En el marco del V Congreso de la Asociación Chilena de Filosofía (ACHIF): Límites y Rupturas, se llevó a cabo un homenaje a la vida y obra del destacado intelectual Jorge Millas. Figura de relevancia fundamental en nuestra Universidad, por ser parte importantísima en la conformación de la Universidad Austral de Chile.
En el Simposio “Homenaje al Centenario de Jorge Millas” participaron los académicos Alex Ibarra, de la UCSH y Vicepresidente de la Fundación Jorge Millas; Maximiliano Figueroa de la UAI y autor del libro “Irremediablemente Filósofo” (que fue lanzado al finalizar la actividad); Mariano de la Maza (PUC); y Francisco Martín de la Universidad de Turín. Todos ellos han dedicado parte de sus investigaciones a destacar la obra y el trabajo de Jorge Millas.
En su presentación “Millas para el pensar en español” Alex Ibarra, indicó que es muy significativo realizar este homenaje en esta Universidad que, según se cuenta, se le atribuye a Jorge Millas el nombre de la UACh. Ibarra indica que en el prefacio del libro “Irremediablemente Filósofo” se puede leer “fue durante un paseo por la costanera de la ciudad de Valdivia junto al Rector Eduardo Morales, afianzada ya la idea y resuelta la voluntad de fundar una universidad, que Jorge Millas propuso el nombre de la futura institución: Universidad Austral de Chile”.
El académico expuso algos aspectos de la biografía de Jorge Millas, señalando que es uno de los filósofos más respetados de Chile, sin embargo, son escasos los estudios sobre su obra. “Es más completo, creo, es el libro de Maximiliano Figueroa titulado ´Jorge Millas el valor de pensar del año 2011. Además, Millas es un autor ineludible para dos textos fundamentales del estudio de la filosofía en Chile, me refiero a ´Rebeldes académicos´ y ´Una disciplina de la distancia´”.
En sus palabras también comentó la incursión de Millas en la poesía, su breve participación política y los estudios que realizó antes de graduarse de filósofo en 1943 en la Universidad de Chile.
“Goethe para Millas”, fue la charla de Mariano de la Maza, quien explicó la influencia que tuvo Johann Wolfgang von Goethe en Jorge Millas, indicando que fue una figura espiritual para el filósofo a lo largo de toda su obra filosófica, como lo ejemplifica el hecho que le dedicara a temprana edad el segundo de sus libros “Goethe y el espíritu del fauno”, añadiendo que la obra principal de Millas “Idea de la filosofía” también está inspirada en el pensador alemán.
Francisco Martín, académico de la Universidad de Turín, que se encuentra haciendo una pasantía en la Universidad de Playa Ancha, expuso la charla “Millas y Ortega”, donde expuso la relación sustantiva que tuvo Millas con José Ortega y Gasset.
“La figura intelectual y el pensamiento del filósofo madrileño están en la base y el despertar vocacional de joven Millas, y su presencia, en constante diálogo, le va a acompañar durante el desarrollo de su obra y su pensamiento“, indicó Martín.
Maximiliano Figueroa presentó la exposición “Millas contemporáneo”, donde indicó que es un agrado que Millas tenga una oportunidad de tener presencia. “Vivimos todavía, creo, en una etapa en que Jorge Millas tiene que ser un territorio a visitar. Ha pasado tiempo, la situación ha ido mejorando, pero no se ha modificado sustancialmente la cantidad de estudios al pensamiento y la figura de Millas. Que se realice un homenaje a él es una gran noticia”.
“Millas contemporáneo, significa el intento por identificar en Millas un propósito que le da a toda su obra identidad. Una suerte de talente que acompaña permanentemente las cosas más simples, hasta las más audaces. Millas fue un autor que filosóficamente intentó estar a la altura permanentemente del desarrollo de la compensación que la filosofía tenía consigo misma”, señaló Figueroa.
“Irremediablemente filósofo”
Posterior al Simposio, se realizó la presentación del libro de Maximiliano Figueroa y publicado por Ediciones UACh “Irremediablemente filósofo”. En esta ceremonia estuvo presente, junto al autor y al Vicepresidente de la Fundación Jorge Millas, Alex Ibarra, el Rector UACh, Dr. Óscar Galindo, y el Decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Dr. Mauricio Mansilla.
