{"id":28514,"date":"2020-04-24T15:40:09","date_gmt":"2020-04-24T19:40:09","guid":{"rendered":"http:\/\/humanidades.uach.cl\/respaldo\/?p=28514"},"modified":"2020-04-24T15:40:09","modified_gmt":"2020-04-24T19:40:09","slug":"educar-amar-y-renacer-en-tiempos-de-angustia-hacia-la-transformacion-de-un-sistema-inspirado-en-la-emocionalidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/humanidades.uach.cl\/respaldo\/2020\/04\/24\/educar-amar-y-renacer-en-tiempos-de-angustia-hacia-la-transformacion-de-un-sistema-inspirado-en-la-emocionalidad\/","title":{"rendered":"Educar, amar y renacer en tiempos de angustia: Hacia la transformaci\u00f3n de un sistema inspirado en la emocionalidad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">En un contexto de pandemia bajo un gobierno que promueve los intereses econ\u00f3micos de sus empresarios por sobre la vida de su pueblo, resulta de vital importancia recordar la esencia de la Educaci\u00f3n, la piedra angular de toda sociedad. Educar es el acto de ofrecer y recibir amor con un grado de humildad, generosidad y compromiso inmensurable. Tal como lo indican las educadoras y escritoras cubanas Turner y Pita (2004), nuestra labor como maestros es confiar en los estudiantes y amarlos. Educar es comprender que la vida es el medio y el fin de toda experiencia humana. Por ende, la responsabilidad de todo educador consiste en cuidarla, protegerla, valorarla y engrandecerla en todo su esplendor. Educar implica comprender que la educaci\u00f3n es un derecho humano y por ende, requiere estar al servicio del educando y de la comunidad en la que \u00e9ste se desarrolla. Partiendo de esta concepci\u00f3n, educar sugiere guiar y mediar el proceso de construcci\u00f3n del aprendizaje a partir del conocimiento previo y de la situaci\u00f3n social de desarrollo de cada estudiante; sugiere abrazar la diversidad y responder a ella mediante pr\u00e1cticas pedag\u00f3gicas inclusivas que garanticen la justicia social, es decir, que tomen en consideraci\u00f3n y aseguren el respeto a la dignidad del individuo y a sus derechos humanos. De acuerdo a m\u00faltiples declaraciones, convenciones y resoluciones internacionales (United Nations, 2020), los individuos nacen iguales y tienen los mismos derechos, sin distinci\u00f3n de ning\u00fan tipo. Estos acuerdos sugieren que los recursos y el acceso a las oportunidades sean distribuidos de manera equitativa y que los derechos de los m\u00e1s vulnerables sean protegidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Educar es comprender que todo proceso de ense\u00f1anza-aprendizaje tiene como objetivo primordial el desarrollo de la personalidad de los participantes, en los \u00e1mbitos cognitivos, socio-afectivos, motivacionales, comunicativos y reflexivos. De este modo, la educaci\u00f3n es visualizada como un proceso que prepara a los aprendices a [&#8230;] \u201caprender a conocer, a hacer, a convivir y a ser [&#8230;]\u201d (Ginoris, Addine y Turcaz, 2009: 9, citado en Yilorm, 2016). Bajo este contexto, el maestro debe estar preparado para acompa\u00f1ar al estudiante, a las familias y a la sociedad en la formaci\u00f3n de un ser humano \u00edntegro que aprecie las emociones con la misma pasi\u00f3n con la que aprecia los conocimientos. Educar es ante todo comprender que el contenido que se ense\u00f1a y aprende no se limita a los conocimientos, sino que abarca con la misma importancia, los valores, las emociones, los h\u00e1bitos, las\u00a0 habilidades y la creatividad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, las medidas educativas que ha tomado el Estado chileno para enfrentar la crisis social y sanitaria no han respondido adecuadamente a los intereses y necesidades reales de las comunidades escolares. Una vez m\u00e1s, las pol\u00edticas adoptadas han dejado en evidencia los valores m\u00e1s dominantes de toda sociedad neoliberal: la desigualdad, la escasa valoraci\u00f3n del principio de la dignidad humana y la explotaci\u00f3n de los trabajadores, sometiendo al ser humano a un acto de opresi\u00f3n y estancamiento. De este modo, es posible observar que, bajo esta l\u00f3gica de gobernar, la propuesta de educaci\u00f3n en l\u00ednea no condice con los principios de una pedagog\u00eda social que no olvida, bajo ninguna circunstancia, las historias de vida que cada ser lleva grabado en su interior.