Historia

Casa de la Facultad de Filosofía y Letras. 1962

En el marco de la etapa fundacional de la Universidad Austral de Chile, el primer antecedente de nuestra actual Facultad lo encontramos bajo el rectorado del Dr. Eduardo Morales, con el nacimiento e implementación de la Facultad de Estudios Generales de la Corporación, cuyo principal impulsor fue el Profesor y Filósofo don Jorge Millas. De este modo, a los pocos meses de la fundación institucional, hacia el año 1955, tenemos ya la existencia de la macrounidad cuyo primer decano fuera don Álvaro Bombal. El objetivo principal de esa novel Facultad era el cultivo y desarrollo -en un marco de formación integral-  de disciplinas científicas básicas junto a un conjunto de cursos humanistas, las que rememoraban el origen histórico de las primeras universidades europeas en el siglo XIII, tales como filosofía, latín, literatura e historia de la cultura.

Profesor Eleazar Huerta (segundo de izquierda a derecha) y alumnos de Castellano. 1960

En el marco de la etapa fundacional descrita, siempre bajo el liderazgo del Rector Morales y con el expreso apoyo de Jorge Millas, Luis Oyarzún y la implicancia directa de los profesores españoles Augusto Pescador, Eleazar Huerta entre otros, se impulsa y materializa una Universidad con un profundo sello humanista, cuya consecuencia se traducirá en la pronta creación de la Facultad de Filosofía y Educación, la cual fue fundada por aprobación del H. Consejo Académico con fecha 16 de junio de 1956, según consta en el acta correspondiente.

En ese mismo año, estando a la cabeza de la Facultad de Estudios Generales el Prof. Augusto Pescador, se organizó la Escuela de Pedagogía en Biología y Química y al año siguiente, la propia de Castellano, creada por don Eleazar Huerta Valcárcel. El conjunto de estas carreras, se sumarían finalmente a la recién fundada Facultad de Filosofía y Educación de la mano de Huerta, en su calidad de primer Decano. Este destacado jurista, poeta, filólogo español, además de ex Presidente de la Diputación de Albacete y ex Alcalde de la misma ciudad (llegado a Chile como exiliado republicano pos guerra civil), consigue incorporar a un cuerpo académico reducido, pero de excelencia: Guillermo Araya, Augusto Pescador, Paul Riedl, María Eugenia Pinto, Hugo Montes, entre otros. Para entonces, la Facultad funciona en calle General Lagos 911 (casa Von Stillfried, actual Centro de Educación Continua) y desde 1957 comienza a recibir sus primeros estudiantes.

Rector delegado Jaime Ferrer Fouga (1980-1986)

Paralelamente, en 1958, en el ámbito de la Facultad de Estudios Generales bajo la dirección de un nuevo decano, el Dr. Hugo Montes, se fundaba el Instituto de Letras que daría sustento al Departamento de Humanidades con la idea de estructurar Licenciaturas en literatura, filosofía e historia. Además, junto con el Instituto de Letras, se adscribían al Departamento referido las cátedras independientes de filosofía, historia de la cultura, inglés, francés, latín y alemán.

En un contexto nacional y regional de graves insuficiencias institucionales en los estudios humanísticos, pedagógicos y sociales, el conjunto de docentes de la Facultad de Filosofía y Educación comenzaron a enseñar e investigar y, junto a las cátedras impartidas, se formaron núcleos de investigación que dieron paso a seminarios y a la revista más antigua de la Universidad, “Estudios Filológicos”. A su vez, se crean institutos –en este momento ligados a la investigación-, se imparten nuevas carreras y se rebautiza en 1962 a la Facultad como “Filosofía y Letras”. Así, en la primera mitad de la década del 60’ la naciente Facultad irá progresivamente fortaleciéndose orgánica y académicamente y hacia 1965 se traslada al recién creado Campus Isla Teja, abandonado su sede original, la Casa Von Stillfried. Son años en que comienzan a egresar  y titularse los primeros estudiantes, se incrementa la matrícula y se adscriben nuevos docentes, entre ellos Gastón Gaínza, Mauricio Van de Maele, Erwin Haverbeck y Guido Mutis. En 1964, el Decano fundador Eleazar Huerta, retorna a la Universidad de Chile y es nombrado por el entonces Rector Félix Martínez Bonati –también académico de la Facultad- como Decano Vitalicio.

