Facultad de Filosofía y Humanidades lamenta fallecimiento del destacado poeta nacional Omar Lara

Este viernes 02 de julio, se dio a conocer en los medios de comunicación nacional el lamentable deceso del destacado poeta, traductor y editor chileno Omar Lara, quien fuera fundador y director de la Revista de poesía Trilce, creada bajo el alero de la Escuela de Castellano de la antigua Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Austral de Chile en 1964.

Omar Lara nació en Nohualhue, en la comuna de Teodoro Schmidt, un 9 de junio de 1941. Durante su juventud fue uno de los principales actores y promotores de escena literaria en el país, publicando antologías y liderando el desarrollo de encuentros poéticos en el sur de Chile a través de Grupo Trilce, iniciativa estudiantil originada en Valdivia. Esta agrupación integrada por Carlos Cortínez, Enrique Valdés, Luis Zaror, Eduardo Hunter, entre otros, tuvo como principal hito la fundación de Revista Trilce, publicación que se posicionó como un importante referente académico y literario tanto en Chile como en Latinoamérica.

Tras el golpe de estado en nuestro país, el poeta fue encarcelado durante tres meses, tras lo cual se exilió en Perú; tiempo después se trasladó a Europa donde se asentó por diez años en Rumania, país donde comenzó a incursionar en la traducción de poesía y se graduó en Filología en la Facultad de Lenguas Romances y Clásicas de la Universidad de Bucarest.

En 1981, Omar Lara se instaló brevemente en Madrid, España, donde refundó la revista Trilce e inició las publicaciones de Ediciones LAR (Literatura Americana Reunida), las que actualmente funcionan desde la ciudad de Concepción, ciudad en la que el poeta residió hasta el día de su muerte.

Entre sus obras más destacadas se encuentra Argumento del día (1964), Los Enemigos (1967), Serpientes (1974), El viajero imperfecto (1979), Fugar con juego (1984), Jugada Maestra (1998) y Voces de Portocaliu (2003).

Durante su trayectoria, obtuvo importantes reconocimientos como el premio de la Casa de las Américas de Cuba en 1975, el Premio Internacional Fernando Rielo (1983) por sus trabajos de traducción, la Medalla Mihai Eminescu en Rumania (2001), la Medalla presidencial Centenario de Pablo Neruda (2004) y el año 2007, el VII Premio Casa de América, de España con su libro: Papeles de Harek Ayun.

Legado institucional

El poeta que fue parte activa de la comunidad de la Universidad Austral de Chile, primero como bibliotecario y después como director de la Oficina de Publicación y Radiodifusión, mantuvo un nexo constante con la Facultad de Filosofía y Humanidades, perpetuando su legado como artífice del grupo Trilce y asistiendo en innumerables ocasiones a encuentros académicos de diálogo y reflexión en torno a la literatura y poesía.

En ese contexto, el Decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Dr. Mauricio Mancilla, destacó la capacidad de Omar Lara de convocar a diversas voces a través de la gestión cultural y literaria.

“Ha partido uno de los grandes de la literatura chilena y que fue parte de la historia temprana de nuestra casa de estudios. Omar Lara dejó su nombre grabado en la piel de la Universidad Austral de Chile gracias a la fundación de la revista de poesía Trilce, de la cual fue director. Desde muy joven se caracterizó por su enorme capacidad de convocar a distintas voces, a través de la organización de encuentros y la publicación de antologías. Trilce fue el espacio de reunión y diálogo de innumerables poetas de diferentes latitudes del mundo. Durante su exilio en Rumania perseveró en esta incansable vocación. Nos llena el alma de tristeza su partida, pero nos quedamos con el recuerdo de su rectitud y de su incansable amor por la literatura”, puntualizó.

Por su parte, el Director de Ediciones UACh y ex Decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Dr. Yanko González, recuerda el paso del poeta por la institución y valora su rol como actor clave en la recepción, circulación y descentralización de la literatura chilena desde su arribo en 1963 a nuestra casa de estudios.

“Trilce emergió en el contexto de la formación de una nueva institucionalidad, donde la cultura era una preocupación que pasaba por la vocación pública de nuestra universidad. Además de haber actuado como aglutinante de una generación, Omar Lara reúne en su poesía los aportes más imperecederos de la misma: la resignificación y propuesta de un discurso poético alterno a Enrique Lihn, Nicanor Parra o Jorge Teillier, su herencia inmediata. Se encuentran huellas de aquellos autores y poéticas, por cierto, pero su obra desbroza y transita una mapa amplio y complejo donde converge de manera singular una “nostalgia reflexiva”, sello y presencia de su voz. Una poesía breve, sin sobresaltos ni experimentos, suspicazmente prudente en el desgarro y un hablante que se piensa en la realidad describiéndola ajena o muy íntimamente. Una poética conjugada con inteligencia, afecto y saber y que le llevaron muy merecidamente a ser ampliamente reconocido aquí y fuera del país. Lo recuerdo hoy, con su poema “Asedio”, de su libro Los Buenos Días que -siempre lo supo él- fue uno de los primeros libros de poesía que leí: “Mira donde pones el ojo// cazador// lo que ahora no ves// ya nunca más existirá// lo que ahora// no toques// enmohecerá// lo que ahora no sientas// te ha de herir algún día”“, expresó el director de Ediciones UACh.

