La charla inaugural dictada por Pilar Echevarría, del Centro Lector Lo Barnechea y el de la Fundación Había Una Vez, dejó en claro que “sólo fomentaremos la lectura infantil ofreciendo cuentos de alta calidad literaria y estética, dónde los personajes tengan vida y evolucionen a lo largo del texto, con un lenguaje adecuado a la edad del lector”.
La finalidad de esta segunda versión del Encuentro de Mediadores de Lectura es entregar las herramientas necesarias para que profesionales de todas las áreas aprendan a promover la lectura y a generar un vínculo entre el libro y el lector, informó Mabel Guiñez, una de las organizadoras de esta actividad.
Está comprobado que la inmersión temprana de un niño en un ambiente lector apropiado, favorece la construcción de un vínculo familiar y fortalece el rol de madres y padres por el gusto y desarrollo de la lectura en sus hijos.
En esta ocasión, participaron estudiantes, profesores y dueñas que casa de Valdivia y la región, todos quienes se interesan en aprender nuevas técnicas para enseñar el gusto por la lectura entre los suyos.
Invitadas internacionales dictaron los más de 10 talleres y paneles organizados para esta actividad, entre las que podemos mencionar a Norma Guatarama y Rosana Faría de Venezuela, las que ofrecieron talleres de cuentos con títeres y dibujo de ideas, respectivamente. “en la experiencia del año pasado notamos que muchos sacaron provecho de los talleres, así que decidimos darles más cabida este año” señaló Mónica Munizaga, académica del Instituto de Lingüística y Literatura.
El II Encuentro de Mediadores de Lectura, organizado por Mónica Munizaga y Mabel Guiñez, estuvo enfocado al intercambio de experiencias y trabajo en talleres que fomentan la lectura desde la oralidad, cuenta cuento, ilustración y selección de libros.
Debido al éxito de la actividad, llegaron muchas más personas de las presupuestadas inicialmente, las organizadoras están pensando en idear un 3er Encuentro, pero, esta vez, nacional.
Este II Encuentro de Mediadores de Lectura de Los Ríos contó con el financiamiento del Fondo de Fomento del Libro y la Lectura del Consejo de la Cultura y las Artes y con el patrocinio de la Universidad Austral de Chile.







