Como investigadoras e investigadores de la realidad social y cultural así como formadoras y formadores de profesionales universitarios, declaramos ante los acontecimientos que involucran las relaciones del Pueblo Mapuche con la sociedad chilena lo siguiente:
a) Los mapuche, como otros pueblos que habitan el territorio del estado chileno tienen el derecho, consagrado por su historia y por el Derecho Internacional, tanto en el Convenio 169 de la OIT como en otros, a desarrollar una particular manera de vivir.
b) Los mapuche, diferenciados en sus particularidades, constituyen un Pueblo, cuyo reconocimiento desde la legislación del estado de Chile, aún sigue pendiente.
c) La situación actual no aparece de repente, es el resultado de múltiples intereses políticos, económicos y socioculturales traducidos en políticas públicas que han pretendido asimilar al pueblo mapuche, a través de acciones e intervenciones que no consideran indicadores pertinentes y adaptados a su especificidad y diversidad, a su hábitat, adaptabilidad al medio ambiente, economía particular, uso y manejo del espacio territorial de las comunidades.
d) La no consideración de la opinión, autodiagnóstico, expectativas y demandas de las comunidades, no permite entender las particularidades de las condiciones de etno-desarrollo indígena, ocultándose la diversidad étnica, los modos de vida y la cultura indígena.
e) La tendencia asimilatoria desde la sociedad industrial y moderna, manifestada en las relaciones establecidas entre los Estados nacionales y las sociedades indígenas, se ha convertido en una dimensión social y política de difícil negociación. Los diversos grupos indígenas han desarrollado discursos y prácticas que cuestionan los fundamentos de tales relaciones. La dimensión política de la interculturalidad, no respetada por amplios sectores, se manifiesta en toda su complejidad.
f) Un factor desencadenante de la crisis se deriva de la situación de posesión y propiedad de la tierra. Cuestión que nos remite al menos al siglo XIX y a todo el territorio mapuche. Esta no es una situación puntual y coyuntural, sino que se vincula al proceso histórico del despojo, reducción e invasión del territorio mapuche, en particular a la constitución de la propiedad privada y fiscal en desmedro de la posesión y uso ancestral indígena.
g) Un examen histórico, contextual y más detallado, permite apreciar que los mapuche tienen claro en sus conocimientos los límites ancestrales de las tierras, así como guardan los detalles del proceso de transformación por las usurpaciones; pudiendo mapear en el tiempo y en el espacio las características de tal proceso. Se sienten con la legitimidad de reclamar la recuperación y utilización de tales territorios. En esta perspectiva parecen no existir desacuerdos. La recuperación del territorio considerado ancestral, parece ser un factor clave de acuerdo entre los mapuche, donde los desacuerdos se derivarían de la dinámica de distribución que respondería a criterios y proyectos de uso diferentes.
h) Para entender las relaciones con el pueblo mapuche en tanto movimiento y organización social con proyecto político propio, es necesario considerar al menos que:
i. Los sectores políticos de la sociedad chilena, se han manejado con un enfoque predominante de clases sociales, por lo que han visto solo campesinos, obreros y profesionales, quedando oculta la dimensión étnico-cultural de las organizaciones mapuche. Han tratado que los mapuche se incorporen a una sola manera de pensar y hacer la política, que se transformen en ciudadanos chilenos con derechos y deberes.
ii. Los mapuche sobrevivieron la invasión europea primero y después las presiones de los nacientes Estados chileno y argentino, porque no estaban organizados políticamente de manera centralizada. El control militar de los mapuche sólo fue posible a fines del siglo 19, en acciones combinadas de los ejércitos chileno (“Conquista y Pacificación de La Araucanía”) y argentino (“Campaña del Desierto”). En tal situación, los mapuche se articularon en una gran fuerza de oposición política y militar; aunque también hubo grupos que pactaron acuerdos con los representantes de los gobiernos.
iii. El Pueblo Mapuche se expresa en organizaciones diferentes, congregándose la mayoría en determinadas coyunturas, existiendo una cierta continuidad estratégica que nos habla de una lógica particular de estructurar y ejercer el poder político.
iv. En las relaciones que las comunidades establecen entre ellas y con otras instancias, se comprueban los vínculos con personas e instituciones religiosas, políticas, de instituciones públicas y privadas; así como con organizaciones mapuche de alcance nacional.
v. Los miembros de las comunidades mapuche y sus autoridades, llegan a veces a acuerdos o establecen alianzas con personas e instituciones mapuche y chilena, que generan contradicciones internas
vi. La lógica actual de resolución de conflictos, está construida a partir de los referentes propios como mapuche, como desde el aprendizaje desprendido del conocimiento de otros grupos de la sociedad chilena.
vii. Existiendo una historia reciente de enfrentamientos, traducida en descalificaciones, agresiones verbales y amenazas, resulta preocupante que los sectores extra-comunidades involucrados, no hubiesen impedido el acrecentamiento de la violencia.
viii. Los conflictos dan cuenta en un nivel muy general, de incompatibilidades entre modelos de desarrollo, y que deriva de circunstancias que escapan al control de las comunidades.
ix. Las relaciones entre los miembros de las comunidades y los habitantes no mapuche del campo y de las ciudades, tienen más de un siglo de historia, llena de complicaciones. Los mapuche, han tenido que soportar las acciones y presiones de asimilación y los no mapuche, han planteado que eran impedidos de mayor desarrollo, precisamente, por la existencia de estas comunidades.
Por todo lo anterior,
i) El pueblo-nación mapuche podría sustentarse en la práctica y proyectarse en la medida que sus integrantes puedan controlar sus relaciones internas y externas, o sea, puedan tomar decisiones acerca de lo que les afecta, siguiendo la dinámica de los recursos materiales y simbólicos que usan, manejan, se apropian y resignifican.
j) Nos asiste la convicción que un camino fértil sería desarrollar una interrelación de apoyo mutuo entre las diversas asociaciones mapuche y la sociedad chilena basadas en los principios de autodeterminación, autonomía y respeto mutuos.
A esta declaración se sumaron los académicos:
Yanko González, Decano Facultad Filosofía y Humanidades
Rodrigo Browne, Director Escuela de Graduados
Claudia Rodríguez, docente del ILLI
Roberto Matamala, docente del ILLI
Mauricio Mancilla, docente del INFE
Sergio Toro, docente del INFE
Otto Lührs, docente del INFE
Yenny Paredes, docente del ILLI
Christian Henríquez, docente del CEAM
Ricardo Oyarzún, docente del Instituto de Salud Pública
Rodrigo Moulian, docente del ICOM
Myriam Márquez, docente del Instituto de Salud Sexual y Reproductiva
Sandor Muslow, docente del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas
Paulo Contreras, docente del INFE
Ricardo Ugarte, docente del Instituto de Ciencias Químicas
Amalia Ortiz de Zárate, docente del ILLI
Víctor Hugo Valenzuela, docente del ICOM
Walter Sáez, docente del Instituto de Ciencias Físico-Matemáticas