En los inicios de la rectoría del Dr. Felix Martínez Bonati (1962), junto con materializase importantes gestiones para lograr prontamente la anhelada autonomía de nuestra Corporación respecto de la Universidad de Chile, se dio comienzo a una profunda reorganización de la Universidad, lo que llevaría a la desaparición de la Facultad de Estudios Generales. En este escenario y luego de la partida de Eleazar Huerta, la renombrada Facultad de Filosofía y Letras comienza a ser dirigida por el destacado académico Prof. Guillermo Araya Goubet (1964–1968). En una línea de continuo desarrollo y desafíos le sucedieron en el decanato los profesores Guido Mutis Carrasco (1968–1969), Gastón Gaínza (1969–1970), Leonidas Morales (1971) y, por último, en un nuevo período, el Prof. Araya (1972–1973).

En enero de 1973 y en medio de profundos cambios, bajo la administración del Rector don William Thayer se creó la Facultad de Filosofía y Ciencias Sociales, siendo su decano fundador el Prof. Jorge Millas (1973–1979). Con esta reestructuración, desaparecía nominalmente la Facultad de Filosofía y Letras, pasando a llamarse a partir de ahí de Letras y Educación.

Tras el derrocamiento del gobierno del Presidente Allende a partir del Golpe de Estado de septiembre de 1973, junto con la intervención de la totalidad de los establecimientos de educación superior en el país por las nuevas autoridades de facto, comenzaron a imponerse una serie de cambios al interior de la UACh, la que como institución, es la primera de las universidades chilenas en plegarse al Golpe. Ello fue posible debido a que su rector William Thayer –conocido adversario de las Reformas Universitarias– había sido reelegido en julio de 1973 imponiéndose al candidato que se expresaba como impulsor de las reformas estatutarias llevadas a cabo en la Corporación y que se había alineado con el gobierno de Salvador Allende: Guillermo Araya Goubert, para entonces, Decano de la Facultad de Filosofía y Letras. Consecuentemente y producido el Golpe, Thayer inicia un proceso de “reorganización”. En este período, docentes, estudiantes, funcionarias y funcionarios fueron arrestados –incluso en la misma universidad-, exonerados, encarcelados, vejados y algunos de ellos exiliados, como el propio Decano Araya. Una extensa lista de personas fueron expulsadas -u obligadas a renunciar-, entre los que se contaban muchos integrantes de la Facultad de Filosofía y Letras.

En ese contexto de reorganización, las Escuelas Normales de Valdivia, La Unión y Ancud (Chiloé), pasaron a formar parte de la Facultad de Letras y Educación. A partir de ese momento, esta macrounidad dispondría de las pedagogías en Educación Básica, Biología y Química, Castellano y Filosofía, Inglés, Física, Ciencias Naturales y Música. Poco después, en 1975, se creaban Educación Preescolar y Educación Diferencial. Al año siguiente, de manera complementaria se inauguraba el Centro de Diagnóstico y Asistencia Psicopedagógica. Más tarde, en 1981, se implementaba la carrera de Pedagogía en Historia, Geografía y Educación Cívica.

En enero del año recién referido, las autoridades delegadas llevaron adelante una drástica reestructuración de la Universidad, que se tradujo en la desvinculación laboral de un importante número de académicos de todas las facultades. Como continuación del mismo proceso, en marzo del mismo año, se implementaron radicales modificaciones estructurales lo que implicó la desaparición de algunas unidades básicas y el surgimiento de otras, como fue el caso de la creación del Centro de Idiomas fundado en agosto de 1981. Bajo criterios de racionalización, se fusionaron las facultades de Filosofía y Ciencias Sociales, Letras y Educación, y Bellas Artes, bajo una sola macrounidad con la denominación que hasta hoy se mantiene: Facultad de Filosofía y Humanidades. No obstante esta nueva realidad, hacia 1982 se logró implementar el Programa de Regularización de Títulos para Profesores de Educación Básica. Esta instancia fue creando diversos postítulos destinados al perfeccionamiento del magisterio, base sobre la cual se fundaría  más tarde (1995) el Centro de Educación Continua (C.E.C.). Por su parte, a nivel de pregrado muy relevantes –y a pesar de las circunstancias- fueron las iniciativas que se tradujeron en la creación de las carreras de Licenciatura en Antropología (1985) y Periodismo (1989).