El Dr. Galindo indicó que para la “UACh hablar de Jorge Millas es muy importante, ya que él es uno de los fundadores de nuestra Universidad. El aporte intelectual de Millas a la Universidad fue fundamental y también en términos institucionales, participando activamente en la redacción de sus estatutos y en la creación de unidades académicas muy importantes, por lo que representa de lo mejor que nuestra Institución ha tenido a lo largo de su vida”.
La autoridad universitaria también señaló que “esta es un libro notable porque muestra en terreno, me atrevería a decir, la relevancia intelectual de Jorge Millas y al mismo tiempo expone reflexiones, aciertos y contradicciones de un intelectual en tiempos tormentosos”.
El Decano Mansilla comentó que este es un homenaje a una “figura decisiva para la filosofía, como es Jorge Millas, pero no sólo para ella, ya que termina siendo una conciencia de la institucionalidad propia del pensar. No solamente su trabajo como pensador, sino también la defensa de aquella institución que está consagrada a defender el trabajo de pensar, como es la universidad. Nos parece muy relevante hoy día, en un contexto volátil para la educación superior, volver a recuperar esta figura que nos lleva a recuperar la vida propiamente académica”.
“Irremediablemente Filósofo” reúne una selecta transcripción de sus entrevistas (17) y discursos (3) más significativos, recopilados por el especialista en su obra. El autor enfatiza en el prólogo el preponderante rol intelectual que ejerció Millas en la sociedad chilena desde principios de la década del setenta, “si en un comienzo, temprano por lo demás, sus pronunciamientos se centraron en la denuncia de la universidad vigilada e intervenida, estos se dirigirían más tarde a denunciar los límites impuestos a la libertad de prensa, el terrorismo y la violencia provenientes del Estado”, consigna.
A lo largo de sus páginas, el lector encontrará al filósofo de “El desafío de la sociedad de masas” (1962); al maestro de “Idea y defensa de la universidad” (1981) y al intelectual público del Teatro Caupolicán, en su histórico discurso “Con reflexión y sin ira” (1980). Al mismo que insistía en el ágora mediática que “las últimas respuestas sólo las tienen los que no se hacen las últimas preguntas”.
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En El origen, uno de sus libros autobiográficos, Thomas Bernhard relata que cuando estaba en el colegio cambiaron en el aula una esvástica por un crucifijo. Esta modificación al interior de la sala conjugó con que el inspector del internado fuera sustituido por un ferviente y joven profesor nazi. Posteriormente, cuando ganaron los aliados, la cruz cristiana volvió al mismo sitio anterior. La disciplina y la forma de proceder en los dos regímenes eran casi similares, no se notaba diferencia en la violencia ejercida a los alumnos entre el catolicismo y el nazismo. Uno y otro conformaban la prolongación ‘natural’ de una manera de proceder y comprender la vida. Esta sutil equivalencia indica una continuidad, semejante en algunos aspectos a la devastación que sucedió en Chile con Pinochet. El paralelismo tiene su explicación: para que el nazismo se haya establecido con ‘naturalidad’ (palabra exasperante usada a menudo por Bernhard), existen ámbitos complejos de determinar de una vez; requieren de una revisión de los compromisos culturales implícitos. Tanto el pinochetismo como el nazismo conforman modos asoladores de ‘pensar’ –fantasmas de la sinrazón, diría Armando Uribe Arce- que no desaparecen sencillamente con el fin de una guerra o la supuesta vuelta a la democracia. Así como Lévinas escribió Algunas reflexiones sobre la filosofía del hitlerismo, podría hacerse algo parecido con el pinochetismo. La filosofía, como otras áreas del saber, guarda una relación subrepticia y sobredeterminada con estas formas de acendrar la debacle cotidiana.