El hondo pesar por la partida del destacado escritor se siente de igual forma en la comunidad creativa de Los Ríos. La también la poeta, escritora y traductora, Verónica Zondek, expresa su sentir a través de las siguientes palabras: “Omar Lara, poeta a quien conocí recién vuelta a Chile en casa de Humberto Díaz Casanueva, nuestro amigo común, ha muerto.  Desde entonces, intentamos muchas veces hacer cosas, pero siempre se interpuso la realidad para impedirlas. También coincidimos en muchos encuentros, lecturas y reuniones literarias.  Sin embargo, lo verdaderamente nuestro era, cuando se daba, el conversar a lengua suelta.  Como todo en la vida, quedó mucho pendiente: “mañana fijamos fecha”, “te prometo que…” y así, para no perdernos de vista. En fin, maldita costumbre del “mañana”.  Omar ya no está y lo que pensábamos hacer, ya no fue. Así es la tristeza, irreparable. Y aquí en el sur, leeremos su poesía mientras la tetera silba bajito sobre la estufa”.

TRILCE: orígenes de una leyenda

A partir del impulso dado por un grupo de estudiantes deseosos de cultivar la poesía a partir de la activa productividad creativa de la Generación Literaria de los 50 tanto a nivel nacional como latinoamericana. Entre sus miembros fundadores se encontraban Claudio Molina, Luis Zaror, Enrique Valdés y Omar Lara, uniéndoseles al poco tiempo Carlos Cortínez, Federico Schopf, Juan Armando Epple, Walter Hoefler, Waldo Rojas, Jaime Concha, Guillermo Araya, Eugenio Matus, Gastón Gaínza, Carlos Santander, Grínor Rojo, Juan Guido Burgos, Carlos Ibacache y Luis Oyarzún. En varias ocasiones igualmente se contó con expresos apoyos de Félix Martínez  Bonatti (Ex Rector UACh) y del crítico y ensayista Prof. Luis Bocaz.

El poeta Omar Lara ha sido el que ha encarnado la permanencia y continuidad de la publicación en el tiempo. La revista ha sido y sigue siendo un verdadero reservorio de las más relevantes letras de la poesía nacional e internacional, constituyéndose en un referente obligado a nivel mundial de la poesía latinoamericana. Durante su medio siglo de existencia, TRILCE ha cobijado en sus páginas a una brillante constelación de poetas y escritores, entre los que se cuentan a Bertolt Brecht, Guillaume Apollinaire, Octavio Paz, Roberto Fernández Retamar, Pablo Neruda y Roberto Bolaño. Desde el nivel nacional hacia el mundo, tampoco podemos dejar de mencionar a Enrique Lihn, Luis Oyarzún, Jorge Teillier y al propio Omar Lara, entre otros.

Acceder a noticias vinculadas a Omar Lara aquí:

El Poeta del Sur-Austral: Omar Lara

Omar Lara presentó su antología en Espacio Sur

TRILCE celebra su quincuagésimo aniversario

Freestyle, música y poesía marcaron Jornada de Tertulia en la Facultad de Filosofía y Humanidades

Un variado show artístico cultural se realizó durante la jornada del pasado viernes 6 de marzo en el exterior del edificio Eleazar Huerta de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UACh. La actividad se enmarcó dentro de la semana de recepción para estudiantes de cursos superiores denominada “Cruzando el puente: Reencontrarnos para un nuevo Chile desde las Humanidades y las Ciencias Sociales”, la cual inició con una competencia de freestyle y contó con la participación de músicos locales como Camilo Eque, Cuarto Trio, Isleña Antumalen y con la poesía de Sergio Mansilla, Jorge Polanco, Camila Almendra y Maha Vial.

Freestyle 

Con ocho concursantes se desarrolló el combate de freestyle en el cual los participantes se enfrentaron en dúos para luego llegar a una final que tuvo como ganador a Nicolás Escobar, estudiante de primer año de la carrera de Creación Audiovisual.

El primer lugar  al terminar la competencia destacó la posibilidad de realizar freestyle en el espacio universitario. “Encuentro que estos eventos son muy buenos, sobre todo con este tema de contingente social, porque así la gente puede expresarse y desahogarse y llevar su cultura que básicamente son practicantes de eso. A mí me gusta mucho el rap y el hip-hop, me gusta estar en eventos así donde puedo desahogarme en la manera artística, comunicar, entregar”.  Sobre el premio añadió “Me parece gratificante, en realidad yo en competencias de freestyle voy más que nada con el motivo de desahogarme, y si gano igual bacán, entretenido, pero disfruto más estar ahí, competir, que me escuchen”.

Música y poesía

La poesía también se hizo presente en este encuentro de la mano de los docentes Sergio Mansilla y Jorge Polanco quienes declamaron al público parte de su obra literaria y la vincularon con el contexto actual.

Luego se dio pie a la música con la presentación del destacado cantante valdiviano Camilo Eque, quien cantó sus éxitos entregando mensajes de apoyo a las demandas sociales que han mantenido movilizado al país. Posteriormente, fue el turno de Cuarto Trio quienes deleitaron al público con sus letras y talento musical.

