la ciudad sobre la frágil condición de estos espacios y de lo irreparable que es perderlos. Algunas están llevando libros a las casas, vendiendo a la distancia y resistiendo la peste como pueden. Por ello hoy, más que nunca, comprarles un libro también puede ser una causa. Decía el poeta Lewis Buzbee que, aunque privadas, las librerías son empresas que cumplen una insustituible misión pública a la que nos hemos acostumbrado. Por lo mismo, sólo cuando mueren, la cavidad muestra todo su vacío.
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Esta semana, la comunidad educativa de la Escuela Rural 21 de Mayo de Itropulli (comuna de Paillaco) conmemoró el Día Internacional de la Mujer con una charla denominada “Tejiendo nuestra emancipación”, la cual fue dictada por la académica del Instituto de Filosofía, Dra. Carolina Ávalos.
La actividad fue coordinada por la coordinadora del Programa de Género Sexualidad y Afectividad de Paillaco y también profesora del Bachillerato en Humanidades y Cs. Sociales, Camila Flores.
La jornada convocó a las mujeres de la comunidad educativa y, principalmente orientada, a estudiantes de 7° y 8° año básico, la exposición se tituló “Tejiendo nuestra emancipación”, la que tuvo como objetivo aclarar conceptos tales como igualdad de género, machismo, patriarcado, vulneración de los derechos de las mujeres y conmemoración del Día de la Mujer.
“Fue una actividad muy bonita, de mucho respeto entre los niños y niñas, me voy muy contenta y siempre dispuesta a seguir trabajando y en un futuro próximo desarrollar otras actividades didácticas junto a la comunidad del establecimiento”, expresó Ávalos.
Por su parte, la directora del establecimiento, Margot Vásquez, agradeció la dedicación y buena disposición de las académicas para entregar herramientas de esta área a los niños y niñas de la escuela. “Este año la escuela 21 de Mayo tiene un gran proyecto educativo, un equipo empoderado y capacitado para desarrollar un trabajo de calidad educativa en todos los ámbitos y es por lo mismo que agradecemos a la coordinadora del Programa de Género del Daem, por acercarnos actividades de esta índole, donde nuestros estudiantes tiene la oportunidad de obtener herramientas que les permitan enfrentar distintas dificultades”.
Finalmente, la coordinadora del programa y docente del Bachillerato, Camila Flores, indicó que el objetivo de la actividad fue acercar a la comunidad temáticas de género relevantes que corresponden a la conmemoración del 8 de marzo, tales como la educación y filosofía.
“Es importante trabajar con académicas expertas en temáticas que relevan el valor y autonomía de las mujeres, lo que permite promover la cultura del respeto, inclusión y valorar la historia de las luchas que están dando las mujeres en todo el mundo. Consideramos que estas son excelentes oportunidades para que los niños, niñas y niñes se atrevan a continuar estudiando e innovando”, concluyó Flores.
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Tres académicos de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile (UACh) resultaron ganadores en el Concurso Nacional de Proyectos FONDECYT de Iniciación año 2019 otorgados por CONICYT.
En dicha convocatoria fueron adjudicadas 379 iniciativas, de las cuales 23 proyectos fueron captados por académicos de la UACh, ubicándola en el tercer lugar a nivel nacional con un monto total de $1.732 millones de pesos. Los proyectos aprobados corresponden a las facultades de Ciencias (7), de Filosofía y Humanidades (3), de Arquitectura y Artes (2), de Ciencias de la Ingeniería (3), de Ciencias Jurídicas y Sociales (2), de Medicina (2), de Ciencias Agrarias (1) y Sede Puerto Montt (2).
En la Facultad de Filosofía y Humanidades los académicos que resultaron favorecidos con estos fondos fueron la Dra. Yasna Yilorm (Instituto de Lingüística y Literatura), Dr. Jorge Polanco (Instituto de Filosofía)) y el Dr. Sebastián Peña (Instituto de Ciencias de la Educación).