En Filosofía y Catástrofe, reeditado luego de catorce años por Ediciones UACh, Gonzalo Portales se propone examinar la herencia filosófica de la recepción nietzscheana a partir de la Shoah. Es una lectura y propuesta compleja, porque lo que lleva a cabo no es simplemente cotejar el legado nietzscheano en términos de los documentos intervenidos por su hermana (labor cumplida por Giorgio Colli y Mazzino Montinari), sino de determinar cómo en su recepción los textos ‘colaboran’ o no al ‘malentendido’, discutiendo a su vez el planteamiento de Lukács en El asalto a la razón sobre el camino que sigue la ‘filosofía alemana reaccionaria’ hacia Hitler, donde se incluye a Nietzsche en un elenco filosófico que comienza por Schelling (supuestos responsables del irracionalismo que culmina en el Führer). La labor de Filosofía y Catástrofe rebasa por tanto la interpretación de Nietzsche para aguzar la mirada a la filosofía alemana del último siglo. A partir de la Fragmentaria (Nachlass), o los Fragmentos Póstumos como ha solido publicarse en castellano, Portales recorre el camino -en muchos casos ambiguo- tanto de la lectura y dichos de Nietzsche como de la manera de recibirlos, principalmente por parte de Heidegger. La exhaustividad filológica y hermenéutica del libro –además de un estilo fino en la interpretación- permiten dar cuenta del debate. ¿Es Nietzsche un antecesor que justifica el nazismo, aunque haya sido mal comprendido y manipulado? ¿Permite su filosofía una exegesis nazi y, por lo tanto, autoriza la catástrofe de la política europea y alemana? ¿Cómo entender la recepción de Heidegger y sobre todo el nihilismo en estos filósofos? Y lo más importante, sin que el libro se lo proponga explícitamente, ¿cómo comprender la política alemana del último siglo?
Estas grandes preguntas son recogidas y lo más sorprendente es que, a pesar de ser un libro de alrededor 170 páginas, las elabora de manera detallada y precisa (incluso impiden componer una reseña en los términos usuales). Esta exhaustividad contiene dos aspectos: primero, revisa lo que Nietzsche leyó en el momento de escritura de sus libros y los Fragmentos Póstumos, estableciendo un registro filológico-heurístico y, por otro lado, cómo fue leído por los pensadores alemanes, despejando un camino hermenéutico en la bibliografía secundaria, relevante en cuanto a la recepción. Estos enfoques imbrican, por así decir, dos tiempos: la vista hacia la influencia del Romanticismo Temprano en el pensamiento de Nietzsche, en primer lugar, y la filosofía alemana del siglo diecinueve, en el horizonte general. Y, al mismo tiempo, aguza la vista hacia el porvenir, vale decir, la interpretación compleja tanto en el plano filosófico como político de Heidegger, dominante en la discusión sobre Nietzsche durante el siglo veinte. Estas dos miradas confluyen en la reflexión política; es más, me arriesgaría a afirmar, Nietzsche es para aquel Gonzalo Portales del año 2002 –cuando publicó la primera edición- el eje de comprensión de la política alemana y europea de los últimos siglos. De ahí que este breve y denso ensayo condense de algún modo las investigaciones minuciosas recorridas por su trabajo intelectual.
La inscripción “Nietzsche” es engañosa. Filosofía y Catástrofe no consiste ‘simplemente’ en una monografía; bajo esta firma reputada, hasta en el plano de la cultura de masas, Portales ofrece una interpretación de la historia de la filosofía alemana. Nietzsche parece presentar un dilema acerca del estatuto de la filosofía; la interrogación respecto del quehacer filosófico implica pensarlo no solo como la especialización de un periodo o de un giro sustentado por una personalidad radical (algo así como la “originalidad” o “genialidad” de Nietzsche), sino en cuanto un pensamiento que intuye, incorpora e instituye una legibilidad de la cultura. En este caso se trata de la guerra y la catástrofe (o el vaticinio sobre la gran guerra, como advierte complejamente Nietzsche) como legado del nihilismo europeo y la muerte de dios, que ya estaba ínsita en el cristianismo. El vuelco catastrófico, que implica consumar la catástrofe y no volverse hacia un conservadurismo, tiene diversas aristas históricas y filosóficas, que también incitaron ‘equivocaciones’ en el mismo Nietzsche por medio de su decir profético y, por cierto, virulento.