La vocalista de la banda, Celeste Soto Uribe, agradeció la invitación a la tertulia y añadió “encuentro súper valorable y necesario, de que la Universidad vaya generando estos espacios de recreación, de creación donde los estudiantes son un cable súper necesario de tierra para ver las distintas artes y culturas que existe acá en la localidad.  Valdivia que es súper rico, súper diverso, en verdad este acto viene de la mano de todo este despertar social que justamente habla de que estemos conectados, que sepamos donde estamos, del territorio, quiénes son, con quién estamos, y bueno, a moverse, si al final eso es el movimiento, cumplir con lo que uno tiene que hacer, pero tampoco soltar las calles, no decaer en energía, hacer la vida, que cada uno sea feliz”.

El rap también se hizo presente en la tertulia con la participación de  Isleña Antumalen, artista y estudiante de la carrera de Antropología quién destacó que este evento haya surgido desde la Facultad de Filosofía y Humanidades.

Estuvo muy bueno que desde la Facultad de Humanidades estén saliendo estas instancias porque si bien ya volvemos a nuestro año académico, la normalidad no debe volver, entonces es muy bueno que el CIDFIL y la gente que organiza acá comprenda eso, y abra estos espacios para todo el estudiantado. En mi caso, también apañar con mi rap mapuche feminista, así que muy buena iniciativa, muy buena actividad y nos estaremos viendo porque queda mucha protesta, mucha movilización, y ahí vamos a estar al frente de todo”.

La actividad culminó con la presentación de la escritora Valdiviana Maha Vial quién declamó extractos de su último libro Fuerza Bruta.

Mural

Durante la jornada se contempló la intervención de un espacio cercano al edificio Eleazar Huerta, que tuvo como fruto un mural a cargo de la profesora Yenny Predes, quien junto a un grupo de estudiantes del curso “Grafitti y Ciudad: Discurso, murales o elocuencia del silencio”,  diseñaron un ojo humano con la frase “No bajaran nuestra mirada” aludiendo a los casos de violaciones a los derechos humanos durante estos meses de levantamiento social que han terminado con más de 200 personas con perdida de la visión parcial y total.

 

 

 

 

 

Coloquio propició intercambio de saberes sobre plantas medicinales, música y poesía

En dependencias del Museo de Sitio Castillo de Niebla, se desarrolló la segunda versión del Coloquio “Hacer Cantar la Maravilla”, actividad que se enmarca en el proyecto Fondecyt nº 1171337 denominado “Hacer cantar la maravilla: plantas medicinales en canciones, tonadas y poemas Chile-Wallmapu, liderado por las investigadoras Dra. Rubí Carreño (Investigadora Responsable, Pontificia Universidad Católica de Chile), y Dra. Claudia Rodríguez (Co-investigadora, Universidad Austral de Chile).

Vale mencionar que la organización de este evento contó con el apoyo de la Dirección de Investigación y Posgrado, de la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile y el Instituto de Lingüística y Literatura de la Facultad de Filosofía y Humanidades, de la Universidad Austral de Chile.

El coloquio, que duró dos días, congregó a un público mayoritariamente femenino, el cual dialogó y reflexionó en torno a al conocimiento ancestral ligado a la sanación del cuerpo y el alma a través del “lawen” (medicina mapuche), y cómo éste se vincula a otros sabes letrados como son la música y poesía.

En la oportunidad, la Dra. Rubí Carreño dio a conocer que, en este segundo coloquio participaron, entre otros invitados, el crítico y Director del Centro Indígena de la Universidad de Texas, Luis Cárcamo Huechante; la poeta Alejandra Del Río; la poeta mapuche Faumelisa Manquepillán; además de pu lawentunchefe Rosa Vásquez, Lastenia Vásquez y Marta Nahuelpan.

“En primer lugar, quiero agradecer la participación de nuestros invitados y público asistente a las dos jornadas, muy especialmente a pu lawentuchefe que son tesoros vivos de la humanidad. Desde el punto de vista del proyecto, ellas comparten nuestra idea de que la palabra puesta con fe puede sanar, ellas tienen un saber tradicional enorme en torno a las plantas medicinales que se puede compartir y preservar y ese es uno de los objetivos fundamentales de este proyecto. Entre otras cosas, nosotros apostamos a que los saberes tradicionales y saberes letrados no queden encapsulados, sino que se difundan y se compartan”, puntualizó.

La académica explicó además que, las plantas son fuente inagotable de sabiduría. “Las plantas son la unidad mínima de la tierra ya que son parte primordial de la cultura alimentaria, el vestuario y, entre muchas cosas, aportan a la sanación del cuerpo y el espíritu. Debemos repensar nuestra relación con el reino vegetal desde el mundo letrado, ya que son las plantas las que resisten embates ecológicos y, por otro lado, es importante ver y analizar los distintos conocimientos presentes en la poesía, las tonadas campesinas, cantos de machi, por ejemplo”.

Asimismo, la Dra. Carreño señaló que este proyecto ha propiciado varias publicaciones científicas, dos coloquios y se está preparando una antología con poemas que contienen sabes ancestrales, donde se releva la vida y el conocimiento sanador de las plantas.

II Coloquio “Hacer Cantar la Maravilla”

Durante el encuentro diversos cultores e investigadores intercambiaron conocimientos y experiencias respecto a saberes femeninos, campesinos e indígenas. También, se generaron distintos escenarios donde confluyeron disciplinas, lenguajes y miradas distintas en torno a las plantas, desde la literatura, el arte, la antropología, la botánica, el Kimün mapuche, la sabiduría popular y la sabiduría de la propia naturaleza.