En el caso de la académica del Instituto de Lingüística y Literatura Dra. Yasna Yilorm, se trata del proyecto nº 111911193 “Exploración de estrategias didácticas que respondan a la diversidad y garanticen la justicia social en las salas de clases de inglés como lengua extranjera: Un estudio de las percepciones de los profesores acerca de la implementación de las prácticas inclusivas en contextos escolares socialmente vulnerables”.
Según la docente esta noticia, significó un momento de mucha reflexión y gratificación ya que se trata de una iniciativa que involucra a sus pares docentes. “Fue linda sorpresa y muy significativa porque en esta oportunidad me corresponde trabajar con las y los profesores. Es importante porque si bien llevo mucho tiempo trabajando con ellos en otros proyectos, nunca lo había hecho en términos de investigación, más bien mi trabajo con docentes ha estado dirigido hacia un foco pedagógico pensado en los niños y niñas. Ahora me corresponde recorrer un camino con quienes son los gestores de todo lo que sucede en un aula con estudiantes socialmente vulnerables, para mi es un regalo de la vida, me siento muy privilegiada y honrada, siento una gran responsabilidad”, expuso la docente.
Por otra parte, el Dr. Jorge Polanco, se adjudicó el proyecto N°11190215 “Migraciones visuales entre artes visuales y poesía en Chile, Durante el periodo 1973 y 1990”.
Respecto al proyecto, el académico explicó que, este proyecto significa una continuidad al trabajo realizado en el área desde el año 2016. “Tal como lo he desarrollado en otras investigaciones, la actual propuesta enlaza las reflexiones de la teoría del arte y el análisis acerca de los modos de conformación de las estructuras artísticas considerando la importancia que esta discusión reviste tanto en términos estéticos, artísticos, filosóficos, literarios como políticos. Me interesa generar una relación entre filosofía, poesía y artes visuales en Chile, específicamente en periodo de dictadura por los quiebres que se pueden dar debido al carácter histórico y porque es un periodo que nos permite pensar el presente. La metodología se basa en una recopilación, mediante el trabajo de campo, entrevistas a editores y artistas, además de una interesante revisión de bibliotecas individuales. Ya hemos indagado anteriormente estas relaciones y prácticas visuales desde Santiago al sur, por lo que contemplamos ampliar la investigación de este Fondecyt al norte del país”, indicó.
Finalmente, el Dr. Sebastián Peña, líder del proyecto n°:11190537 “Evaluación del conocimiento, habilidades y actitudes de la formación pedagógica en educación física y su relación con los estilos de enseñanza y estrategias de evaluación de los académicos de la formación inicial docente”, contó que para el desarrollo de esta investigación trabajará con miembros de una Red Interuniversitaria que permitirá cruzar distintos tipos de enseñanza y potenciar la Formación Inicial Docente en las carreras de Educación Física a lo largo del país.
“Estoy muy contento por la evaluación obtenida ya que es un lindo proyecto e importante desafío académico que me va a permitir seguir creciendo como profesional. Mi idea es aprovechar las redes que existen para trabajar con los académicos que de desempeñan en esta área y abarcar las tres dimensiones del conocimiento (procedimental, conceptual y actitudinal). Considero relevante intervenir en una línea de estudio que pueda aportar a las políticas públicas del país, realizando una evaluación integral en la formación de los futuros docentes de educación física. El objetivo del estudio busca comprender el conocimiento, habilidades y actitudes de los estudiantes de último año de pedagogía en Educación Física a partir de los estándares orientadores de la disciplina y su relación con los estilos de enseñanza y estrategias de evaluación”, señaló.
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Viajando en bus por Estados Unidos
Vi hace muchos años desde un bus en Virginia o Alabama
una muchacha rosada, con pantalones azules
subida a una escalera, cortando manzanas
(la madre llamando desde adentro)
y otra muchacha, la hermana, pantalones azules
pintando de blanco el porche de la casa
Y miraron hacia el bus que pasaba y aceleraba.
