En una emotiva ceremonia realizada recientemente, la carrera de Pedagogía en Lenguaje y Comunicación celebró la finalización del Bachillerato en Humanidades y Ciencias Sociales, correspondiente al segundo año de formación. Este hito marca un avance significativo en el proceso formativo de las y los futuros docentes, quienes culminan una etapa clave antes de su ingreso a prácticas progresivas y experiencias más profundas en el sistema escolar.
La actividad contó con la participación de representantes de diversos centros de práctica que durante este año recibieron a las y los estudiantes, entre ellos: Colegio Los Conquistadores, Escuela Francia, Escuela Leonardo Da Vinci, Colegio Gracia y Paz, Instituto Gracia y Paz, Liceo Técnico, Colegio Metodista La Trinidad y Escuela Rural Nueva Aurora de Pichirropulli.
Durante la ceremonia, las y los estudiantes realizaron la entrega de materiales didácticos elaborados especialmente para contribuir al trabajo pedagógico de los establecimientos que los acogieron. Estos recursos fueron diseñados para ser utilizados por el alumnado y fomentar la lectura, la reflexión y el desarrollo integral, valorando el rol que cumplen los Centros de Recursos para el Aprendizaje (CRA) en cada comunidad educativa.
Karen Coronado, alumni de la carrera y Coordinadora de la Biblioteca Escolar CRA del Colegio Gracia y Paz, destacó el compromiso de los establecimientos con la formación inicial docente: “En el establecimiento estamos profundamente comprometidos con la formación inicial docente, y siempre nos motiva abrir espacios a quienes están comenzando este hermoso camino. Como profesora guía, me llena de alegría ver el compromiso y la sensibilidad que demostraron las estudiantes durante su práctica. El ‘Árbol de la conciencia’ que crearon es mucho más que un recurso pedagógico: es una invitación a detenernos, reflexionar y proponer soluciones para fortalecer la convivencia escolar. Este trabajo refleja su mirada crítica, su creatividad y, sobre todo, el valioso intercambio de aprendizajes que se genera cuando acompañamos a futuros docentes”, señaló.
Experiencia
La profesora en formación Daira Prieto compartió una reflexión sobre el sentido que ha tenido este proceso educativo: “Nuestro bachillerato no es solo una etapa académica; es una experiencia marcada por un compromiso humanista, cuyo centro es siempre la dignidad, la complejidad y la diversidad de las personas. Desde el primer semestre se nos ha invitado a mirar el mundo con pensamiento crítico, a cuestionar, a problematizar y a comprender los fenómenos educativos y sociales desde múltiples perspectivas. La práctica inicial fue el primer espacio donde comprobamos que todo lo aprendido podía convertirse en acción concreta. Allí experimentamos la responsabilidad, el compromiso ético y el sentido profundo de nuestra labor. Por eso, hoy no solo entregamos un material didáctico: entregamos una parte de nuestro aprendizaje, esfuerzo y vocación”.
Del mismo modo, dijo: “Si pensamos en lo vivido, podríamos decir que este proceso ha sido como un corazón que comenzó tímidamente a latir en los primeros semestres y que, con cada aprendizaje, fue encontrando su ritmo. Hoy ese corazón late con más fuerza —no porque el camino sea fácil, sino porque ahora sabemos por qué y para quién late.”.
Por su parte, el estudiante Luis Valenzuela agregó: “Este bachillerato nos abrió los ojos, nos entregó bases teóricas, metodológicas y éticas, pero, sobre todo, nos construyó como comunidad. Nos enseñó que el futuro que viene —nuestro futuro profesional, académico y humano— se fundamenta en esta formación que recibimos: una formación que nos invita a seguir creciendo, investigando, creando y, por supuesto, enseñando con convicción y sentido. Hoy podemos decir con orgullo que somos el resultado del esfuerzo propio, de la guía de nuestros docentes y de una Facultad comprometida con la educación pública. Como dijo Paulo Freire: ‘La educación no cambia el mundo: cambia a las personas que van a cambiar el mundo.’.