La lawentuchefe y artesana en lana, Marta Nahuelpan, valoró esta instancia de aprendizaje y retroalimentación, en la cual pudo contar su experiencia trabajando en la unidad intercultural del Cesfam de San José de la Mariquina, donde es facilitadora intercultural de medicina natural. “Agradezco la invitación a este coloquio que ha permitido compartir experiencias y saberes con otras lawentuchefes de la región. Estando aquí, siento que mi espíritu se fortalece porque entre todos hacemos que la herencia de nuestros ancestros no se pierda”, manifestó.

Asimismo, Marta Nahuelpan se refirió a la sanación y la realidad del país en cuanto a la medicina ancestral. “Es muy bonito ver que personas no mapuche y que no trabajan con medicina natural se interesen en conocer el poder de las plantas. Lo que nosotras las lawentuchefes y machis hacemos no es medicina alternativa, para nosotros es la única medicina que conocemos por miles de años. En el 2009 tuve la posibilidad de conocer India y es impresionante como allá se valora la medicina ancestral, hay distintos tipos de hospitales, muchos de ellos trabajan con medicina natural, plantas y espiritualidad, espero que con el tiempo la sanación de las plantas tenga un espacio más importante en la salud del país”.

Por su parte, la poeta Alejandra Del Río reflexionó sobre lo divino que resulta la creación artística y literaria. “Escribo desde los ocho años y este proceso creativo no lo busqué ni lo aprendí, lo fui descubriendo. Crep que a veces la voz poética nace desde lo mas profundo del ser humano, me parece que es algo ancestral al contrario de lo que se piensa desde un conocimiento científico y occidental, que un poeta viene de leer a otros poetas, yo creo que se trata de un poder ancestral más individual y divino”, dijo.

Respecto al desarrollo del coloquio, la poeta valoró la búsqueda de cruces entre los saberes. “Desde el inicio de la humanidad, la palabra, sanación con las yerbas y la fe han estado unidos. A mi parecer, el mundo occidental ha trabajado para separar las disciplinas como la literatura, la herbolaria, la medicina, cada uno por separado y por eso valoro tanto participar de este tipo de encuentros que buscan y encontrar los cruces la poesía, sanación, conocimiento medico de las plantas, volver a recuperar una parte humana que estaba perdida y que nunca debió haberse separado. Acá las lawentuchefes han dicho que la fe es lo que sana a través de las plantas y la palabra y es que, por medio de esos cruces, es donde la poesía vuelve a tomar una importancia en el uso, no solo recreacional y artístico, sino que también tiene un sentido humano distinto”, mencionó.

Finalmente, Alejandra Del Río apeló a recuperar el conocimiento ancestral y a través de la sanación para crecer espiritualmente.

Realizarán primera versión del festival de poesía “A la Deriva”

La primera versión del festival poético del sur “A la deriva”, patrocinado por la Universidad Austral de Chile, se realizará el jueves 24 de octubre de 2019 en la ciudad de Valdivia. Contará con la presencia de los poetas Sergio Raimondi (Bahía Blanca, Argentina), Rosabetty Muñoz (Chiloé), Maha Vial (Valdivia), Heddy Navarro (Valdivia), Oscar Petrel (Puerto Montt), Camila Almendra (Valdivia), Walter Hoefler (Valdivia) y Bernardo Colipán (Osorno).

Las actividades del festival consisten en una lectura y diálogo con estudiantes secundarios y universitarios, que se llevarán a cabo durante la mañana del jueves 24 de octubre en los liceos Armando Robles y Santa María La Blanca, y en el Instituto de Lingüística y Literatura de la Universidad Austral de Chile. A las 18.30 horas habrá una lectura abierta desde una embarcación en el río Valdivia hacia la Feria Fluvial de la ciudad, la que será presentada por autoridades universitarias y transmitida en vivo por Radio UACh.

Esta instancia es el inicio de una serie de encuentros latinoamericanos de poesía en el sur, los que se proyectan realizar anualmente. Desde Valdivia, ciudad en permanente contacto con las aguas, la organización plantea este festival poético con un marcado carácter territorial desde el sur-sur. Es decir, su “centro” es el sur de Chile, pero también el sur de América.

El objetivo es compartir la poesía, más que sólo difundirla. Busca activar múltiples instancias de encuentro, diálogo y lectura entre autores del sur de Chile, pero también invitados nacionales e internacionales. La idea es revitalizar la tradición poética del sur, a través de un festival transgeneracional, en que converjan distintas voces de la poesía, superando las edades y las temporalidades que distancian.

Retomando una tradición

En conversación con la prensa, el Rector de la UACh Dr. Óscar Galindo comentó que “queremos retomar el desarrollo de encuentros y festivales de poesía en nuestra Universidad y en la ciudad de Valdivia. En esta materia hay una tradición muy importante. Primero lo que viene desde los años ‘60 en la época del grupo Trilce, continúa luego en los años ’70 y ‘80 con grupos como Matra e Índice, y posteriormente se realizan una serie de otras iniciativas”.

Se suma así esta iniciativa a Valdivia que es una ciudad de festivales. “Tenemos festivales de las más variadas disciplinas: cine, fotografía, música. Creo que es importante que la poesía aparezca como un elemento del paisaje cultural valdiviano”, recalcó el Rector.

La Directora de Vinculación con el Medio UACh, Dra. Leonor Adán, destacó que “nos interesó como universidad desarrollar algunas actividades de extensión vinculadas a la poesía y a la literatura. Esto también pensando en nuestro centro de extensión que está recién inaugurado”.