El tiempo ha pasado como el bus de la Greyhound
pero quedaron, a pesar de los años, la pintura
fresca en el porche
la brocha chorreando
la mano en las manzanas, las miradas
al bus hace años, una mañana, Virginia o Alabama
el estado está olvidado.
(Ernesto Cardenal, Antología Esencial. Santiago: LOM, 2009, p. 45)
El domingo 1º de marzo de 2020 falleció el poeta y sacerdote trapense Ernesto Cardenal a la edad de 95 años, en Managua, Nicaragua. 19 años antes, el 28 de marzo de 2001, Cardenal ofreció un recital poético en el Aula Magna de la Universidad Austral de Chile el marco de una memorable gira del poeta por el sur de Chile.
La primera vez que vi a Ernesto Cardenal fue en Seattle, Estados Unidos, en 1992, cuando el poeta fue invitado por la Universidad de Washington a presentar su libro Cántico cósmico. En esa ocasión, además de su lectura masiva en un anfiteatro de la Universidad, visitó el Departamento de Lenguas Romances (Romance Languages), sección Español, oportunidad en que profesores y estudiantes graduados pudimos compartir gratos momentos con la ayuda de un par de botellas de buen vino chileno (no se podía consumir alcohol dentro de campus pero esa “ley seca” por fortuna no regía en Romance Languages). Recuerdo su sencillez, su sempiterna boina, su justeza de palabras en la conversación. Conocí ahí en persona al poeta que yo había leído profusamente desde 1975, desde que un día de ese año Carlos Trujillo trajera a una de las reuniones del Taller Aumen en Castro, Chiloé, un disco con la grabación de “Oración por Marilyn Monroe”, leído por su autor, el sacerdote y poeta Ernesto Cardenal. Su escritura “exteriorista” cumplió un rol crucial en la formación de muchos poetas chilenos que hicimos nuestras primeras armas literarias con posterioridad a 1973: aprendimos que la poesía puede ser tan lírica como documental, tan personal como colectiva, tan historizada como íntima.
Sus poemas de amor y sus poemas políticos están hechos de la misma amorosa madera de la que está hecha la historia y el universo todo. Aprendimos con él que un copo de nieve y una galaxia son la misma exultante belleza a escalas diferentes. Ahora, cuando ya no está en este mundo, su palabra, bella, comprometida, arranca y seguirá arrancando melodías a las cuerdas que, dicen los físicos, conforman las múltiples dimensiones del universo.
Sergio Mansilla Torres
Instituto de Lingüística y Literatura
ESCRITURA EN LA TIERRA
En Puerto Montt, Chile, a jueves 29 de marzo de 2001, asistí al recital del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal. Pequeño de estatura, vientre algo abultado, movimientos no torpes pero lentos de la lentitud natural de sus 70 y tantos, sempiterna boina negra que deja aparecer por los lados su cabellera blanca ni larga ni corta, lentes que dejan ver una mirada que fluye cristalina en las palabras de su Cántico Cósmico con las que expresa, hasta el estremecimiento, su obsesión de universo, de Dios viviente, de esa Revolución sandinista que amó tanto para su país y que hoy es nada. Me emociona su lealtad al amor, su confianza contra viento y marea en que el cosmos, macro y micro, es el libro abierto de Dios: los caminos de la biología son los caminos de Dios en la vida y, a la vez, los caminos de la vida en Dios. Contra usura, como Pound; contra Somoza, como Sandino; contra el capitalismo, como Marx. Me emociona hasta las lágrimas su fuerza para creer que resucitaremos después de la muerte (yo, que no creo en la vida después de la muerte). La grandeza de Cardenal es su amor verdadero por la justicia, su odio verdadero contra el imperialismo, su fe inquebrantable en el comunismo (a la vez bíblico, a la vez marxista) como alternativa al capitalismo que nos arroja a la barbarie de las desigualdades endémicas, por usura. Su poesía es un mirar descarnado con ojos brillantes, inyectados de la sangre del amor. Me emociona su palabra con la que nos muestra algo del paraíso que todos llevamos dentro y que no siempre sabemos ni queremos ver.
