Abren convocatoria de monitores en la segunda versión de Tutoría de Pares para estudiantes de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales.

Por segundo año consecutivo, se da el vamos al proyecto que busca implementar estrategias de aprendizaje en torno al pensamiento crítico, profundizando esta vez en las dinámicas del aprendizaje autónomo y comprometido, ámbito primordial en el fortalecimiento de la educación inicial para la carrera de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales. Se trata del desarrollo de tutorías para estudiantes de primer año de la carrera, en el marco de la asignatura Ética, Relacionalidad y Desarrollo Humano, dictada por la Profesora Patricia Thibaut.

El programa de tutorías será dirigido por la profesora Patricia Thibaut en colaboración con el profesor Yerko Monje, así como otros académicos colaboradores. Este 2020 se propone continuar con la metodología de tutoría de pares y a su vez profundizar en el desarrollo del pensamiento crítico y autoregulado, para desarrollar conocimientos y aprendizajes significativos. El seguimiento de estrategias innovadoras como la tutoría de pares permite identificar las variables que se mantienen en el tiempo y descartar aquellas que puedan deberse a casos excepcionales. Todo lo anterior, con el interés de potenciar la innovación en la docencia universitaria.

Requisitos para ser tutores

Como parte de la implementación del proyecto, está abierta la convocatoria para estudiantes que quieran participar como tutores. Las y los interesados deben tener aprobada de manera satisfactoria la asignatura “Ética, Relacionalidad y Desarrollo Humano – EHIS-101“ o en el caso de generaciones superiores que no cursaron la malla innovada, presentar su relación con los contenidos y la motivación. Lo anterior, además de tener la condición de alumno regular de la carrera de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales este año. Para esto, se debe completar el siguiente formulario: https://forms.gle/r33pmFGLiTppMfhW8

Sobre esta iniciativa, la Prof. Patricia Thibaut  comentó “Estamos muy contentos de poder realizar este proyecto por segundo año el cual tuvo muy buena acogida y resultados el año pasado. La tutoría de pares busca generar oportunidades de interacción entre pares en el contexto de la sala de clases y de esa forma apoyar el aprendizaje, así como vínculos positivos entre estudiantes de la carrera. En este sentido la investigación es contundente en mostrar la importancia del aspecto social del aprendizaje y el rol del lenguaje en la formación de pensamiento, tanto entre docente y estudiantes como entre estudiantes o pares. “, precisó la académica.

La ansiedad del retorno: sobre la pandemia y la educación en Chile

Constantes han sido los debates sobre cómo plantear los procesos educativos, en la actual crisis mundial a la que nos enfrentamos por la pandemia de COVID-19, tensionando entre otras áreas, el rol de la escuela en las sociedades actuales. Sin duda, este momento histórico ha obligado a replantear los procesos y normalidades con las que se entendieron diversos fenómenos educativos durante los últimos siglos, enmarcados en un escenario material asociado a la escuela como centro de aprendizaje, o la “instrucción” en primera instancia histórica.

Sin afán de profundizar en torno a las cuestionadas respuestas gubernamentales y sociales a la pandemia, es innegable que el peligroso, incomprensible y obstinado empeño por plantear una vuelta a las clases presenciales por parte del Ministerio de Educación, nuevamente es una clausura a las posibilidades de debate y apertura en la toma de decisiones. Es por ello, que entre las múltiples dimensiones del fenómeno, el proceso educativo está al centro de una discusión medular por estos días.

¿Cómo seguir educando en la distancia, sin la necesidad de estar presencialmente en la escuela? ¿En qué radica el empeño por volver a las actividades presenciales a pesar de la emergencia de salud pública a la que nos enfrentamos? ¿Cuáles son las motivaciones sinceras frente a esta obstinada vuelta a clases? Y ¿Qué entendemos por educación? Son cuestionamientos, que más allá de buscar respuestas y soluciones inmediatas, intentan problematizar, y de manera humilde otorgar una voz pedagógicamente situada en este escenario, para contrarrestar el monopolio comunicacional de la opinión de expertos, comisiones y decisiones verticalistas.