Desde la organización

Es parte de la organización la destacada poeta Verónica Zondek (miembro correspondiente por la ciudad de Valdivia en la Academia Chilena de la Lengua), quien sostuvo que “el festival es muy pequeñito este año y su intención es ir creciendo. El próximo año va a ser un poco más grande y ojalá pueda durar dos días y tener un poco más de invitados. Quisimos empezar así, pequeñito, para no caernos en la mitad e ir pisando tierra, a pesar de que llegaremos desde el río, desde el agua”.

La propuesta es “producir un intercambio de poesía y de pensamiento poético entre generaciones y entre poetas que habitamos el sur o el sur del sur. La idea es ir instalándonos en forma cada vez más amplia para ir sumando otras escrituras poéticas, que incluso pueden ser narrativas pero que vayan siempre por la línea del pensamiento poético”.

Para el poeta y académico del Instituto de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Humanidades UACh, Dr. Jorge Polanco, “Valdivia hoy es un centro poético en Chile. Así como Santiago o Valparaíso destacan como lugares donde se hacen bastantes actividades y hay poetas reconocidos; también Valdivia tiene en la actualidad un movimiento poético relevante a nivel nacional. De hecho, el mismo Rector es poeta y hay varios poetas en la Universidad también”.

“Volver con este festival y continuar lo que se hacía antes resalta en cierta medida lo que está sucediendo en Valdivia hoy”, recalcó el Dr. Polanco.

Cabe señalar que también forman parte del equipo organizador Pablo Inostroza, Cristina Gallardo, Adrián Silva y Antoine Leuridan.

La Universidad Austral de Chile patrocina a través de su Instituto de Lingüística y Literatura, Facultad de Filosofía y Humanidades, Dirección de Vinculación con el Medio, Rectoría, Ediciones UACh, Radio UACh y Dirección de Pregrado. Auspicia El Growler, Qué Leo y Roasty.

Programa

Jueves 24 de octubre

09.30 hrs. Desayuno en Sala de Sesiones del Instituto de Lingüística y Literatura de la Universidad Austral de Chile, Campus Isla Teja. Presenta Mauricio Mancilla, Decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades UACh.

11.00 hrs. Lectura y diálogo con estudiantes en Liceo Armando Robles (Arauco #474) y Liceo Santa María La Blanca (Arauco #642).

11.30 hrs. Lectura y diálogo con estudiantes UACh Campus Isla Teja (Auditorio Félix Martínez Bonati, Facultad de Filosofía y Humanidades).

13.40 hrs. Almuerzo en Café Roasty (Los Robles #85, Isla Teja).

17.15 hrs. Picnic fluvial para los poetas invitados y organizadores en la embarcación Bahía. Se aborda desde el muelle de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (Calle Viel s/n, Campus Isla Teja) hasta la Feria Fluvial de Valdivia.

18.30 hrs. Lectura fluvial desde embarcación en el río Valdivia hacia la Zona Típica Feria Fluvial de Valdivia (Costanera Arturo Prat, entre bocacalle de Paseo Libertad y Péndulo de Foucault). Presenta Leonor Adán, Directora de Vinculación con el Medio UACh, y la organización del encuentro. Transmisión en vivo por Radio UACh.

20.30 hrs. Discurso de cierre y tocata poética con los grupos La Rata Bluesera (Valdivia) y Sendero Sonoro (Puerto Montt). Salón 1 del Centro de Extensión Campus Los Canelos (Yerbas Buenas #181).

Viernes 25 de octubre

11.30 hrs. Conferencia de Sergio Raimondi. Sala de Sesiones del Instituto de Lingüística y Literatura de la UACh, Campus Isla Teja.

Lanzamiento del libro “Vuelo Blanco”

El libro de poemas “Vuelo Blanco”- Editorial Fértil Provincia- está dividido en dos partes y es publicado gracias a los fondos concursables de la Corporación Cultural de la Ilustre Municipalidad de Valdivia, a través del CONARTE, convocatoria 2018.

La presentación se realizará el jueves 30 de agosto, a partir de las 20 horas, en Librería Qué Leo. Heddy Navarro, de la Editorial Fértil Provincia, y Marian Lutzky presentarán y comentarán “Vuelo Blanco”.