A grandes rasgos, existen al menos dos niveles explícitos de esta catástrofe. La primera contiene el correlato histórico que marca a Europa y las explicaciones que buscan una respuesta tanto filosófica como política: Auschwitz. La segunda es la que Portales caracteriza a partir de Nietzsche como la utopía catastrófica asociada al superhombre. Vale decir, la transformación radical sobre lo que se ha comprendido como “hombre”: el paso muchas veces tormentoso de la aurora al ocaso. Es la tensión que provoca el giro hacia una nueva época y el destino que implica este quiebre; una lucha por hacer girar el mundo en otros ejes y al mismo tiempo el proceso destructivo que implica la conformación de una época distinta a partir de las ruinas, que desde el siglo diecinueve hasta hoy se enfatiza sobre todo en el plano artístico. Y no solo –como demarca Heidegger a través de Nietzsche- en el ámbito europeo. La politización del arte puede verse, a través de su vuelco inmanente, como un plano secuencia de la muerte de dios.
Esta dualidad de la catástrofe –saliéndonos ya del libro- indica un juego entre duelo y utopía, inclusive su conjunción. A la que es preciso sumar una tercera (ya aludida y que volveremos a mencionar al final). Es lo que Dostoievsky observó tempranamente a partir del abismal personaje Kiriloff, que Nietzsche parafrasea en el esquizofrénico de la Gaya Ciencia anunciando la muerte divina, y ‘encarna’ al final del Ecce Homo cuando se refiere a la gran política: “Vendrá un hombre nuevo, dichoso y orgulloso. Aquel para quien le será indiferente vivir o no vivir, ése será el hombre nuevo. Aquel que vencerá al sufrimiento y al terror, y el mismo será Dios. Entonces, el otro Dios ya no existirá (…) Entonces empezará una nueva vida, un hombre nuevo, y todo será nuevo. Entonces se dividirá la historia en dos períodos: del mono al aniquilamiento de Dios, y desde el aniquilamiento de Dios hasta…Hasta la transformación física del hombre y de la tierra. El hombre será Dios y se modificará físicamente. El Universo se transformará, igual que las obras, los sentimientos y los pensamientos”. Los endemoniados (1872). El último capítulo del libro de Portales, “Fragmentaria del nihilismo europeo y la gran política”, se hace cargo de esta discusión con las dificultades que implica dar cuenta a su vez de las interpretaciones de Nietzsche a partir de Heidegger y las manipulaciones del nazismo. A diferencia de la interpretación heideggeriana, donde prima la distinción entre lo suprasensible y lo sensible en cuanto muerte de dios, ligada a su cuestionamiento a la metafísica de la presencia, Portales aclara que la catástrofe nietzscheana es más bien decimonónica, es decir, apunta a la desaparición del sentido teleológico del acontecer, cuyos límites tienen que ver con un asunto histórico, no una interrogación que regrese a los orígenes griegos. “Este es el extremo persuasivo y fáctico desde el que la gran política debiera intentar invertir el proceso de deterioro de la comunidad y de abatimiento del hombre ya incapacitado de reconocerse a sí mismo. Pero su tarea no consiste en impedir la catástrofe, sino en consumarla” (167). Mirada esta devastación desde otro ángulo, cuando muere dios, no es que ya todo esté permitido (Dostoivesky), sino que lo que queda es la política, el espacio de juego de la inmanencia que es necesario cumplir. Pero, ¿en qué consiste esta política, a la que el filósofo suma la carga de ‘gran’?
A pesar del ámbito decimonónico del debate, donde es necesario situar el horizonte histórico de Nietzsche, Portales observa igualmente el tono altisonante del filósofo, su constante búsqueda por jerarquizar a los hombres, la exigencia de crianza de los últimos fragmentos, el cinismo político de la aniquilación devastadora, el desánimo histórico y el padecimiento de crisis; y al mismo tiempo resalta la necesidad de leer su filosofía con un oído atento y una hermenéutica tolerante ante su escritura grandilocuente y aporética, sobre todo a la vista de las guerras y las catástrofes suscitadas en el siglo veinte donde Alemania tuvo un rol protagónico. De manera compleja y también aporética, Portales termina su libro con el silencio que involucra Nietzsche, es decir, interpretando el enigmático párrafo final de Filosofía y Catástrofe, con las contradicciones y las múltiples máscaras que ha implicado para el futuro.