Para problematizar históricamente, desde la consolidación de los proyectos educacionales modernos -asociados a la formación de los Estados-Nación – la escuela tuvo un papel central como centro biopolítico, muy evidente si estudiamos la historiografía de casos latinoamericanos como el nuestro. La escuela no solo se planteó como el escenario del razonamiento ilustrado/civilizado, sino que fue el espacio por excelencia del proyecto normalizador y hegemónico de los saberes, comportamientos y subjetividades populares. Claro está, en la medida que se disputaban la injerencia y regulación estatal desde diversos grupos de interés, también se transformó el proyecto educativo materializado en la institución.

Cabe destacar, que los primeros esfuerzos educativos provenían desde los propios territorios, que bajo un afán de autoformación y construcción de un acervo cultural para/desde las comunidades, desarrollaron procesos educativos comandados por los habitantes que más sabían sobre un determinado tema. Sería injusto indicar que la historia de la educación parte desde la formación de las escuelas y centros educativos modernos. Allí radica la diferencia entre educación y escolarización, línea que puede aportar a este debate.

Con el desarrollo de las políticas estatales educativas en el siglo XX en Chile, se gestó un nuevo impulso en la labor educativa del Estado, que tuvo como elemento simbólico e inicial la promulgación de la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria en 1920. Los avances en términos de cobertura escolar detentaron un correlato en las políticas de ayuda a los estudiantes más vulnerables en gran parte del siglo XX.

Aunque suene obvio, la escuela no solo implicó la adquisición de un saber y habilidades de corte académico/conceptual, sino que se fue gestando como espacio seguro en términos materiales y de sobrevivencia para miles de niñas y niños pobres en Chile, es decir, un refugio en términos de asistencia, ante la precariedad y violencias de la vida cotidiana. Luego de varias instancias administrativas como la creación de la Dirección General de Educación Primaria y las Juntas Comunales de Auxilio Escolar en la primera mitad del siglo XX, en 1964 se formaliza la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas a través de la Ley Nº 15.720, que sería “responsable de administrar los recursos estatales destinados a velar por los niños, niñas y jóvenes chilenos en condición de vulnerabilidad biopsicosocial, para que ingresen, permanezcan y tengan éxito en el Sistema Educativo” (JUNAEB: 2020).

Desde ahí se acentuó y perfiló un afán con políticas sostenidas en el tiempo para avanzar en cobertura y obligatoriedad, por ello desde algunas posiciones historiográficas, la primera parte del siglo XX está caracterizada por la formación de un Estado Docente. Al parecer, tal fue la importancia que se entregó a esta dimensión, que la Unidad Popular llegó al plantear el proyecto de una Escuela Nacional Unificada, intento de construcción colectiva de lo educativo que se vio frustrado por la instalación violenta de la dictadura civil-militar y el proyecto neoliberal. Se acaba el Estado Docente, y se perpetuaron una serie de injusticias que impactan no solo a los actores de la educación, sino a las comunidades que vieron en ella la superación de la desigualdad social.

Con el desarrollo del proyecto neoliberal en la educación, desde la dictadura civil-militar y los gobiernos democráticos, si bien se transformaron de forma abrupta las directrices y filosofías educativas que tomarían tintes individualistas, competitivos, precarizadores y homogeneizadores; la escuela aumentó en cobertura, pero siguió consolidando ese afán de auxilio y asistencialismo. Como antecedente en esa dirección, en dictadura, mientras se perseguía y torturaban a ciudadanos, muchos centros educativos fueron escenarios de “operativos” donde se llevaban servicios públicos y civiles a las comunidades, proyectando ese rol asistencial de los centros educativos, profundamente instrumental al proyecto refundacional del Estado.