Humano, muy humano, sin embargo, como tienen que ser las cosas humanas: llenas de luces y de sombras, pero tratando siempre de no confundir las luces con las sombras. Como sacerdote, debe, al fin, lealtad al Dios de su iglesia; de religión monoteísta no podrá, a pesar de toda su convicción revolucionaria, admitir sino que hay un solo Dios, uno, único, omnipotente. Y en eso siempre hay una insoportable semilla de intolerancia. No tengo yo fe en el Dios de Cardenal, y no me siento triste de no tenerla. Y tampoco he tenido ni tengo fuerzas para creer que el comunismo aquél de la comunión con Dios, con las cosas y con los humanos, y que Cardenal sueña con todo su ser, ocurrirá alguna vez en este mundo nuestro, demasiado voraz para dejar espacio al amor como sistema. Pero aun así creo en el amor, y creo que la poesía es un acto de amor y que la poesía es un reclamo, siempre justificado, de comunismo. Confieso que para mí —hablo de ése a quien llaman Sergio Mansilla Torres— no hay ningún arte que llegue a tocar las más profundas fibras de mi ser como lo hace la poesía, la buena poesía, sea exteriorista, superrealista, política, erótica, religiosa, masculina, femenina, antigua, moderna… Porque escribir buena poesía y leer buena poesía es amar. Con Jacques Prèvert diré: “amo a los que se aman” (como Bárbara con su novio mientras llovía sobre Brest). Pero amar es también odiar: odiar lo que impide que el amor levante sus catedrales sobre roca firme.
Sábado 31 volví a ver a Ernesto en casa de Rosabetty y Juan en Ancud, Chiloé. Esta vez sin boina, con su cotona blanca de algodón bajo una gruesa chaqueta verde que alguna vez le regalaron en Mongolia cuando era Ministro de Cultura de su país. “Leí un poema suyo por primera vez en 1975”. “¿Cuál poema?”, me pregunta casi como en un susurro. “Oración por Marilyn Monroe”, le digo. “Gracias”, me dice y se queda en silencio. La casa se llena de tibiezas: los amigos, el vino, los mariscos de las playas de Chiloé, la hospitalidad tremenda de Rosabetty y Juan, allá abajo el río Pudeto, el puente, un poco más lejos el mar taciturno que vemos desde las ventanas. La poesía hace estos milagros de reunirnos mientras afuera llueve y ladran lejos los perros de los vecinos. Hablamos, hablamos: esclavos todos de la palabra, sabiendo que nuestros versos, nuestros libros, son apenas huellas —pocas veces nítidas, casi siempre borrosas, torpes— de estos cuerpos celestes que somos y que llevamos en el tiempo que nos ha sido dado. Quizás no resucitaremos como las cigarras del poema de Cardenal (aunque también nosotros vivimos 17 años bajo la tierra); pero cantaremos, aunque sea como los grillos, sin boca ni garganta, frotando las alas contra el cuerpo, y si no nos quedan alas, frotando el cuerpo contra la tierra, y si no nos queda cuerpo, frotando la lámpara maravillosa de la nada contra todo lo que existe.
(de Cauquil, de Sergio Mansilla Torres. Santiago: Cuarto Propio, 2005, pp. 135-137).
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En el Auditorio Félix Martínez Bonati, con la presencia de más de 250 estudiantes, académicos y funcionarios, se desarrolló la primera jornada de recepción para estudiantes de cursos superiores, organizado por la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile.
Esta iniciativa fue impulsada por la Comisión de Vinculación con el Medio de dicha Facultad y se enmarca en un completo programa de actividades denominado “Cruzando el puente: Reencontrarnos para un nuevo Chile desde las Humanidades y las Ciencias Sociales”, el cual concluirá el día viernes 06 de marzo con una actividad artístico cultural.