Durante el difícil período en donde la intervención de la dictadura militar al interior de las universidades fue directa y realizada con dureza, la Facultad se propone dar viabilidad y sentido académico a los proyectos institucionales intentando, de esta manera, mitigar las continuas presiones oficiales. De hecho,  la Central Nacional de Informaciones (C.N.I) mantenía una actividad de vigilancia y control permanente al interior de la Corporación en materias relativas a la vigilancia de la comunidad universitaria, control de antecedentes en la contratación de personal y censura de actividades académicas, políticas y culturales de sus miembros en los más diversos espacios.

Durante esta compleja época, los decanos –designados por los rectores delegados- que durante este largo periodo tuvieron la responsabilidad de “hacer universidad” a pesar de las complejas circunstancias señaladas fueron los profesores Erwin Haverbeck Ojeda (1973–1979), Mauricio Pilleux (1979–1981), Claudio Wagner Rosas (1981), Mauricio Pilleux (1981–1983), Mireya Sierpe Aguayo (1983–1984), Jubel Moraga–Rojel (1984–1986) y, tras un inédito proceso de consulta por parte del Rector a los académicos de la Facultad, son elegidos para el caso de la Facultad de Filosofía y Ciencias Sociales, el profesor Carlos Amtmann Moyano (1980), y para Filosofía y Humanidades, el profesor Erwin Haverbeck Ojeda (1986–1990).

Otra demostración más de que la Universidad en general y la Facultad en particular estaban vivas y deseosas de asumir nuevos desafíos y mayores responsabilidades, fue el sólido inicio de actividades de postgrado. En efecto, a partir del año 1979 se crearon tres programas de magíster en las áreas de Lingüística y Literatura: Magísteres en Lingüística Aplicada, Lingüística Hispánica y Literatura Hispánica. Un hito relevante en el desarrollo del postgrado fue la creación y puesta en marcha en 1997 del Doctorado en Ciencias Humanas, programa que a partir del año 2006 tendrá su mención en Discurso y Cultura. Hoy en día, bajo la dependencia de la Escuela de Graduados, además del programa referido, la Facultad ofrece los Magísteres en Comunicación, Educación con mención en Políticas y Gestión Educativas, Pensamiento Contemporáneo, Historia del Tiempo Presente y Literatura Hispánica Contemporánea. Con esta oferta de la Facultad de Filosofía y Humanidades, más aquellas de las restantes macrounidades de la Corporación, la Universidad Austral de Chile es actualmente la principal formadora de postgraduados en la zona sur – austral del país.

Hacia 1990, finalizada la dictadura y recuperado el régimen democrático en un contexto de transición política, las nuevas autoridades universitarias nuevamente comenzaron a ser elegidas por sus académicos. En el caso de la Universidad Austral de Chile, su primer rector democrático fue el Dr. Erwin Haverbeck Ojeda, a poco de haber finalizado su período legal como decano de nuestra Facultad. Entre tanto, en la Facultad el decano que dio inicio a la década fue el Prof. Carlos Ramírez Sánchez, quien estuvo por dos lapsos consecutivos (1990-1993 y 1993-1995). A continuación, le sucedieron los Profs. Carlos Amtmann Moyano igualmente por dos períodos (1995–1998 y 1998–2001), Gladys Cepeda Rodríguez (2001–2005), Oscar Galindo Villarroel (2005–2008), y Gonzalo Portales Guzmán (2008–2011).  A la fecha se encuentra en ejercicio del cargo el Prof. Yanko González Cangas, quien fue elegido por sus pares en marzo de 2011 y hasta marzo de 2014, año en que fue reelegido por un nuevo período que culminará en el mes de marzo de 2017.

