Nuevo libro publicado por académico de la Facultad de Filosofía y Humanidades

Se trata de “La construcción histórica de la juventud en América Latina. Bohemios, Rockanroleros y Revolucionarios” (Santiago-Valdivia, Editorial Cuarto Propio, 2013), voluminoso libro en el que, tal como en la imagen de portada (una intervención sobre fotografías de estudiantes detenidos en un campo militar luego de la revuelta del 2 de octubre de 1968 en México, tristemente conocida como la Matanza de Tlatelolco), los académicos Yanko González (Universidad Austral de Chile) y Carles Feixa (Universidad de Lleida) intervienen el concepto de juventud y lo revelan a la luz de su historicidad.

Fernanda Luzzi Miércoles 14 de Agosto, 2013

La Construcción HistóricaAl ser la juventud un concepto que usualmente es enfocado sincrónicamente, con un sesgo instrumental, el resultado es novedosamente crítico. Esto, primero, porque, al decir del antropólogo Dr. Yanko González,  las “ciencias sociales han desestimado el tránsito diacrónicos de los y las jóvenes y los han visto apenas como ‘promesas adultas’ y, bajo la tiranía del presente, como condición pasajera sin mayor contribución comprensiva para leer el devenir sociocultural”.

En efecto, una historia de los jóvenes en América Latina, un relato acerca de sus raíces culturales más remotas y de las diferentes formas en que se ha presentado a lo largo del siglo XX, es lo que en cierta forma echaba de menos cualquier historiador, pero, y sobre todo, cualquier antropólogo o culturólogo en general. En esa tarea se han plegado los autores al dar cuenta de la construcción diacrónica del significado de la juventud, principalmente en la primera parte del libro, y luego junto a otros autores, en las siguientes secciones.

En esa primera parte del libro, los autores optan por ensamblar históricamente la idea de cultura juvenil a partir de acciones y actores que, si bien divergentes,  confluyen en lo que hoy llamamos juventud: de los aprendices a los solteros, de los ritos de iniciación a las leyes de parentesco, de los roles dependientes a los actos de emancipación, los autores realizan un análisis histórico transcultural y consiguen esbozar la manera en que las distintas sociedades, en distintas condiciones socio temporales, representan a los jóvenes en el circuito cultural. En este apartado, podemos observar de qué manera se concebía la juventud en el mundo clásico, en las sociedades primigenias leídas desde la dominación colonial, en las sociedades rurales y en los pueblos indígenas que sobreviven y conviven hoy con regímenes nacionales o globalizados en los que el capitalismo se ha instalado soberanamente.

Como correlato de este primer apartado, los autores despliegan luego un análisis específico de la juventud en el siglo XX, década por década, anteponiendo un alias, un apodo, para caracterizarla generacionalmente. En las palabras de Yanko González, más que de enumerar hitos significativos en la historia de la juventud durante el siglo XX, en ese capítulo se trata de “establecer que existe una intensificación en la aparición de las y los jóvenes –como sujetos y actores sociales- que se mueven desde las reducidas élites que ‘disfrutaban’ de aquella condición hasta una visibilidad mayor gracias a la expansión social de las instituciones educativas”. Todo ello se demuestra a través de una caracterización de las acciones modernizadoras y las políticas desarrollistas operantes en América Latina, donde las y los jóvenes “comienzan a ser definidos como sujetos de derecho y sujetos de consumo (aceleradamente en las décadas del cincuenta y sesenta). De este modo, se comprende un transcurso más o menos complejo que va desde los que ‘disfrutan’ hasta los que ‘padecen’ la juventud”, termina diciendo el académico de la Universidad Austral.

El trayecto realizado por los autores incluye también la proliferación de movimientos juveniles de raigambre artística y política en contextos nacionales, momento en el cual entran en escena los aportes de los otros autores que contribuyen en las siguientes secciones del libro. Una de ellas, dedicada al lugar de los jóvenes en tradiciones nacionales como las México, Argentina, Brasil o Chile, resalta tópicos como el mercado adolescente y los desajustes estructurales promovidos por la modernización capitalista y la participación política, que intenta incluir -al mismo tiempo que excluye- a los actores juveniles.

En la tercera parte y final, se desarrollan estudios sobre procesos específicos de la historia latinoamericana de la juventud en el siglo XX, de los cuales cabe resaltar el texto de Gérard Lutte sobre la revolución sandinista en Nicaragua, en la que niños y jóvenes fueron protagonistas de la lucha armada y de la posterior organización del estado revolucionario. Otros trabajos hablan, por ejemplo, del desarrollo de identidades juveniles en la frontera de México con Estados Unidos o de la producción musical rockera en Colombia durante la década del 60.

En definitiva, este libro, que según el académico Yanko González, “se inició en Catalunya hace ya más de un década”, viene a ser un primer eslabón en una posible investigación sistemática, desde las ciencias sociales y en el contexto latinoamericano, de la juventud y la identidad juvenil, investigación sistemática en la que el propio autor viene contribuyendo desde hace años “y lentamente, a través del estudio de las variables territoriales, culturales y (sub)culturales en el pasado reciente de la juventud chilena”.

De ese modo, desde diversas dimensiones y con un fuerte cariz divulgativo, el libro logra ‘abrir’ el concepto de juventud más allá de la tribu, la moda, el consumo o la rebeldía, para luego entroncarlo con estructuras culturales, políticas y económicas que hacen de la cultura juvenil un verdadero actor histórico, imprescindible para comprender el devenir sociocultural de nuestro Continente.