Siguiendo la discusión otra vez en los límites del libro, a estas muertes teleológicas y metafísicas de dios, es posible sumar su defunción por medio de la tecnología y la mirada globalizada. Hace solo un poco más de un siglo, Nietzsche escribía en la Gaya Ciencia: “«¿Es verdad que el amado Dios está presente en todas partes?», preguntó una niña pequeña a su madre: «pero eso lo encuentro indecente»”. Hoy esta mirada está ocupada por google maps. Con el desarrollo de los nuevos aparatos técnicos, los conceptos de lo humano y divino se ven profundamente trastocados; y en este trastorno la figura del hombre y su cuerpo se descentralizan del mundo (a pesar del énfasis en cierta interpretación de Nietzsche, en esta transformación de lo humano el cuerpo no constituye necesariamente el “centro de gravedad”). El carácter orgánico puede modificarse y recrearse; en algún momento incluso podrá conectarse completamente a los aparatos tecnológicos, como muestran algunos artistas contemporáneos. ¿El superhombre como unión entre el hombre y la máquina? Por otro lado, el ojo absoluto que contiene la “voluntad de ver todo” –empleando expresiones hiperbólicas de Gérard Wajcmanglobalizan la mirada y ponen en discusión la perspectiva. El concepto de hombre como “ventana al mundo” requiere ser repensado, no solo a partir de la defunción de su concepto en la conformación de las Ciencias Humanas (Foucault, 1966), sino también del “sujeto político” globalizado, donde un dispositivo técnico es desplazado por otros (habría que revisar actualmente el perspectivismo nietzscheano y la invención de la perspectiva heredera de Alberti). La privatización de lo público y la publicidad de lo privado, implican sopesar de nuevo estos conceptos y comprender el ejercicio de la política en la actualidad, incluyendo su lenguaje. En síntesis, con la muerte de dios teológica y metafísica, ¿se origina otra divinidad?, ¿un nuevo dios tecnológico?
Para terminar, ¿por qué Nietzsche retorna y no deja de insistir e interpelar a los nuevos lectores de filosofía? Es preciso analizar por qué ciertas concepciones filosóficas se imponen en épocas y lugares determinados. Tanto Nietzsche como Heidegger han sido lecturas fundamentales en Chile para generaciones sucesivas. El primero, como mencionamos al pasar, ingresó incluso en el habla cotidiana, pronunciándose su nombre casi como un lugar común, a menudo banalizándose su pensamiento y al mismo tiempo influyendo en medios que rebasan el ámbito filosófico. El segundo ha tenido una vigencia que atravesó la mitad del siglo veinte (si es que no antes) y su enseñanza continuó en el periodo de la dictadura. A riesgo de parecer general, a mi juicio tanto Nietzsche como Heidegger conforman uno de los pares filosóficos que prevalecen como disputa soterrada de la ‘filosofía’ escrita en Chile. En una pugna política implícita, los dos implican comprensiones de la filosofía y la teoría, tal vez por la importancia que todavía reviste la teología cristiana en la enseñanza y el modo de exégesis ligada al culto. (De ahí la dificultad de la continuidad de la lectura de Marx en Chile, aun cuando no siempre retorne desde los ‘estudios filosóficos’) Intentar ‘despejar’ a Nietzsche de la comprensión heideggeriana –o de una interpretación heideggerianasignifica ejercer una sutil operación secular frente a una interpretación de cierta parte de la enseñanza de la filosofía en Chile que todavía busca en Heidegger un fundamento paradójicamente metafísico, si no directamente religioso.