A pesar del gran cambio en el escenario nacional, las profundas reformas políticas, económicas y sociales impuestas por la dictadura y heredadas por la democracia, los esfuerzos por normalizar la vida académica en las universidades durante los `90 se vieron confrontados por un espacio marcadamente competitivo con el surgimiento de las universidades privadas y los claros síntomas de un proceso conducente al autofinanciamiento a partir del cambio del rol del Estado en materia de educación auspiciados –evidentemente- bajo los principios del modelo neoliberal vigente. Desde luego, la Universidad Austral de Chile no fue la excepción en cuanto a los efectos producidos y el signo más evidente al respecto fue el complejo momento experimentado hacia 1995 por la Facultad al producirse una importante reestructuración, hecho que se tradujo en la discontinuación de todas las carreras pedagógicas, teniendo como resultado inmediato un alto costo en la pérdida de recursos humanos y una clara mengua en la proyección en la comunidad intra y extrauniversitaria. Sin embargo, en los años siguientes, a partir de un notable esfuerzo de sus autoridades, académicos y funcionarios y en consonancia a las nuevas políticas del Estado empeñadas en llevar adelante una importante y profunda reforma en materia educacional, paulatinamente comenzó a revertirse esta situación creándose la Escuela de Profesor de Lenguaje y Comunicación en el año 1997 y, más tarde, en el 2003, la carrera de Pedagogía en Lenguaje y Comunicación Inglesa.

La secretaria general Karin Exss, el rector electo Carlos Amtmann, el rector Manfred Max-Neef y el vicerrector académico Germán Campos, camino a la ceremonia de asunción del nuevo rector. 2002

Al comienzo de la década del 2000, un fundamental impulso se produjo con la obtención e implementación de dos Proyectos de Mejoramiento de la Calidad de la Educación Superior (Mecesup), lo que se tradujo, además, en una optimización en términos de infraestructura con la construcción del Edificio del Centro de Innovación Docente, CIDFIL (actual Edificio Eleazar Huerta) y nuevos equipamientos al servicio de sus estudiantes, profesores y funcionarios.

En los últimos años y confirmando esta línea de desarrollo, en un ambiente internacional cada vez más mundializante y caracterizado por una gran competitividad en el sistema de educación superior, la Facultad  ha llevado adelante un proceso de modernización que permitió en el marco de las nuevas demandas la acreditación de sus carreras y programas tanto de pre como de postgrado, todo ello acompañado paralelamente por una sostenida política de perfeccionamiento de sus académicos a nivel de doctorado.

Respecto del proceso de acreditación, lograron esta condición las carreras de Antropología, Pedagogía en Lenguaje y Comunicación y Periodismo. El resto de las carreras (pedagógicas) pudieron completar sus procesos de acreditación durante los años 2009 y 2010. En los años siguientes, todas las carreras de pregrado de la Facultad se encuentran acreditadas y sometidas permanentemente a estos procesos, actualizado así sus estándares de manera constante y sostenida.

En este propicio contexto y sobre la base de la puesta en marcha de los Planes Estratégicos de Desarrollo 2002–2004, 2005–2007, 2008 – 2010 y 2011 – 2015 respectivamente , más el presente Plan aprobado para el lapso 2016 – 2018, la Facultad ha logrado cristalizar diversos proyectos a nivel de pregrado, tal como fue la creación de un Bachillerato en Humanidades y Ciencias Sociales implementado a partir del año 2004, que fue definido por un Plan Común  (ciclo básico) de 4 semestres obligatorio para el ingreso a todas sus carreras, estructurado bajo criterios formativos integrales trans e interdisciplinarios. Luego, en el año 2005 se aprobó la creación de la carrera de Pedagogía en Educación Física, Deportes y Recreación y, en el 2006, la carrera de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales. Importante es señalar que a la fecha ambos proyectos se encuentran debidamente acreditados.

Visto como conjunto los logros obtenidos en los años recientes, pocas dudas caben respecto de la evidente vocación y compromiso en la formación pedagógica de la Facultad en procura de una gran apuesta de futuro en concordancia con sus propios objetivos estratégicos en línea con las políticas generales de la Universidad y muy particularmente, con las recientes a la vez que legítimas demandas de la sociedad nacional en estas materias.

