Comparando el Sistema Educativo Nacional: Tres vasos ¿medio llenos o medio vacíos?

Columna de opinión del Dr. Marcelo Arancibia Herrera, académico del Instituto de Ciencias de la Educación UACh, publicada esta semana en el Diario Austral de Los Ríos.

Carolina Angulo Jueves 3 de Octubre, 2019

El 10 de septiembre de este año se publicó el Informe de la OECD “Education at a Glance 2019”, este reporte muestra comparativamente resultados de los sistemas educativos de los países pertenecientes a este grupo de países donde Chile es integrante. Si bien hay bastantes datos y dimensiones, nos gustaría poner el foco en tres aspectos dadas las coyunturas y los debates internos sobre Educación Pública que sostenemos actualmente.

Primer vaso medio lleno: Chile destina el 1,2% del PIB a financiar programas de educación parvularia, el cual es uno de los porcentajes más altos entre los países de la OECD. Vaso medio vacío: la matrícula en educación parvularia aún se encuentra por debajo del promedio de los países de la OECD.

Segundo vaso medio lleno: El personal docente de Chile es joven. Vaso Medio vacío: condiciones de trabajo son complejas: la cantidad de estudiantes que atiende cada profesor y las horas legales de trabajo se encuentran entre los porcentajes más altos, desde parvularia hasta educación media. El informe sugiere que esto podría desalentar a las personas para ingresar y mantenerse en esta profesión.

Tercer vaso, medio vacío: En Chile, el gasto total por estudiante en instituciones de educación escolar y educación superior es bajo y una gran parte de este se encuentra cubierto por fuentes privadas, particularmente en la educación superior.

Dados estos datos que no son muy novedosos nos invitan a reflexionar: si queremos cambiar y mejorar ¿por qué seguimos haciendo más de lo mismo?, las reformas denominadas “estructurales” de principios de esta década a mi parecer han quedado cortas o bien son limitadas para lograr un verdadero despegue que nos acerque a los estándares de desarrollo y logros educativos de los países OECD con quienes nos gusta compararnos cuando nos conviene, a todas luces y así está demostrado el “gasto” público en educación es una inversión para el desarrollo y la equidad social.