A pesar de todos los cuestionamientos al modelo, que se hicieron latentes más que nunca desde octubre de 2019, la escuela sigue encarnando un proyecto neoliberal, con prácticas de resistencia, claro está, desde el propio oficio docente. Los centros educativos arrojados a una lógica competitiva bajo mediciones estandarizadas poco situadas a la realidad de los territorios, con un financiamiento siempre complejo y en cuestionamiento, se debaten entre ser sitial para el desarrollo de saberes, conocimientos y habilidades, y, por otra parte, un espacio seguro bajo políticas asistencialistas que lo constituyen como un lugar central para la vida y su sobrevivencia, donde miles de estudiantes reciben alimento y cobijo.

Por ello, es que en las primeras líneas de la reflexión, no se propone otorgar una posición cerrada o una solución, sino aportar a un debate contingente y en transformación diaria, que permita cuestionar y discutir, algo que al parecer, las propias autoridades gubernamentales buscarían evitar con una urgencia de normalización enfermiza, que violenta de sobremanera en un momento de llamado y necesidad al cuidado colectivo de los cuerpos, como indica la historiadora María Angélica Illanes.

La crisis generada por la propagación del COVID-19 ha puesto en evidencia que los establecimientos educativos, están tensionados constantemente en dos dimensiones, desarrollo/adquisición de conocimientos y aprendizajes, por un lado, y su rol asistencialista por otro. Quizá es incómodo para algunas posiciones destacar ese doble debate, ya que existe un afán por invisibilizar el nivel de pobreza, desigualdad y precarización que existe aún en nuestro país, porque al parecer habían “resuelto” en gran parte esas necesidades materiales. Tal como pasa con la crisis en la salud pública, el COVID-19 evidencia la precariedad y las consecuenticas del desmantelamiento/invisibilización del Estado bajo el neoliberalismo.

No es posible que se niegue la posibilidad del debate, o en el “mejor” de los casos sitúe en el simplón binarismo entre “año perdido o año rescatado”. Las complejidades del proceso educativo son muchas, y no puede orientarse la mirada solo en la dimensión escolarizada, ya que eso puede producir un enfrentamiento peligroso y contraproducente en las bases de la propia sociedad civil y educativa, desviando la atención de los elementos profundos y estructurales del conflicto.

Como se indicó, la cuestión central de volver o no a clases, no debe enfrentar de forma binaria a profesores, comunidades, ni ciudadanos. Entre tanta información, se pierde de vista que se está ante una pandemia que puede cobrar la vida a millones de personas, por tanto, el centro de la crisis es otro. No basta plantear medidas para evitar el contagio al interior de los establecimientos: se está hablando de niños y niñas, profesores, funcionarios, que deben movilizarse en transporte público y muchos de ellos, expuestos al contagio inminente, condenando a la vulnerabilidad a los grupos más empobrecidos y carentes. Más que un acto de preocupación, la vuelta a clases tendría matices de sacrificio en urgencia que de la ansiada normalización.

El problema es aún más complejo, se debe incorporar al debate de forma seria elementos como la precariedad de condiciones de los profesores, estudiantes y familias para comandar el proceso escolar desde su casas, considerando niveles como la clase, ruralidad y género; las brechas en torno a los cuidados en salud; las enormes diferencias en acceso y democratización de la conectividad que viven las comunidades desde diversos territorios en Chile; y no menor, que muchos niñas y niños está solos en sus casas, ya que la cuarentena en términos “voluntarios” los deja desprotegidos porque sus adultos responsables deben seguir trabajando sin oportunidad de aplicar autocuidado.

Cabe agregar, que resulta aún más complejo y desolador, tomar en consideración la necesidad material de niños y niñas con infancias vulneradas que ven en la escuela un espacio seguro al menos al nivel de subsistencia con elementos básicos como alimentación, y por otra parte que muchos de ellos están a “resguardo” en sus casas de manera forzada, junto a sus abusadores. ¿No debiera ser ese el centro de la emergencia, si tanto se plantea el bienestar de los niños y niñas como horizonte de las políticas? Ni hablar de los centros del SENAME, sus infancias están completamente invisibilizadas del debate.