En este campo de batalla de las recepciones, donde las lecturas sobre Heidegger también entran en liza, la acuciosidad de Portales recurre de manera inusual al recorrido alemán de las lecturas acerca de Nietzsche. Digo inusual porque hoy el nombre Nietzsche tiende a correlacionarse con los de Freud y Marx, gracias principalmente a la recepción francesa de Ricoeur y sobre todo del reconocido texto de Foucault que aguza la mirada sobre estos tres nombres. Si bien Portales aborda la interpretación de Derrida y Bataille, su investigación se enfoca primordialmente hacia el mayor desastre en que la gran política nietzscheana terminó involucrada: Auschwitz. (En este sentido, el Prefacio de René Baeza es un buen comentario y complemento). Quizás por esta salida de marco de los referentes citados, es que este libro resulta inusitado en el contexto chileno y tal vez latinoamericano. Leído desde hoy en clave política, Filosofía y Catástrofe origina nuevas interrogaciones: ¿Por qué Nietzsche fue –y tal vez sigue siendo- uno de los pensadores más referidos en los años noventa con el regreso de la democracia y el triunfo alegre del neoliberalismo en Chile? A partir del ámbito político de la catástrofe cotidiana y de las justificadas revueltas de los últimos años, donde los triunfos de los poderosos han criado cuerpos y jerarquizado el mundo, ¿en qué sentido Nietzsche sigue siendo aún una lectura intempestiva?
Jorge Polanco Salinas – Académico Instituto de Filosofía Universidad Austral de Chile
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En el marco de su colección Patrimonio Institucional, la editorial presentó los textos “Diario de Oriente. Unión Soviética, China e India” y “Temas de la Cultura Chilena” del connotado intelectual chileno, Luis Oyarzún Peña. Los libros cuentan con estudios introductorios de Pedro Pablo Guerrero, Dr. (c) en Literatura y periodista de la Revista de Libros de Artes y Letras de El Mercurio; y del Dr. Claudio Valdés, académico de la UACh y especialista en la obra de Oyarzún, respectivamente.
El director de Ediciones UACh y Decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Dr. Yanko González, destacó que “los libros tienen el poder para transmitir las virtudes de la Institución que los alienta y produce: la Universidad Austral de Chile”.
Así mismo, afirmó que la corta vida de Ediciones UACh -2 años- y su productividad – 18 títulos- significan que el trabajo va por buen camino pero que para asegurar su consistencia quedan años y trabajo por venir.
El coordinador de Ediciones UACh, César Altermatt, enfatizó que la participación de Eugenio Oyarzún, antropólogo, sobrino del autor, compilador y albacea de su patrimonio intelectual, permitió vislumbrar el valor de los apuntes de Luis Oyarzún Peña, dispersos en cuadernillos y manuscritos.
“Temas de la Cultura Chilena” fue presentado por su prologuista, Dr. Claudio Valdés, quien señaló que el texto reúne las principales preocupaciones del autor, las que atraviesan distintas disciplinas e intereses.
Eugenio Oyarzún, por su parte, introdujo “Diario de Oriente. Unión Soviética, China e India” ante los asistentes como un texto con narración vivaz y honesta, introductorio a la explosión de China como potencia mundial.
A su vez, el antropólogo aprovechó la ocasión para agradecer a la Universidad Austral de Chile y a Ediciones UACh por el permanente homenaje al intelectual y al rescate de sus obras.
“Diario de Oriente. Unión Soviética, China e India” y “Temas de la Cultura Chilena” incorporan, cada uno, un anexo con archivos de prensa de la época, recortes compendiados por el mismo Luis Oyarzún, los cuales versan sobre la recepción que tuvieron las obras en la comunidad académica y literaria de la época.
Ambos títulos se encuentran disponibles en las principales librerías del país y en www.edicionesuach.cl
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En el marco de la colección Patrimonio Institucional, el sello Ediciones Universidad Austral de Chile presentará dos nuevas publicaciones del connotado académico e intelectual chileno Luis Oyarzún Peña (1920-1972), quien cumplió una importante labor al servicio de UACh durante los últimos años de su vida en la ciudad de Valdivia.
Se trata de “Diario de Oriente. Unión Soviética, China e India”, y “Temas de la Cultura Chilena”, con estudios introductorios para su presente reedición a cargo de Pedro Pablo Guerrero, Dr. (c) en Literatura y periodista de la Revista de Libros de Artes y Letras de El Mercurio; y del Dr. Claudio Valdés, académico de la UACh y especialista en la obra de Oyarzún, respectivamente.
La actividad, de convocatoria abierta a todo público, se realizará el jueves 12 de enero a las 18.00 horas en el Auditorio del Edificio Eleazar Huerta de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Campus Isla Teja UACh.
Cabe destacar que ambas obras fueron realizadas con financiamiento del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, a través del Fondo del Libro, Convocatoria 2016.