Análisis de docentes y estudiantes al conflicto que moviliza al país

Por una Educación de Calidad

No podemos vaticinar qué sucederá este 2012 en materia de educación, pero sí podemos asegurar que lo iniciado el año pasado logró remecer a la sociedad, iniciando un proceso sin retorno que nos llevará a exigir garantías igualitarias en todos los ámbitos.

Fernanda Luzzi Lunes 19 de Marzo, 2012

Situar a la educación en el centro de la discusión, responde, principalmente, a que en 30 años el sistema no ha sufrido modificaciones sustanciales que permitan asegurar la calidad en la materia. Cada año son más los jóvenes  que acceden a universidades, institutos o centros de formación técnica para continuar sus estudios y convertirse en profesionales. Es un grupo heterogéneo que exige mejor calidad, más igualdad y buenas condiciones para concretar su objetivo: la educación debiera ser una garantía estatal, al igual que la salud.

Para profundizar más en estos temas, conversamos con algunos docentes de la Facultad de Filosofía y Humanidades, quienes nos dieron su opinión, la que, en general, coincide en la necesidad de modificar el sistema y otorgar garantías para que todos quienes lo quieran puedan estudiar.

El doctor en Educación,  Alberto Galaz nos indica que lo importante es recordar que nuestro actual sistema educacional tiene su origen en dictadura militar, y que su funcionamiento se despliega sobre una matriz económica neoliberal, caracterizada, entre otros rasgos, por el desmantelamiento del rol social del Estado, la apertura del campo educativo a la inversión y el lucro de privados, la instalación de la competencia entre establecimientos educacionales como mecanismo de asignación de recursos y el subsidio de la demanda, entre los que podemos mencionar.

El Director del Instituto de Ciencias Sociales, Fabián Almonacid, asegura que “los problemas de la educación son, en definitiva, los problemas de la sociedad chilena. La desigualdad extrema, la distribución de la riqueza y la pobreza, la segregación espacial entre grupos sociales, como ejemplo de lo estructural, así como otras características más valóricas,: clasismo, ’racismo’, sexismo, centralismo, etc., son todas cuestiones relacionadas y que forman una compleja realidad social difícil de modificar con medidas puntuales”. Es rol del Estado garantizar que todos y todas tengan las mismas oportunidades al ingresar al sistema educativo tradicional, algo que hoy no sucede.

Tal como lo expresa Rodrigo Cósimo, estudiante de Periodismo y Vicepresidente de la FEUACh, la exigencia del movimiento estudiantil es que el Estado de haga garante y financie un sistema educacional de mejor calidad, público y que esté al servicio de los desafíos de nuestro país.

La  pobre calidad educativa expresada, por ejemplo, en indicadores de eficiencia interna  tales como los resultados obtenidos en pruebas nacionales (SIMCE y PSU) e internacionales (TIMMS) reflejan las propias contradicciones del sistema, en tanto el principal factor determinante del rendimiento, es el origen socioeconómico de los alumnos”, afirma el académico Alberto Galaz.

Ahora, el problema, y es un punto en el que todos coinciden, es que este gobierno no garantizará dicha igualdad, pues lo que han hecho las autoridades es “profundizar la mercantilización de la educación superior”, afirma el Decano, Yanko González, quien además indica la importancia de establecer una política de Estado que subsidie y regule la oferta, lo que generará la democratización cualitativa en el acceso y cobertura de la educación.

El académico y especialista en educación, Sergio Toro, reflexiona que lo principal es cambiar la educación desde sus bases, comprendiendo que un pueblo educado es un pueblo libre, no mano de obra calificada, para lo que no podemos continuar comparándonos con sociedades desarrolladas, que, paradojalmente, se encuentran en crisis económicas-sociales, sino reconocer los procesos particulares, opiniones y características que nos definen como comunidad y sociedad.

Lo primero que debe quedar claro es si las autoridades aceptarán el desafío de mejorar la calidad de la educación, algo que para los estudiantes no está definido pues consideran que el gobierno “nunca tuvo la voluntad de recoger las propuestas provenientes del mundo social, actúo con soberbia, manteniendo su minoritaria posición ideológica, siempre en defensa de sus compromisos con los empresarios de la educación”, sostiene Rodrigo Cósimo.