\u00a0 \u00bfC\u00f3mo pretender ense\u00f1ar y aprender virtualmente mientras existe un acceso restringido a los recursos tecnol\u00f3gicos por parte de un n\u00famero significativo de aprendientes? \u00bfC\u00f3mo focalizarse en el dise\u00f1o y el desarrollo de una gu\u00eda de estudio cuando nos invade la angustia, la incertidumbre, la separaci\u00f3n de los seres queridos, el miedo, la violencia, el quiebre de las rutinas diarias, entre otras afecciones? A medida que el individuo se va recluyendo en sus espacios y deja de convivir tan cercanamente con las personas con las que comparte a diario, tambi\u00e9n empieza a encerrarse en s\u00ed mismo; niega su sentir y al dejar de tener ese contacto directo con la naturaleza y sus m\u00faltiples habitantes, recuerda el valor de la sonrisa y de las l\u00e1grimas compartidas, el impacto de la mirada espont\u00e1nea y el calor de los abrazos. \u00bfC\u00f3mo sobrellevar la ansiedad en un escenario en el cual los medios de comunicaci\u00f3n y quienes los manejan nos imponen una <em>doctrina del shock<\/em>? \u00bfC\u00f3mo aceptar que se promueva una \u201cnormalizaci\u00f3n\u201d de las actividades educativas cuando los informes del gobierno y particularmente de los m\u00e9dicos, nos indican que retomar nuestras rutinas diarias podr\u00eda conducirnos al dolor y la p\u00e9rdida de vidas humanas? Bajo esta perspectiva, es posible afirmar que el contexto actual no provee las condiciones m\u00ednimas para ense\u00f1ar y aprender conocimientos espec\u00edficos mediante pantallas; promoviendo, de manera desigual, un proceso formativo de complementariedad que se reduzca a depositar pedazos de realidad en las mentes de las futuras generaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es momento de comprender que escuchar y apapachar al otro en tiempos de angustia y de celebraci\u00f3n es tambi\u00e9n sin\u00f3nimo de educar en el m\u00e1s amplio sentido de la palabra. Mediante la contenci\u00f3n, la mediaci\u00f3n, la empat\u00eda, el trabajo en equipo y las variadas demostraciones de amor de cada entorno, en otras palabras, mediante la creaci\u00f3n de ambientes de seguridad emocional que nos recomienda la neuropsiquiatra Amanda C\u00e9spedes (Comunicaci\u00f3n personal, 2020), las familias est\u00e1n educando y transformando los sistemas. Hoy m\u00e1s que nunca cobran importancia el juego, la pintura, la m\u00fasica, la danza, la siembra, la lectura, la relajaci\u00f3n, la gimnasia, el di\u00e1logo y la meditaci\u00f3n, actividades innatas a la naturaleza del ser humano, pero olvidadas producto de la interiorizaci\u00f3n de un sistema que obliga a sus ciudadanos a pensar con m\u00e1s profundidad en la competitividad y productividad que en su crecimiento y bienestar personal. Permitir que nuestros estudiantes y nuestros profesores tengan el privilegio de cuidarse a ellos mismos y a otros con la tranquilidad y la paz necesaria durante el periodo de pandemia no es solo una necesidad urgente, sino tambi\u00e9n un aprendizaje colectivo para toda la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se practica la educaci\u00f3n emocional en el diario vivir, de ninguna manera, la ausencia de las clases presenciales en momentos de angustias compartidas pone en riesgo los procesos de ense\u00f1anza-aprendizaje de nuestras ni\u00f1as y de nuestros ni\u00f1os; muy por el contrario, la educaci\u00f3n emocional solo puede fortalecer la formaci\u00f3n integral, el desarrollo socio-afectivo, la comunicaci\u00f3n, la