En síntesis, son múltiples los debates educativos y escolares que abre la crisis del COVID-19. Este momento nos invita a pensar la educación desde fuera de los espacios educativos formales, recuperar saberes populares familiares que por siglos fueron piedra angular de nuestra memoria y aprendizaje comunitario; comprender las limitantes y posibilidades reales que da la escuela en el siglo XXI y pensar políticas reales de protección a la infancia, para que bajo ningún escenario sus derechos sean vulnerados. Volver a clases recuperando la “normalidad”, no resuelve ninguno de estos temas, ni siquiera los asume como problemática contingente. En este sentido, esa normalidad es una negación de las falencias estructurales.

Muchos son los flancos que se abren en la dimensión educativa. Esperamos que en ellos, la voz de los profesores/as y comunidades educativas e investigadores/as sean escuchadas de una forma efectiva y vinculante, no decretando vueltas a clases y vacaciones sin consultar a los verdaderos protagonistas del proceso.

*** Las opiniones vertidas en este texto, representan únicamente el pensamiento de los autores, bajo ningún caso deben ser entendidas como la posición de alguna instancia institucional de la Universidad Austral de Chile.

Desarrollan programa de Tutoría de Pares para estudiantes de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales

Este semestre se dio inicio al proyecto que busca implementar estrategias de aprendizaje en torno al pensamiento crítico y educación emocional, ámbito relevado como primordial en el fortalecimiento de la educación inicial para la carrera de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales. Se trata del desarrollo de tutorías para estudiantes de segundo año de la carrera, en el marco de la asignatura Ética, Relacionalidad y Desarrollo Humano. Sumado a ello, también se ha diseñado una guía para tutores, confeccionada por los mismos docentes.

El proyecto propone el uso de la estrategia de tutoría de pares como forma de fortalecer la enseñanza-aprendizaje, basado en el supuesto que el aprendizaje tiene un fuerte componente social y por lo tanto se construye en las interacciones con otros. En específico, se abordan las habilidades de pensamiento crítico y educación emocional, desde un enfoque relacional y transversal. Ambas habilidades son claves para el desarrollo en la formación de futuros profesores, así como en su ejercicio profesional.

Sobre lo anterior, el docente  Yerko Monje indicó que, “esta estrategia de enseñanza-aprendizaje se alinea con el enfoque teórico constructivista y socio-cultural en tanto permite relevar por un lado el carácter relacional de aprendizaje y por otro promueve habilidades tanto en el par- tutor como en el par-aprendiz que se orientan a la metacognición, el desarrollo de agencia en el proceso de aprendizaje, así como en un empoderamiento y motivación a nivel personal”.

En cuanto a la experiencia de participar en el proyecto, Estrella Mansilla, tutora del proyecto señala que “es gratificante poder apoyar y guiar a los compañeros de generaciones menores en el desarrollo de habilidades de pensamiento y educación socioemocional, pues esta relación más simétrica permite consultar y resolver dudas que se presentan en relación a la formación académica de los compañeros/as. Así mismo, esta metodología de trabajo ayuda a uno mismo en su futuro quehacer docente, como también, potenciar el compañerismo y la sociabilización entre los estudiantes con los cuales se comparte una formación común.

Por su parte, Nicole Godoy, también tutora de la iniciativa indica que “Ha sido una experiencia enriquecedora, tanto personal como académicamente. En lo personal, me ha implicado organizarme más respecto a mis tiempos y el profundizar en habilidades que muchas veces uno deja de lado o no explota de la manera correcta en la vida universitaria, como es el pensamiento crítico”.

