El pasado jueves 12 de noviembre se publicó en un periódico de circulación local una columna del Dr. Roberto Matamala titulada “Los nietos de la señora Nelly“, en la cual se exponía un alegato en contra del paro de los funcionarios del Registro civil, representado en su dirigenta Nelly Díaz, vinculándolo con la renuncia del ex presidente de Conicyt, Francisco Brieva, por la falta de recursos para el desarrollo científico del país. La columna acusa a las acciones reivindicativas de los funcionarios públicos como de “cortoplacistas” y castradoras respecto de un proyecto futuro que “podría” llevarnos al desarrollo.
A este respecto, creemos que las miradas apocalípticas sobre las reivindicaciones sociales y en especial el lenguaje despectivo frente a la dirigenta del Registro Civil, no contribuyen al diálogo democrático y, peor aún, cierran posibilidades de pensar proyectos colectivos de futuro. Por el contrario, la pasada movilización y paro nacional del Registro Civil, catalogada como huelga ilegítima (cuestionable expresión para una normativa que nace bajo una dictadura militar y respecto de la que aún no se hace contrapeso en los espacios académicos), refuerza la convicción de que es factible desarrollar conquistas para los(as) trabajadores(as) ocupando la posición estratégica que éstos tienen frente al Estado.
Otro aspecto preocupante de la columna aludida es que se basa en una ilusoria oposición entre la supuesta lógica cortoplacista de las demandas de los trabajadores del Registro Civil, versus las demandas de largo plazo de los académicos y científicos de Chile, cuyo objetivo sería “sacar al país de la ignorancia y la pobreza”. Este tipo de análisis no sólo desconoce la condición de trabajadores que tenemos todos los académicos sino, más importante aún, piensa el trabajo universitario desde categorías decimonónicas e iluministas, negando la importancia histórica de otros espacios de construcción de conocimiento y cultura, tan importantes como el académico, al mismo tiempo que desconoce la importancia colectiva y de largo plazo que tiene exigir que el Estado no se erija como uno de los peores empleadores en un país donde, por lo demás, éstos abundan.
Por lo señalado, nos revindicamos como los Nietos de Nelly en términos políticos, dejando atrás la imagen de la Sra. Juanita como proyección de una chilena “usuaria” de las políticas públicas de los gobiernos de la Concertación. Preferimos a las “abuelas” movilizadas que a mujeres conformistas con un Estado que hace tiempo les dio la espalda.
Robinson Silva
Karen Alfaro
Juan Pablo Venables
Max Cortés
Académicos Universidad Austral de Chile