comprensi\u00f3n del mundo, el respeto a la dignidad humana, la necesidad de convivir, la cooperaci\u00f3n mutua entre los pueblos y, ante todo, el valor a la vida y a la igualdad social. Es momento de sentir, de brindarle el espacio a la alegr\u00eda, a la tristeza, a la rabia, al miedo y a la frustraci\u00f3n, sin desmerecer las fortalezas de la sociedad de la informaci\u00f3n inclinada primordialmente al desarrollo de las dimensiones cognitivas. En calidad de educadores y profesores en formaci\u00f3n, apreciamos y valoramos cada momento que la vida nos presenta y cada v\u00eda de aprendizaje, como es el caso de la educaci\u00f3n en l\u00ednea, siempre y cuando se respeten los derechos humanos y los valores de una sociedad inclusiva. La pandemia que hoy nos expone a la p\u00e9rdida y al sufrimiento, tambi\u00e9n hoy nos invita a la reflexi\u00f3n y a la reconstrucci\u00f3n de una sociedad colaborativa que privilegie el sentido de humanidad como un colectivo emp\u00e1tico y solidario que logra tomar conciencia de que \u201cla uni\u00f3n hace la fuerza\u201d. Tal como lo expresara el pedagogo Paulo Freire con tanta sabidur\u00eda y esperanza, \u201c[s]\u00f3lo existe saber en la invenci\u00f3n, en la reinvenci\u00f3n, en la b\u00fasqueda inquieta, impaciente, permanente que los hombres realizan en el mundo, con el mundo y con los otros. B\u00fasqueda que es tambi\u00e9n esperanzada\u201d (1987, p. 52).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bienvenidos los conflictos y que \u00e9ste sea el periodo de la historia que nos recuerde el instante en que la humanidad descubre que, adem\u00e1s de sus conocimientos, posee un esp\u00edritu de lucha, un coraz\u00f3n para amar y alas para ser libres! \u00a1Qu\u00e9 vivan los educadores! \u00a1Qu\u00e9 vivan los m\u00e9dicos y el personal de la salud! \u00a1Qu\u00e9 viva todo aquel trabajador y ser humano que hoy es capaz es de vivir CON y PARA el otro!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Amor, amor y m\u00e1s amor para todes!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Columna de opini\u00f3n escrita por la acad\u00e9mica del Instituto de Ling\u00fc\u00edstica y Literatura UACh, Dra. Yasna Yilorm Barrientos, y el estudiante de Pedagog\u00eda en Comunicaci\u00f3n en Lengua Inglesa UACh, Francisco Catal\u00e1n Mora. <\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":28516,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1,3364],"tags":[355,2579,52,59],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/humanidades.uach.cl\/respaldo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28514"}],"collection":[{"href":"https:\/\/humanidades.uach.cl\/respaldo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/humanidades.uach.cl\/respaldo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/humanidades.uach.cl\/respaldo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/humanidades.uach.cl\/respaldo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28514"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/humanidades.uach.cl\/respaldo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28514\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28517,"href":"https:\/\/humanidades.uach.cl\/respaldo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28514\/revisions\/28517"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/humanidades.uach.cl\/respaldo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/28516"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/humanidades.uach.cl\/respaldo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28514"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/humanidades.uach.cl\/respaldo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28514"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/humanidades.uach.cl\/respaldo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28514"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}