Columna de opinión:

El futuro tiene corazón antiguo: 60 años de la Facultad de Filosofía y Humanidades

Nuestro Decano, Dr. Yanko González C., publicó en el Diario Austral de Valdivia una emotiva columna sobre el aniversario de la macrounidad.

Fernanda Luzzi Jueves 17 de Marzo, 2016
Litografía de Humberto Molina

Litografía de Humberto Molina

El lunes 18 de junio de 1956, el Consejo Académico de la Universidad Austral de Chile crea la entonces Facultad de Filosofía y Educación. En la oportunidad, el incansable rector Eduardo Morales expresa que “las condiciones para echar las bases de una Facultad de Filosofía y Educación han cristalizado con el éxito de las gestiones para contratar al señor Eleazar Huerta”. La creación de la Facultad asociada al nombre de Huerta, no era gratuito: Morales ve en él a un académico de alto prestigio, que lo iguala en tesón y al que la universidad puede confiarle la puesta en marcha de toda una Facultad en menos de 6 meses, sin casi profesores especialistas, exigua infraestructura y escaso apoyo administrativo. Morales acierta. Eleazar Huerta –exiliado de la guerra civil española, ex diputado republicano y, para entonces, figura notable de los estudios literarios en Chile- logra lo imposible y en marzo de 1957 articula dos departamentos y dos escuelas (Pedagogía en Biología y Química y en Castellano) y consigue filiar a un cuerpo académico reducido, pero de excelencia: Guillermo Araya, Augusto Pescador, Gastón Gainza, entre otros. Huerta y sus colegas se empeñaron en dotar a la nueva Facultad de un sello crítico e innovador que la diferenciara del resto de facultades homólogas en el país.

Un “destino auténtico” –repetía Huerta- que desarrollara simultáneamente, además de la docencia y la extensión, la investigación, en un contexto nacional y regional de graves insuficiencias institucionales en los estudios humanísticos, pedagógicos y sociales. Se formaron con celeridad núcleos de investigación que dieron paso a los Seminarios de Geografía Lingüística, al Instituto de Filología y a la revista más antigua de la Universidad -y aún vigente-: Estudios Filológicos. Ese destino, en tensión dialéctica con la docencia y la extensión, dio un impulso inesperado a una Facultad naciente y que a poco andar, ensanchó sus saberes, multiplicó sus maestros y repletó sus aulas. Este año –partiendo el día martes 22 de marzo con un homenaje a Eleazar Huerta- celebramos un sello y una herencia fundacional: el insistir y resistir en el cultivo y defensa de las humanidades, no sólo investigando, sino formando. Y hoy, como en 1956, no renunciamos a ese “destino auténtico”, porque el futuro- como decía Carlo Levi- “tiene corazón antiguo”.