La Directora de la carrera de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales, Karen Alfaro, reconoce que se ha iniciado un proceso social que cuestiona las bases fundantes del modelo actual pero que la historia de estos procesos es de larga construcción, “sobre todo pensando en que el derecho a la educación es una reivindicación a la sociedad en su conjunto y que está por sobre la lógica economicista de la resolución de conflictos”. Por lo mismo, afirma que las transformaciones demandadas por el movimiento estudiantil no se resuelven con improvisaciones o cambios superficiales del sistema.

Para todos ellos, la idea de continuar con las movilizaciones este 2012 es clara y contundente, no se puede retroceder todo el camino avanzado hasta hoy, quizás no se ha logrado el cambio político planteado,  pero sí es importante que todo chileno y chilena se concientice en que es necesario el cambio para que todos tengan iguales oportunidades.

El académico Fabián Almonacid confía en que este año el movimiento social siga luchando por una educación pública, accesible, de calidad, laica y controlada por el Estado, pero cree que “las tomas, paros y marchas no van a lograr ese objetivo, pues estamos ante un orden establecido por el gobierno y los grupos de poder, los que defenderán sus intereses a pesar de la demanda ciudadana”.

Por lo mismo, la creatividad en las formas de manifestación debe preponderar, así como también salvaguardar sus estrategias de reivindicación. El Decano González insiste en que “no se le puede pedir al movimiento estudiantil que opere con la razón y la visión de las y los colegas docentes, funcionarios o las autoridades universitarias. Se les debe pedir que incluyan esas posiciones como una variable política para no perder la unidad de sentido y propósito de un movimiento que excede lo estudiantil, que es ciudadano”.

Las manifestaciones pueden convertirse, si se tratan con responsabilidad y compromiso, por parte de quienes organizan y promueven la movilización, en un poderoso ambiente educativo para quienes participan. Al respecto, Sergio Toro insiste en que “cualquiera que está en una institución educativa tiene una doble responsabilidad frente a su sociedad y a su disciplina, pero falta comprender que cada vez que se solicita un cambio, las responsabilidades se duplican al igual que las consecuencias”.

Por eso, Karen Alfaro, cree que al ser una institución que forma a profesores es necesario ampliar las instancias de diálogo no sólo a la comunidad universitaria sino que a toda la ciudadanía, para así, enriquecer el debate público y contribuir, también, a la formación ciudadana en materias de educación. Pero “lo más importante en que en este trayecto no se disocien los intereses y opiniones de todos quienes buscamos un cambio real al sistema”.

El desafío de la movilización para este 2012 será el de “mantener la fuerza y mística del movimiento a la vez que se construye transversalidad y acuerdos estratégicos. Para los estudiantes de nuestra universidad el reto no será menor, porque junto con reconocer la justicia de su causa, deberán considerar el riesgo de inviabilidad institucional resultante de una lucha prolongada”, indica Galaz.

Al respecto, el Vicepresidente de la FEUACh, indica que “las manifestaciones masivas y las marchas serán siempre una manera de hacernos sentir, podemos adecuar las formas de manifestación a lo que la mayoría de los compañeros determinen o al clima de opinión de la sociedad en relación a nuestras demandas, pero estamos consientes que la prolongación de paros y expresiones de violencia nos juegan en contra,  lo que siempre nos desafía a ser creativos y a buscar nuevos mecanismos para sumar voluntades”.

El Director del Instituto de Ciencias Sociales tiene esperanzas en un cambio político, pero sabe que lo más importante es que los jóvenes participen de los procesos electorales, especialmente en las próximas municipales, “para demostrarle al país que sí hay interés y que sí queremos un cambio”. En definitiva, el escenario donde se decidirán las modificaciones al actual sistema se determinará cuando sepamos quiénes nos representarán en los municipios, parlamento y en La Moneda.

Hay que perder el miedo a la política y ser capaces de defender nuestras ideas ante el parlamento y autoridades, es importante romper con la idea que divide lo ´político´ de lo ‘social´, instaurada desde la dictadura militar”, enfatiza Cósimo.

No podemos determinar desde ya qué sucederá este 2012, pero sí podemos asegurar que no será un año tranquilo, que las demandas sociales de distintas organizaciones y regiones movilizarán al país y que luchar por una educación de calidad continuará siendo importante para quienes exigimos igualdad de oportunidades.

Artículo publicado en Revista ActualidadUACh