Los hermanos siameses

En la poesía chilena y quizás también latinoamericana, Nicanor Parra es el poeta más conocido que cuestiona el lenguaje al constituir el rótulo “antipoesía” como una marca casi personal, aun cuando podrían observarse los vínculos soterrados con la lírica grisácea de Pezoa Véliz y el anarquismo de Pablo De Rokha. Más allá de este registro de Poemas y antipoemas (1954) y de la importancia que tuvo la publicación posterior de los Artefactos (1972) como ampliación de su escritura hacia la visualidad, un poema de Obra gruesa (1969) compendia su concepción precaria del lenguaje: “Defensa de Violeta Parra”. Esta elegía, una especie incluso de apología a la manera de Sócrates (en el poema se habla de la cicuta), resalta las distancias con su hermana y con una comprensión del poeta. Violeta Parra es vista a la manera de una vidente, capaz de resucitar como Jesús a los muertos, alterar el orden de los poderosos y despertar el recuerdo vívido de la historia de Chile. “Basta que tú los llames por sus nombres / para que los colores y las formas / se levanten y anden como lázaro / en cuerpo y alma”. En esta defensa, Violeta es una mujer que redime y al mismo tiempo sufre por los otros. Es la imagen de la poeta total (palabra que se repite de diferentes maneras a lo largo del poema): “cocinera / niñera / lavandera/ niña de mano/ Todos los oficios”. A pesar del círculo de dolor infinito, es una arpillera, bailarina, chillaneja, el sostén de los pájaros y también quien los libera de su cautiverio. Violeta “volcánica” se funde con la geografía de Chile. Esta facultad total es capaz incluso de sobreponerse al dolor y a la muerte, hacer bailar a través de la cueca como si ésta fuera un vals. “Todos los sustantivos (…) son pocos”. Viola, la hermana irremplazable, que con su canto es la más fiel muestra de los parajes de Chile, de la Cordillera de Los Andes como de La costa; se distancia dolorida y radicalmente de Nicanor Parra. Andrés Ajens hace notar la falta del certificado de defunción de Violeta Parra en La poesía chilena de Juan Luis Martínez y que parece fundamental a la hora de entender esta tradición oral y popular de la poesía. Hay una diferencia entre el oído y el ojo en los hermanos; la conjunción familiar de los sentidos entre el privilegio del relato oral y la canción en Violeta respecto de la escritura y la visualidad en Nicanor. Como Neruda, Violeta expresa el derrumbe de una determinada visión del mundo popular, asfixiado después del golpe de estado. Nicanor, la incorporación de las nuevas formas de comunicación en la multitud citadina. El chiste como aspereza nihilista. Cual bisturí que escinde a los siameses, un verso corta en dos la elegía: “Pero yo no confío en las palabras”. Esta línea del poema da cuenta como una revelación la diferencia entre los dos poetas; a partir de allí Nicanor Parra le pide que regrese de la tumba a bailar y cantar con su guitarra: “una canción no más te pido (…) qué te cuesta mujer”. Esta súplica muestra la impotencia del poeta: a pesar de su llamado, no puede hacerla volver a la vida.  La desconfianza prima en la poesía del hermano mayor, en cambio Violeta era capaz de todos los oficios.

Artículo publicado en http://www.letras.mysite.com/jpol240118.html

Seminario de Literatura Regional

Docentes del Magíster en Literatura Hispanoamericana Contemporánea dictarán el seminario, de carácter intensivo, que revisará los géneros de poesía, narrativa, drama, testimonio, teatro, cine relacionado con la escritura y terror. Habrá, además, lanzamientos de libros y exposiciones con ofertas especiales de libros. El seminario es abierto a la comunidad valdiviana y universitaria.

Su objetivo es identificar, analizar, caracterizar y difundir la literatura regional en sus diversas manifestaciones. Así también, discutir sobre la noción misma de “literatura regional” y sus implicancias en el contexto de la “literatura nacional” y latinoamericana; implicancias que se vinculan con modos territoriales de leer y de confrontar/reconfigurar el canon e identificar los atributos claves de diferentes poéticas, de varios autores en diversos géneros, de textualidades literarias reconocibles en principio como parte de la constelación discursiva denominada “literatura regional”.

Las inscripciones, gratuitas, para participar del curso seminario se realizarán hasta el viernes 5 de enero con la secretaria de la Escuela de Graduados de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UACh. El contacto se hace a través de correo electrónico gradfil@uach.cl o por fono: 632 22 1312. Los participantes que acrediten un al menos 80% de asistencia recibirán un certificado de constancia de la Escuela de Graduados.

De acuerdo a las opiniones recogidas en la primera versión, decidimos modificar los horarios para favorecer la asistencia de los interesados de comunas. Este año las jornadas se realizarán entre las 10:00 a las 17:45 horas con un descanso del mediodía de 13:15 a 14:30 horas”, señaló el profesor Roberto Matamala.

Ya se encuentra disponible el Programa Seminario Literatura Regional

Perdices & perdigones

PerdigonesEn una conocida escena de La mirada de Ulises, el cineasta griego Theo Angelopoulos filma varios grupos de personas mirando la cordillera. El travelling los muestra quietos, a la espera; algunos con sus bolsos, otros abrazados o sencillamente acostados sobre la nieve. El contexto de la película indica que son generaciones de viajeros que buscan una vida en los Balcanes. Parecen fantasmas, espectros de una espera ancestral e indeterminada. Más que un periplo a la manera del flâneur, correspondiente a las ciudades del centro de Europa, estos exiliados provienen de una devastación. La niebla confunde el tiempo y, como en la novela autobiográfica de Sándor Márai, la familia de futuros fantasmas celebra todos los años de una vez, porque saben que es poco probable volverse a encontrar. Si extendemos la mirada de Ulises, actualmente estos emigrantes son los que intentan cruzar hacia la orilla de una Europa supuestamente civilizada y, en Latinoamérica, algunos viajeros provenientes de países vecinos desean también ingresar paradójicamente a Chile.

