Mediadores de lecturas: Cuentos que Pueden Cambiar tu Forma de Leer

* Érase una vez un grupo de amigos de la lectura en Valdivia, entre ellos profesores, bibliotecarios, escritores, estudiantes y académicos que se reunieron para dar vida a un hermoso proyecto llamado “Lecturas que trae el río”. Juntos y con el poder de los cuentos se propusieron mejorar y fomentar la lectura entre los más pequeños de la región
(Escrito por Maximiliano Valenzuela V; Fotografías: Alejandro Sotomayor P.)

Equipo Facultad Jueves 19 de Enero, 2012

Todo comienza el año 2009 en la “Tertulias para el Fomento de la Lectura”, espacio de reflexión de diversos actores sociales y culturales de la ciudad de Valdivia, amantes de la literatura y las artes. Es en esta instancia donde se vislumbra una carencia, una necesidad de revertir un indicador problemático de nuestra sociedad:  la falta de lectura y comprensión lectora en niños y adultos de la capital de la Región de Los Ríos.

Es por esta necesidad que se gesta el proyecto “Lecturas que Trae el Río: Taller de Formación de Mediadores de Lectura”, iniciativa liderada por académicos del Instituto de Lingüística y Literatura de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UACh. Entre ellos: Claudia Rodríguez, Felipe Munita, Roberto Matamala y Mónica Munizaga, entre otros.

Además de los docentes de la UACh, la ejecución y puesta en marcha  de los talleres para mediadores de lectura, involucró un esfuerzo grupal con diferentes actores entre los que se destacan estudiantes de la carrera de Pedagogía en Lenguaje y Comunicación, funcionarios del Hogar Luterano y de la Escuela Hospitalaria de Valdivia.

Para la Directora responsable del proyecto, Claudia Rodríguez, “el origen de este proyecto radicó en una necesidad imperiosa que visualizamos entre muchos colegas, que es revertir los índices negativos en relación a la lectura y la comprensión lectora en nuestra ciudad y por qué no decirlo en la región”.

A raíz de lo mismo, el proyecto se propuso  como objetivo apoyar y fomentar el hábito de la lectura en familias de escasos recursos, principalmente en los más pequeños, a través de la “mediación”, generando un vínculo entre libro y lector.

La inmersión temprana de un niño en un ambiente lector apropiado, favorece la construcción de un vínculo familiar y fortalece el rol de madres y padres  por el gusto y desarrollo de la lectura en sus hijos.

Tarea que no fue fácil y se extendió por un periodo de más de siete meses. “Lo que planteamos en este proyecto  fue concretado con creces, con un estilo de trabajo práctico y original, dándole un énfasis educativo, donde cada mediador y familias fueron claves”, comenta Mónica Munizaga, encargada del taller y coordinadora del equipo de mediadores.

El proyecto contempló diversas etapas, la primera de ellas fue un curso-taller de formación en mediación lectora, cuya convocatoria estuvo abierta a la comunidad, donde se seleccionaron alrededor de 20 personas, todas ellas dispuestas y con ganas de aprender las técnicas de mediación lectora.

Participaron del taller, personas de la comunidad valdiviana, estudiantes de la carrera de Pedagogía en Lenguaje y Comunicación y funcionarios, entre ellos profesores de las organizaciones  que se esperaban visitar y dar vida a los talleres (el Hogar Luterano y la Unidad de Pediatría del Hospital).


Aprendiendo a contar un cuento

Los talleres de formación para los mediadores fueron guiados por profesores del Instituto de Lingüística y Literatura de la Facultad de Filosofía y Humanidades, todos  con experiencia en fomento lector.

“Además de nosotros como profesores, las personas que participaron de los talleres, contaron con la participación de relatores invitados que otorgarán una mirada interdisciplinar al tema, integrando nociones de psicología evolutiva y de trabajo comunitario e intervención social”, destaca Claudia Rodríguez.

Se trabajó con una metodología de “aprendizaje- servicio”, considerando doce sesiones de trabajo, incluyendo módulos teóricos y prácticos con visitas a los hogares, realizando experiencias de mediación con niños.

Esta etapa fue compartida entre los responsables del proyecto y los encargados de los hogares entre ellas Marisol Lagos, Jefa de UTP del Hogar Luterano y Marianela Lara de la Escuela Hospitalaria.

“Debido a una demanda lectora en nuestro hogar, esta iniciativa de la UACh nos permitió dar solución a esa carencia. Las familias de escasos recursos del Hogar Luterano no la desaprovecharon, generándose una experiencia única que los llevó incluso a conocer la universidad”, señala Marisol Lagos.

La segunda etapa correspondió a la puesta en práctica del taller, generándose la intervención y vinculación comunitaria con hogares de familias valdivianas de escasos recursos.

Cada mediador visitó a dos o más familias. En estas visitas los mediadores pusieron en práctica sus técnicas para generar un adecuado acercamiento a la lectura, motivando a la participación de todos los integrantes de la familia.

“Los niños quedaron bastante motivados con este trabajo. Tal es así que ellos mismos se reúnen en grupos a leer, copiando a los – tíos cuentacuentos- de la universidad, y no necesariamente van a la biblioteca, sino que después del almuerzo, en sus horas de juego, en el patio, inclusive en las multicanchas del sector, andan leyendo sus cuentos”, explica Lagos.


Moraleja de la historia

El resultado final de este proyecto de formación de mediadores de lectura, fue más allá de los números o estadísticas de aprendizaje de técnicas para mejorar y promover el valor de la lectura en los más pequeños.

Los cuentos se transformaron en la llave de ingreso a hogares de familias de escasos recursos, en donde la lectura no se traduce muchas veces en un bien preciado y de gran valor en la formación de las personas.

Sandra Chacón, madre de tres alumnos del Hogar Luterano, destaca que “con la visita de las tías  y la lectura de los cuentos, pudimos mejorar nuestra relación con los niños, mejoramos nuestra lectura, porque muchas veces uno es flojo y no le gusta leer. Este taller, nos dejó con gusto a poco y nos encantaría que se volviese a repetir para que todos los niños y nosotros retomemos la lectura como algo importante en nuestra vida.”

En total, el proyecto formó a más de veinte mediadores de lectura, implementó diversas acciones de promoción de la lectura en hogares, escuelas y charlas dictadas en la misma Universidad Austral de Chile. Además de la participación en la Feria del Libro de Valdivia y la realización del Primer Encuentro de Mediadores de Lectores de la Región de Los Ríos.

Junto a esto se creó un material audiovisual a modo de documental de registro del proyecto y un CD llamado “Lecturas que trae el Río”, grabación de diversos cuentos e historias por sus protagonistas: los mediadores de lectura.

“Esperamos poder repetir la experiencia de este taller de mediadores, quedamos con gusto a poco, el poder llegar a una familia de una manera tan sencilla como es leerles un cuento, es maravilloso y si esto ayuda a fomentar la lectura, nos damos por pagados”, indica Mónica Munizaga.

Los creadores y realizadores de esta innovadora manera de fomentar la lectura esperan que se repita la experiencia  y se replique en diversos lugares de la región y el país.