Interesante de destacar en estos últimos años es la ocurrencia de un importante recambio generacional al interior de la Facultad, lo que se explica, por una parte, a través de la apertura de nuevos programas de pre y postgrado con la consiguiente necesidad de contratación de nuevos profesores y, por otra, por el retiro paulatino de parte del personal académico en edad de jubilación. Este fenómeno ha permitido equilibrar de manera muy significativa los esfuerzos de innovación en sus distintas dimensiones del quehacer con las sólidas tradiciones construidas en su historia. En el marco de este hecho, igualmente debe considerarse el relevante aumento en la actividad docente de pregrado de académicos jóvenes postgraduados que sin duda se encuentran imprimiendo una dinámica estimulante tanto en los procesos de generación del conocimiento, como en los métodos de formación orientados a los estudiantes.

Estos relevantes cambios también se han traducido en avances muy significativos en otras áreas claves del quehacer académico. En este sentido el desarrollo en materia de investigación y extensión son elocuentes. Para el primer caso, la cantidad de proyectos Fondecyt se han incrementado de manera muy significativa, como asimismo de otros fondos concursables tales como Fondart, DID/UACh y otros. En tal sentido en necesario destacar el significativo aumento del número de proyectos presentados y su correspondencia con la gran cantidad de aquellos aprobados, todo lo cual habla de una potenciación en las labores de investigación de los profesores de la unidad. Como lógica derivación de estos avances, la cantidad y calidad de las publicaciones generadas han tenido un significativo crecimiento, especialmente en revistas indexadas o de corriente principal y libros con resultados de investigación.

Respecto de la extensión y vinculación con el medio, consecuente con las características de la Facultad, ha sido una labor siempre presente por más de medio siglo a través de distintas maneras permitiendo un permanente contacto con el medio social y cultural. En el marco de los Planes Estratégicos se ha planteado la necesidad de dar un impulso mayor a la vez que un reconocimiento formal a la actividad, por lo cual por acuerdo del Consejo de Facultad y a iniciativa de un grupo amplio de profesores se otorgó en el año 2005 un reconocimiento oficial a la Coordinación de Extensión, institucionalizándola e incorporándola formalmente a la estructura organizativa de la Facultad de Filosofía y Humanidades. Por su parte, la creación y existencia de un fondo propio para proyectos de extensión orientados especialmente para los estudiantes de las distintas carreras, la implementación de una página web institucional y la puesta en marcha del programa radial “Corriente Alterna”, son potentes manifestaciones de los importantes avances obtenidos fortaleciendo la presencia de la Facultad en su entorno cercano y lejano. Resulta también relevante destacar en esta línea la creación en el año 2001 de la Compañía de Teatro de la Universidad Austral de Chile dependiente de la Facultad, entidad que ha logrado posicionarse en el medio artístico–cultural regional y nacional fuertemente a través de sus presentaciones.

A partir del compromiso y participación de funcionarios, estudiantes y profesores, la Facultad se encuentra impulsando y definiendo su futuro cercano y lejano en el marco de un proceso de trabajo permanente. Como símbolo de este esfuerzo y en conformidad a los desafíos de la hora actual, debe destacarse la reciente creación de cuatro nuevas unidades, a saber: los Institutos de historia y Ciencias Sociales, Estudios Antropológicos, Filosofía y el de Ciencias de la Educación. De la misma manera, ocurre con la creación de la Editorial UACh, entidad que se encuentra oficialmente en funciones desde el 2015 y ligada de manera indisoluble a la macrounidad desde su origen. Como corolario, recientemente ha sido aprobado por las autoridades de la Universidad y sobre la base de una propuesta participativa, la construcción de lo que será el nuevo edificio institucional de la Facultad, el que se espera se encuentre en funciones en los años próximos inmediatos.

De este modo, la Facultad se encuentra actualmente experimentando una auspiciosa etapa en su desarrollo lo que implica no sólo el enorme desafío de mantener y consolidar lo logrado, sino que asumir corporativamente las demandas que el entorno social exige hoy en día. Consecuentemente, las actuales y siguientes autoridades tienen y tendrán la compleja tarea de liderar la construcción de su devenir, siendo la mayor garantía para el cumplimiento de esa magna tarea sus académicos, funcionarios y estudiantes.

Prof. Ricardo Molina Verdejo
Instituto de Historia y Ciencias Sociales