Antes de dar paso a la asamblea, se reprodujo un corto documental, a cargo de la carrera de Periodismo que mostró registros de las primeras manifestaciones en la ciudad de Valdivia después del estallido social suscitado el 18 de octubre de 2019.
En la oportunidad, el Decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Dr. Mauricio Mancilla, explicó que esta invitación triestamental buscó que todos los miembros de la comunidad sean capaces de mirarse y contar qué han estado haciendo de forma colectiva e individual en estos más de cuatro meses de movilización social y, de esta manera, ser capaces de cimentar un nuevo futuro.
“Nos parece que uno de los elementos importantes de nuestro trabajo es defender la libertad. Hemos visto que, en estos cuatro meses y medio, justamente uno elementos que ha sido distorsionado completamente ha sido la libertad, primero con un estado de excepción que se ha ido extendiendo, y que finalmente cuartó nuestras posibilidades de movilidad y nuestra libertad de expresión. Nos parece que es importante hoy día más que nunca que, como institución que se dedica a formar profesionales al servicio de la comunidad y sus territorios, elevar una voz de defensa de la libertad de expresión y de la libertad académica que tenemos al interior de nuestra aulas, pero sobre todo, como lo han señalado los fundadores de nuestra casa de estudios, debemos ser capaces de entender que libertad que está en todo y que no se puede encontrar a un costado del camino, sino que la libertad de conquista y ese es el trabajo que estamos motivados a hacer”, puntualizó.
Asimismo, el Dr. Mauricio Mancilla señaló que el sello de la Facultad tiene su fortaleza en la diversidad y de cómo se entienden y desarrollan las relaciones humanas.
“En instancias como esta es que queremos fortalecer el rol que tenemos como personas que se dedican a la educación, la comunicación y las ciencias sociales. Nos parece importante no hacer como si nada esto hubiese pasado, como si en estos cuatro meses no nos hubiesen tocado la fibra más íntima de nuestro ser y volver simplemente a actividades lectivas como otras facultades u otras escuelas, sino volver a espacios de reflexión continuas como el que queremos instalar, justamente para ser capaces de acordar caminos de futuro. Se nos vienen tareas importantes como el plebiscito de abril, el proceso constituyente que, probablemente durará años, pero que nos invita a hacernos parte sin tener miedo a participar, discutir y plantear nuestras posiciones”, mencionó el Decano.
Opiniones
La estudiante de Pedagogía en Educación Física, Deportes y Recreación, Javiera Cerda, valoró la activa participación de los miembros de la comunidad en la movilización social en los últimos meses.
“Nuestra Facultad nos está ofreciendo participar de un proceso super importante que no se da en otros espacios –Facultades y carreras–, que es la posibilidad de tener diálogos entre estudiantes, académicos y funcionarios. Muchos de nosotros, de corazón queremos un cambio para nuestra sociedad y me hace sentir orgullosa que, a raíz del movimiento social, muchos miembros de nuestra comunidad dieron pie a la creación del Movimiento por la Reforma Universitaria (MRU), que es un espacio que pretende cambiar las lógicas en las cuales ha sido cimentada la Universidad y que, al igual que ha cambiado nuestra sociedad, este movimiento impulsará transformaciones en este espacio educativo”, dijo.
Por su parte, el estudiante de Periodismo, Nicolás Gómez, destacó la importancia de generar espacios para compartir experiencias. “Los estudiantes vuelven con nuevas ideas y nuevos ideales a la universidad y creo que estas jornadas nos entregan espacios para comprender las problemáticas sociales desde distintos territorios y aristas. Todo esto, facilita romper la burbuja donde muchos de nuestros nos criamos en nuestra juventud”, expuso.