Perdigones de Guillermo Riedemann da cuenta de esta «historia»: es como si contara sueños de un destierro, aunque no al modo del extrañamiento surrealista, sino como espectros que estructuran nuestra vigilia. La «historia» parece articularse así: entre los extravíos de migrantes que a menudo sucumben huyendo de la miseria, pero que de todos modos merodean penando la historia. «Perdigones» significa tanto el ave como los balines de las escopetas. Puede usarse en este doble sentido: el viaje y la caza. Sin embargo, en el libro estas dos acepciones requieren de una precisión: presumen algo ocurrido, una guerra innominada que acabó incorporándose en la escritura de un sujeto anónimo. Hubo una lucha, hubo una historia, quedan los desterrados. Una tercera acepción —cuenta el poeta— es precisamente estar perdido. En Perdigones no existen nombres propios, pero sí cicatrices. Máculas de una batalla que se sigue gestando. Los viajeros no buscan lo inesperado de la modernidad o las fronteras de la vanguardia; perviven en un duelo que, a pesar de los síntomas de extravío, explora escenas de felicidad en las imágenes de la memoria.

La prosa poética permite una apertura hacia perspectivas que “narran” oblicuamente el desastre. El traslado a la prosa no guarda relación necesariamente con la anécdota; como los últimos e incisivos libros de Ennio Moltedo, quien también optó por este estilo renovado en el siglo XIX gracias a Baudelaire, pareciera que el resquebrajamiento del verso —su sonoridad y medida— abre posibilidades a una musicalidad de la derrota. «Será todo tan normal que terminará por ser normal», apunta de manera inquietante Riedemann, bajo la piel gruesa y cotidiana de la catástrofe. En La escritura del desastre, libro escrito también en prosa y sin títulos, Blanchot se refiere a la quietud del peligro, a la amenaza de lo inactual, al silencio de su desgarro. «No somos contemporáneos del desastre», dice Blanchot. Sin embargo, se escribe. En la elección por la prosa poética, Perdigones apunta de algún modo a esta búsqueda de un ritmo desacoplado de la belleza armoniosa, aunque paradójicamente recurra a ciertas escenas bellas. La devastación contiene algo de espera; la prosa poética es el testimonio de su inminencia.

Hay dos figuras que me parecen significativas como modos de aguardar el despertar del duelo y que a su vez lo acompañan, merodeando el periplo del viajero: por una parte, la mirada infantil o juvenil y, por otra, la insistencia en los animales (principalmente aves). La naturaleza no conforma una tierra indómita, sino que reafirma la ruina. Los cuervos se unen a los zorzales, tordos, cornejas y a los murciélagos, desterrados también del entorno. En «¿Por qué miramos a los animales?», John Berger afirma que antes del capitalismo del siglo XX, «los animales constituían el primer círculo de lo que rodeaba al hombre. Tal vez esto sugiera una distancia demasiado grande». Es decir, los animales están igualmente exiliados; viajeros que inquietan al ser humano y esconden un secreto con la mirada. Como en Perdigones, están refugiados en el exilio, apartados y al mismo tiempo acompañando la experiencia de los que han sido cazados por la historia. La mirada juvenil (¿de un adolescente?) recorre esta espera: regresa a escenas amorosas, las atesora en el paisaje interior que coincide con el sentido último del viaje. La inminencia de lo que puede venir.

Pensando en el primer poema, la devastación interioriza la densidad, suspende al lector en el borde de la frontera: «Más allá empieza el mar o termina la tierra. Ida y vuelta cruzan la frontera las ideas que tenías del principio y del final. El primero cada día más lejos no obstante el retorno al lugar que permanece en el mapa, estático en el límite amarillo de los últimos brotes de pasto que se hunde con dedos y raíces o es tragado por la boca del agua. El segundo cada día más cerca, aunque esta idea dependerá del lado de la frontera, que no es lo mismo que el punto de vista o el cristal. Porque no miras ni quieres, en vuelo de vuelta y de ida, seguro de encontrar el borde exacto y suspenderte». No es necesario recordar que también estamos hablando de Chile. Existen territorios denotados a lo largo del libro: la glorieta de La Reina, el Calle-Calle, por ejemplo, pero igualmente la Berggasse o la Vía Apia; es decir, «las alturas de las ruinas bajo un sol inminente». Astillas de una memoria fija en el espacio marcado por la barbarie.

Pero, ¿quiénes son los bárbaros? ¿Los que vuelven a la normalidad como si todo fuera normal, o los golpeados que «no tomarán las fotografías»? ¿Aquellos que «resistirán el fuego de gritos invisibles, sin hablar, sin rebeldía ante la tortura de los anfitriones»? Los desplazados no poseen el obturador de la historia; a menudo conforman el objeto de la cámara, al servicio de los titulares. Con todo, ese es el lugar desde donde se ha escrito la poesía más interesante de las últimas décadas en Chile. En esas máculas silenciosas, en prosa o verso, donde los signos se densifican. Y esta es la opción de Guillermo Riedemann. En vez de continuar la ruta ya ganada de cierta literatura norteamericana, convertida en Chile como referente exclusivo, prevalece un espesor equilibrado entre el filo de lo narrado y lo decible. Perdigones parece escrito en una zona fronteriza, mirando desde «un ojo huérfano, un ojo derramado, el Campo de Marte tomado por inmigrantes». El espesor proviene del reconocimiento de la violencia.

