“En Nuestro Días Oyarzún Sería Bloguero”: El Libro “Pensamiento y Forma” Por Claudio Valdés

Escrito por Sebastián Figueroa, Oficina de Publicaciones (Facultad de Filosofía y Humanidades, UACh)

Equipo Facultad Martes 20 de Diciembre, 2011

LUIS OYARZÚN. PENSAMIENTO Y FORMA
Claudio Valdés Agüero
Valdivia: Ediciones Universidad Austral de Chile
2011
155 págs.

El Dr. Claudio Valdés, profesor del Instituto de Comunicación Social, es el autor de este estudio sobre la obra de Luis Oyarzún, enfocado principalmente en su Diario íntimo, unánimemente reconocido como la principal expresión del género diario en la literatura chilena.

La investigación de Claudio Valdés es una atenta mirada a esta obra, un examen crítico y filológico de las páginas que la componen, desde su génesis en libros anteriores del autor hasta las líneas que permanecen inéditas. En general, el Diario íntimo de Oyarzún es una obra conocida pero sobreentendida: interesante por su prosa, por su alusión a poetas e intelectuales de los años ’40, ’50 y ’60, por las confesiones íntimas de su autor, pero poco profundizada por la crítica en sentido valorativo e histórico. Al señalar los temas y los registros del autor en toda su diversidad, Claudio Valdés nos aproxima al pensamiento ecológico, estético y sociológico de Oyarzún mediante códigos de interpretación que tienen sus raíces en lo histórico y lo generacional y que luego se topan con lo ético y lo estético. De ese modo, el Diario íntimo se nos devela aquí, quizá como nunca antes, en toda su complejidad como documento y texto de lenguaje, expresión particular de un pensamiento y una vida.

Pero no se trata, en cualquier caso, de un estudio literario. Con la libertad de quien conoce bien de lo que habla, Claudio Valdés evita las disquisiciones técnicas acerca del género o del discurso del autor, yendo y viniendo dentro y fuera del diario para iluminar influencias, complicidades o períodos de escritura. Se trata, pues, de un ensayo sobre el Diario y sobre su cocina. Sobre las vicisitudes del texto y cómo acompañaron la vida y el pensamiento de Luis Oyarzún. Claudio Valdés señala en ese sentido que “la relación de Oyarzún con el género diario íntimo es uno de los temas que abordo en el libro, ya que el diario de Oyarzún es muy excepcional; pervierte las cláusulas pincipales del género: el resguardo de la intimidad, la anotacion que se ajusta al calendario, eludiendo lo cotidiano, lo íntimo en definitiva. Yo propongo que Oyarzún adapta el diario a sus propias necesidades expresivas, transformándolo en un cuaderno de apuntes, de bosquejos, de anotaciones y registro de cosas vistas. Con ello Oyarzún ajusta el género a lo que en él es una necesidad mayor, la de sentirse un verdadero escritor (…) La idea de una obra dispersa -o más bien fragmentaria- es un rasgo de modernidad (…) Pero esa sensación desaparece en la lectura del Diario, donde los temas fluyen de forma natural”.

Al respecto, cabe preguntar por la construcción del yo del autor textual, en la medida que Oyarzún habla tanto de sí mismo como de los innumerables amigos, viajes y encuentros que acompañan la escritura de su diario; parece que a veces el autor no completa la autorreferencia, la deja abierta a las inquisiciones del otro. Ése quizá es uno de los rasgos de mayor modernidad en el diario, y Claudio recalca tal cosa señalando que “en Oyarzún la conciencia memorialista asume el registro de sus experiencias vitales en relación a las de sus amigos artistas y escritores, tanto de las generaciones del ‘38 como del ‘50 y que conforman el grupo de sus habituales, en sus reuniones en casa de Roberto Humeres, en el parque forestal o en las tertulias en casa de Maria Inés del Río Balmaceda. Oyarzún reseña las obras de sus amigos, comenta sus encuentros, escribe sonetos a cuatro manos, les da a leer partes de su Diario. Sugiere lecturas, etc. Frente a escritores jovenes, adopta un tono paternal. Frente a escritores consagrados, mantiene una doble relación: reconoce sus talentos, pero critica fuertemente su personalidad. Especialmente a Neruda. Frente a la literatura política es implacable”.

Es esa capacidad para observar, criticar, ironizar, pensar la realidad que el Diario de Oyarzún merece estudios de este tipo y, por supuesto, más lecturas. La actualidad del texto, de hecho, es total: “Creo que en nuestro días Oyarzún sería bloguero, y tendría muchos seguidores”, confirma Claudio Valdés.

Para esta reseña, un estudio breve como el de Claudio no aspira a ser un aburrido monográfico menéndezpelayiano, al estilo de una semblanza edificante o de una demostración de arte erudito. Al revés, critica las formas para advertir un pensamiento, y juega con los conceptos para dar cuenta que las formas son a veces inclasificables, y que la virtud de un autor a veces no son sino las palabras dichas sin pretensión. Las constantes alusiones al Diario de Oyarzún dan cuenta de esto: Valdés sabe mostrarnos la prosa única del autor, los suaves contrastes y la contemplativa acidez con que escribió sobre la naturaleza, la amistad y el trabajo intelectual, sin imponerse a esas ideas, traduciéndolas sin traicionarlas.