Finalmente, el estudiante de Pedagogía en Comunicación en Lengua Inglesa, Nicolás Bahamonde, agradeció el recibimiento que insta a la reflexión y participación activa de sus miembros, “valoro demasiado que la Facultad nos de la posibilidad de dialogar entre los estamentos que la componen porque creo que nuestro rol como futuros profesionales de las humanidades es poder ayudar desde el diálogo y, en mi caso, no concebía un retorno a clases como si estuviéramos en una normalidad impuesta. Creo que ésta debe ser una constante, y generar más instancias de participación para convivir de mejor manera”, concluyó.
Programa de actividades: Cruzando el Puente
El programa de “Cruzando el puente: Reencontrarnos para un nuevo Chile desde las Humanidades y las Ciencias Sociales” estará abierto a sumar iniciativas autoconvocadas por la comunidad, por lo que se irá actualizando día a día en las redes sociales de la Facultad de Filosofía y Humanidades (Facebook e Instagram).
Lunes 2
09:00 horas – Recepción de bienvenida
Hall Edificio Eleazar Huerta
09:15 horas – Asamblea de Facultad
Salas por confirmar
11:00 horas – Desayuno
Hall Edificio Eleazar Huerta
15:00 horas – Intervención de Funcionarios en Edificio Eleazar Huerta
Hall Edificio Eleazar Huerta
***Durante toda la semana en el Edifico Eleazar Huerta:
Exposición “Hasta que la dignidad…” del fotográfo valdiviano Marcos Matus, que registra las dos primeras semanas de movilazación post estallido social.
Martes 3
17:30 horas – Jornada triestamental feminista “Mujeres y experiencias de la insurrección popular: la huelga general feminista va”.
Sala de Estudio (pecera) Edificio Eleazar Huerta
Miércoles 4
09:00 horas – Conversatorio sobre movilización social y organización del trabajo comunitario.
Sala de Estudio Edifico Eleazar Huerta (Esc. Antropología)
Jueves 5
10:00 horas – Jornada de intercambio de experiencias y aprendizajes en el contexto
del estallido social.
Lugar por confirmar (Es. EFIS)
Viernes 6
09:50 horas – La Primavera Árabe y el estallido social en Chile
Auditorio Eleazar Huerta
13:00 horas – Olla Común
Frente al Edificio Eleazar Huerta
14:00 horas – Frente al Edificio Eleazar Huerta
Creación de Mural
14:30 horas – Tertulia + Feria de Movimientos Sociales
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Con la consigna “Cruzando el puente: Reencontrarnos para un nuevo Chile desde las Humanidades y las Ciencias Sociales”, la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile (UACh) se prepara para recibir a las y los estudiantes de cursos superiores de sus seis carreras.
El Decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Dr. Mauricio Mancilla, dio a conocer que dicha unidad consideró fundamental generar instancias de reflexión y diálogo entre la comunidad que se vinculen a los cambios que ha experimentado el país después del levantamiento ciudadano del 18 de octubre. Esto, con el objetivo de apelar a no mostrar indiferencia a los importantes acontecimientos que están ocurriendo en la sociedad, en el marco del cierre del segundo semestre de 2019.
“Desde la Facultad, por iniciativa de la Comisión de Vinculación con el Medio, hemos estimado necesario generar un espacio de conversación entre los distintos estamentos para compartir experiencias y acciones que hemos realizado en los últimos meses. Asimismo, nos parece fundamental establecer acuerdos para enfrentar de manera coordinada los decisivos meses que vienen. Hoy nuestro país se juega la oportunidad de transformar el agotado modelo neoliberal y sentar las bases de un verdadero estado de bienestar. Y para ello es necesario abandonar la actual democracia de baja intensidad, a través de una participación social efectiva”, puntualizó.
El Decano explicó además que el programa de actividades se extenderá desde el lunes 2 al viernes 6 de marzo, y contempla conversatorios, muestras fotográficas, intervenciones artísticas, charlas y una tertulia literaria con música en vivo y feria de movimientos sociales.