En «La poesía se vende», Eugenio Montale cuenta que «el cómico Amerigo Guasti rechazaba el regalo o adquisición de libros en paquete cerrados, diciendo “No me fío, pueden ser versos”». La gente, cuenta Montale, estallaba en risa. Sin embargo, esta broma puede plantearse en Chile desde otro ángulo. A pesar de los intentos de domesticación, la escritura poética mantiene su fuerza actual en la respuesta a la violencia a la que ha sido sometido el país. ¿La poesía, aún, no se vende? Por medio de la escritura, que no busca naturalizar el desastre, contesta con la fortaleza precaria del lenguaje a las agresiones de la historia. Habría que pensar desde dónde vienen actualmente los perdigones; cuáles son las fronteras a las hay que mirar y todavía seguir confiando en los regalos que puedan traer versos. Es posible que esta historia cambie, pero hasta el momento muchos poetas siguen dando cuenta del duelo y la espera del porvenir. «Penan las ánimas. Tengo en mis manos un cartucho vacío», dice en un fragmento Riedemann, y en otro que puede citarse como corolario: «Incumplir la condena, resistir hasta encontrar el modo de llevar dentro aquella espesura (…) Resistir hasta forjar un follaje de voces que apunte al centro, una trenza de manos y pies que paste sin pausa, y salten y corran para prolongar el universo».

Presentación de Perdigones de Guillermo Riedemann en Librería Qué Leo. Valdivia, 6 de mayo de 2017.

Académicos de nuestra Facultad ganan fondos del CNCA para el desarrollo de proyectos

color_cncaHace pocas semanas conocimos los resultados del Fondart Nacional y del Fondo del Libro y la Lectura, instancias en las que nuestros docentes participan activamente para acceder a financiamiento para sus nuevos proyectos.

Así, el Dr. Roberto Matamala, se adjudicó casi 15 millones de pesos para el desarrollo de “La escena temblorosa. El teatro en Valdivia 1960-1990” (Fondart Nacional – Artes Escénicas), proyecto con el que investigará la historia del teatro en Valdivia entre los mencionados años para después publicar dichos resultados en un libro. Además, se propone crear un blog interactivo que permita ampliar el universo de los informantes.

La estudiante del Magíster en Historia del Tiempo Presente y docente adjunta del Instituto de Historia y Ciencias Sociales, Carla Mella, ganó poco más de 10 millones para el desarrollo de la iniciativa “Recuperación, análisis y exposición de la trayectoria de la escena de la danza en Valdivia (1954-2016)” (Fondart Nacional  – Artes Escénicas). Desarrollará una observación socio-histórica sobre el fenómeno de la trayectoria de la escena de la danza valdiviana a través de la recuperación, el análisis y exposición de la memoria de sus participantes, como también el campo de producción artística y estético en el que se encuentra. La temporalidad se sitúa desde el año 1954, coyuntura en la que se inicia un auge cultural en Valdivia debido a la instauración de la Universidad Austral de Chile y la creación de la Facultad de Bellas Artes, hasta el presente, que instala a Valdivia como Capital Americana de la Cultura.

El sociólogo Max Cortés, por su parte, ganó casi 10 millones para “Poesía y sociedad en La Ciudad de Gonzalo Millán” (Fondo del Libro y la Lectura – Investigación) para explorar la problemática cultural que supone la relación entre poesía y sociedad durante nuestra última dictadura militar. Este propósito se desarrollará analizando la relación entre el poemario La Ciudad de Gonzalo Millán y las políticas culturales que llevó adelante la dictadura. La investigación avanzará en un primer momento desde el estudio de la producción social de la obra poética donde exploraremos las condiciones sociales de su producción, su circulación y recepción, Después se revisará el proyecto cultural de la dictadura militar buscando generar categorías analíticas para el contraste entre los contenidos de la obra poética y la realidad y exponer nuestras reflexiones en forma de ensayo.

El antropólogo y responsable de la Oficina de Publicaciones de nuestra Facultad, Dr. Pedro Araya, se adjudicó más de tres millones de pesos para “Ficciones críticas” (Fondo del Libro y la Lectura – Línea Creación ensayo), proyecto que consta de la escritura de un libro en torno a la noción de Ficciones Críticas. De una manera simple, el libro pretende reunir escritos diversos de los últimos años, dándoles una coherencia tácita en torno a consideraciones contemporáneas sobre la escritura en el sentido amplio del término. Se trata de reflexiones en torno a libros y autores, y sobre escrituras diversas (expuestas en el espacio urbano, antropológicas, visuales, etc.).

El Dr. Rodrigo Moulian, docente del Instituto de Comunicación Social, ganó fondos para la “Edición, difusión y distribución del libro ‘El sello del Espíritu derramado sobre la carne’” del Fondo del Libro y la Lectura – Línea de Fomento a Ia Industria Modalidad de Apoyo a Ediciones.

El nuevo docente del Instituto de Filosofía, Dr. Jorge Polanco, verá publicado su libro “Cortes de Escena” gracias Fondo del Libro y la Lectura que obtuvo la Editorial Serifa. El libro contiene breve textos en prosa: relatos, microrelatos, cortometrajes y prosa poética. La editorial se adjudicó $1.607.500 pesos para publicar “Cortes de escena” durante este año.

Ediciones UACh

Nuestra editorial universitaria también alcanzó fondos para el desarrollo de nuevos proyectos editoriales, gracias al Fondo del Libro y la Lectura  y a la línea de fomento a la Industria, modalidad de apoyo a ediciones, podrá desarrollar, este 2017, la reedición, que incluirá actualización y nuevos antecedentes de los siguientes libros: “Un Rio y una Ciudad de Plata” de Gabriel Guarda O.S.B; Diccionario Lingüístico Etnográfico de la Lengua Mapuche de María Catrileo; “Valdivia 1960. Entre Aguas y Escombros“; y, “Idea de la Persona Lica” en homenaje a Fernando Oyarzún.