De esta manera, con el proyecto se espera promover habilidades de aprendizaje autónomo y centrado en la agencia de los estudiantes. La implementación de esta innovación puede tener un impacto positivo a nivel personal en los estudiantes, en tanto se espera que se perciban más competentes en sus propios procesos de aprendizaje, así como más involucrados con otros estudiantes de la carrera, al tener espacios de conocimiento entre generaciones. Ello podría tener implicancias a un nivel institucional, por ejemplo, en los indicadores de deserción de los estudiantes, o en el nivel de satisfacción de estos con la carrera en los primeros años.

Colegio Pufudi visitó la Facultad de Filosofía y Humanidades

Acompañados por el profesor Yerko Monje, del Instituto de Historia y Ciencias Sociales, estudiantes de enseñanza media del Colegio Pufudi fueron recibidos por la Prodecana, Dra. Karen Alfaro y el Director de la Coordinación de Extensión, Prof. Ricardo Molina, al llegar a la Corporación.

En el marco de la actividad, la periodista y Magíster (c) en Historia del Tiempo Presente, Fernanda Luzzi, realizó una charla sobre Patrimonio y Sitios de Memoria, ocasión en la que rescató los principales debates sobre los sitios de memoria en la historia reciente de Chile, profundizando en la declaratoria de monumento nacional de la Ex Cárcel Isla Teja, proceso del cual fue partícipe.

Una segunda parte de la visita a la UACh se realizó en el Campus Cultural, hasta allá se trasladaron para recorrer los museos en compañía de los estudiantes de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales UACh, Nicole Godoy e Iván Mella. Más tarde visitaron la Casa de la Memoria en Valdivia, edificación que conocieron junto a la Sra. Ida Sepúlveda.

Referente a la visita, la Profesora Marcia Fierro del Colegio Pufudi agradeció la organización de las actividades, pues lograron mezclar diferentes aspectos que pueden ser incorporados en la vida cotidiana de los estudiantes.

“Me siento muy contenta como docente de poder tener la oportunidad de trabajar con tan destacados profesionales preocupados de abrir sus conocimientos y traspasarlos a la comunidad, especialmente a los estudiantes quienes son y serán grandes sujetos históricos”, afirmó la profesora.

Se realizó Coloquio “Septiembre. Vivo en la Memoria”

En el marco del acuerdo de cooperación que la unidad tiene con el Instituto Nacional de Derechos Humanos se organizó la jornada que contó con la participación de la Dra. Karen Alfaro, de la Dra. © Gina Inostroza y del Mg. en Ciencias Sociales, José Luis Morales, las presentaciones fueron moderadas por el Profesor de Historia y Ciencias Sociales y Mg. © en Historia del Tiempo Presente, Yerko Monje.

Para reflexionar en torno a los cambios y permanencias de la historia chilena a 44 años del Golpe de Estado, la Escuela de Historia y Ciencias Sociales organizó el coloquio que abordó temáticas atingentes a la historia reciente chilena, como el conflicto y violencia político-social.

Así, el profesor de Historia y Ciencias Sociales de la UACh, José Luis Morales, presentó la ponencia “Tesis anti-feudal para una crítica a la reforma agraria: Estrategia y conflicto agrario en las Izquierdas. Chile: 1967-1973”. Gina Inostroza, por su parte, presentó “Trayectorias tensionadas de militancia de mujeres desde la izquierda al movimiento de mujeres y feministas. Estudio de casos, Concepción y Santiago de Chile (1960-1995)”. Finalizó la jornada la Dra. Karen Alfaro con “Violencia Social en Dictadura: El poder de los civiles en la regulación social de la familia en dictadura (1979-1990)”.

El objetivo de este coloquio, es evidenciar un marco transformación social y política, que sobrepasa los límites cronológicos de la dictadura. Por ello, se abordan problemáticas en el largo plazo como la reforma agraria y trayectorias de militancia en mujeres, que permiten comprender los procesos que se vieron conflictuados con el establecimiento de la dictadura cívico-militar. Por otra parte, el trabajo sobre la regulación social de la infancia en dictadura aporta una comprensión sobre la proyección del sistema neoliberal en el presente”, señaló el profesor Yerko Monje.