Programa
El programa de “Cruzando el puente: Reencontrarnos para un nuevo Chile desde las Humanidades y las Ciencias Sociales” estará abierto a sumar iniciativas autoconvocadas por la comunidad, por lo que se irá actualizando día a día en las redes sociales de la Facultad de Filosofía y Humanidades (Facebook e Instagram).
Programa con actividades confirmadas
Lunes 2
09:00 horas – Recepción de bienvenida
Hall Edificio Eleazar Huerta
09:15 horas – Asamblea de Facultad
Salas por confirmar
11:00 horas – Desayuno
Hall Edificio Eleazar Huerta
15:00 horas – Intervención de Funcionarios en Edificio Eleazar Huerta
Hall Edificio Eleazar Huerta
Martes 3
17:30 horas – Jornada triestamental feminista “Mujeres y experiencias de la insurrección popular: la huelga general feminista va”.
Sala de Estudio (pecera) Edificio Eleazar Huerta
Miércoles 4
09:00 horas – Conversatorio sobre movilización social y organización del trabajo comunitario.
Sala de Estudio Edifico Eleazar Huerta (Esc. Antropología)
Jueves 5
10:00 horas – Jornada de intercambio de experiencias y aprendizajes en el contexto
del estallido social.
Lugar por confirmar (Es. EFIS)
Viernes 6
09:50 horas – La Primavera Árabe y el estallido social en Chile
Auditorio Eleazar Huerta
13:00 horas – Olla Común
Frente al Edificio Eleazar Huerta
14:00 horas – Frente al Edificio Eleazar Huerta
Creación de Mural
14:30 horas – Tertulia + Feria de Movimientos Sociales
Publicado el - Facultad de Filosofía y Humanidades
En dependencias del Museo de Sitio Castillo de Niebla, se desarrolló la segunda versión del Coloquio “Hacer Cantar la Maravilla”, actividad que se enmarca en el proyecto Fondecyt nº 1171337 denominado “Hacer cantar la maravilla: plantas medicinales en canciones, tonadas y poemas Chile-Wallmapu, liderado por las investigadoras Dra. Rubí Carreño (Investigadora Responsable, Pontificia Universidad Católica de Chile), y Dra. Claudia Rodríguez (Co-investigadora, Universidad Austral de Chile).
Vale mencionar que la organización de este evento contó con el apoyo de la Dirección de Investigación y Posgrado, de la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile y el Instituto de Lingüística y Literatura de la Facultad de Filosofía y Humanidades, de la Universidad Austral de Chile.
El coloquio, que duró dos días, congregó a un público mayoritariamente femenino, el cual dialogó y reflexionó en torno a al conocimiento ancestral ligado a la sanación del cuerpo y el alma a través del “lawen” (medicina mapuche), y cómo éste se vincula a otros sabes letrados como son la música y poesía.
En la oportunidad, la Dra. Rubí Carreño dio a conocer que, en este segundo coloquio participaron, entre otros invitados, el crítico y Director del Centro Indígena de la Universidad de Texas, Luis Cárcamo Huechante; la poeta Alejandra Del Río; la poeta mapuche Faumelisa Manquepillán; además de pu lawentunchefe Rosa Vásquez, Lastenia Vásquez y Marta Nahuelpan.
“En primer lugar, quiero agradecer la participación de nuestros invitados y público asistente a las dos jornadas, muy especialmente a pu lawentuchefe que son tesoros vivos de la humanidad. Desde el punto de vista del proyecto, ellas comparten nuestra idea de que la palabra puesta con fe puede sanar, ellas tienen un saber tradicional enorme en torno a las plantas medicinales que se puede compartir y preservar y ese es uno de los objetivos fundamentales de este proyecto. Entre otras cosas, nosotros apostamos a que los saberes tradicionales y saberes letrados no queden encapsulados, sino que se difundan y se compartan”, puntualizó.
