Columna de opinión:

Juan Radrigán, el penúltimo abanderado

El profesor y dramaturgo, Dr. Roberto Matamala, nos invita a leer su nueva columna de opinión.

Fernanda Luzzi Miércoles 19 de Octubre, 2016

juanradriganHa  dejado de respirar el cuerpo de un alguien llamado Juan Radrigán. Fue el penúltimo abanderado de los pobres de la tierra. Su obra permanecerá, como perdura la de dos grandes desposeídos que escribieron, desde un origen común, de la desvalida condición de otros muchos. Me refiero a Antonio Acevedo Hernández y Alfonso Alcalde. Ellos tres ejercieron su oficio escritural dando voces a los marginados seres humanos de nuestra sociedad. Y lo hicieron sin concesiones, sin paternalismo, sin culpas. Mostraron su miseria y sus dolores, pero también a sus personajes bañados, sin excepción, con una luz de esperanza y de nobleza.

La voz de Radrigán empieza a oírse a mediados de los setenta, en momentos en que el teatro chileno comprende que ha sobrevivido a las peores adversidades de su historia y comienza a alzar su voz con misiones absolutamente necesarias para la sociedad: dar voz a los que no la tienen, recomponer el tejido social, fomentar la solidaridad, denunciar los atropellos de la dictadura, discutir líneas de acción política y rescatar el ideario democrático. De esta manera el teatro vive —contra la creencia generalizada— una de sus mejores épocas. Cada función se ha vuelto un rito de comunión entre público y actores.

Pocos saben que el estreno teatral de Radrigán se realiza en Valdivia. El loco y la triste, la primera y una de sus más célebres obras, fue dirigida por el poeta y teatrista Jorge Torres el año 1978, si mal no recuerdo, contando con las actuaciones de Ethelvina Ruiz y Marcelo Lillo.

El cambio histórico de fines de los ochenta, trae un paréntesis en la obra del dramaturgo. Es un receso breve. Comprendiendo que el poder y sus abusos siguen en las mismas manos, su voz vuelve a alzarse con fuerza contra la superchería y el enmascaramiento de la llamada transición democrática. Su público sigue siéndole fiel y otros, más jóvenes, se suman a sus seguidores. El Encuentramiento y Amores de cantina son dos de sus aclamados estrenos de esta época. El año 2011 recibe el Premio Nacional de las Artes de la Representación.

El cuerpo de Juan Radrigán, el poeta dramático de los pobres, ha vuelto a la tierra. Más temprano que tarde, otra voz, comprometida con su patria y con su pueblo, embebida de su espíritu indomable, enarbolará las banderas de la justicia social.