La académica explicó además que, las plantas son fuente inagotable de sabiduría. “Las plantas son la unidad mínima de la tierra ya que son parte primordial de la cultura alimentaria, el vestuario y, entre muchas cosas, aportan a la sanación del cuerpo y el espíritu. Debemos repensar nuestra relación con el reino vegetal desde el mundo letrado, ya que son las plantas las que resisten embates ecológicos y, por otro lado, es importante ver y analizar los distintos conocimientos presentes en la poesía, las tonadas campesinas, cantos de machi, por ejemplo”.
Asimismo, la Dra. Carreño señaló que este proyecto ha propiciado varias publicaciones científicas, dos coloquios y se está preparando una antología con poemas que contienen sabes ancestrales, donde se releva la vida y el conocimiento sanador de las plantas.
II Coloquio “Hacer Cantar la Maravilla”
Durante el encuentro diversos cultores e investigadores intercambiaron conocimientos y experiencias respecto a saberes femeninos, campesinos e indígenas. También, se generaron distintos escenarios donde confluyeron disciplinas, lenguajes y miradas distintas en torno a las plantas, desde la literatura, el arte, la antropología, la botánica, el Kimün mapuche, la sabiduría popular y la sabiduría de la propia naturaleza.
La lawentuchefe y artesana en lana, Marta Nahuelpan, valoró esta instancia de aprendizaje y retroalimentación, en la cual pudo contar su experiencia trabajando en la unidad intercultural del Cesfam de San José de la Mariquina, donde es facilitadora intercultural de medicina natural. “Agradezco la invitación a este coloquio que ha permitido compartir experiencias y saberes con otras lawentuchefes de la región. Estando aquí, siento que mi espíritu se fortalece porque entre todos hacemos que la herencia de nuestros ancestros no se pierda”, manifestó.
Asimismo, Marta Nahuelpan se refirió a la sanación y la realidad del país en cuanto a la medicina ancestral. “Es muy bonito ver que personas no mapuche y que no trabajan con medicina natural se interesen en conocer el poder de las plantas. Lo que nosotras las lawentuchefes y machis hacemos no es medicina alternativa, para nosotros es la única medicina que conocemos por miles de años. En el 2009 tuve la posibilidad de conocer India y es impresionante como allá se valora la medicina ancestral, hay distintos tipos de hospitales, muchos de ellos trabajan con medicina natural, plantas y espiritualidad, espero que con el tiempo la sanación de las plantas tenga un espacio más importante en la salud del país”.
Por su parte, la poeta Alejandra Del Río reflexionó sobre lo divino que resulta la creación artística y literaria. “Escribo desde los ocho años y este proceso creativo no lo busqué ni lo aprendí, lo fui descubriendo. Crep que a veces la voz poética nace desde lo mas profundo del ser humano, me parece que es algo ancestral al contrario de lo que se piensa desde un conocimiento científico y occidental, que un poeta viene de leer a otros poetas, yo creo que se trata de un poder ancestral más individual y divino”, dijo.
Respecto al desarrollo del coloquio, la poeta valoró la búsqueda de cruces entre los saberes. “Desde el inicio de la humanidad, la palabra, sanación con las yerbas y la fe han estado unidos. A mi parecer, el mundo occidental ha trabajado para separar las disciplinas como la literatura, la herbolaria, la medicina, cada uno por separado y por eso valoro tanto participar de este tipo de encuentros que buscan y encontrar los cruces la poesía, sanación, conocimiento medico de las plantas, volver a recuperar una parte humana que estaba perdida y que nunca debió haberse separado. Acá las lawentuchefes han dicho que la fe es lo que sana a través de las plantas y la palabra y es que, por medio de esos cruces, es donde la poesía vuelve a tomar una importancia en el uso, no solo recreacional y artístico, sino que también tiene un sentido humano distinto”, mencionó.
Finalmente, Alejandra Del Río apeló a recuperar el conocimiento ancestral y a través de la sanación para crecer espiritualmente.